Podemos, el gran perdedor en Galicia y País Vasco

El partido representa el socialismo bolivariano en España perdió popularidad

Podemos, el gran perdedor en Galicia y País Vasco (EFE)

España celebró elecciones parlamentarias y el gran perdedor fue el aliado de Nicolás Maduro, el representante del socialismo bolivariano exportado al continente europeo: Podemos.

En Galicia y el País Vasco recibió un golpe durísimo la coalición Social-Comunista del Partido Socialista Obrero Español con Podemos que hoy gobierna España. El principal descalabro fue de Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que perdió 14 escaños en Galicia —quedándose sin representación— y firmando una debacle en Euskadi logrando apenas 6 escaños con Elkarrekin Podemos.

En total, la coalición que hoy gobierna España perdió la mitad de sus votos en Galicia y quedó desplazado en el país vasco donde también cayó 5 actas con respecto al 2016 cuando sacó 11 escaños. Pero no perdió la izquierda en su totalidad. Los votos que Podemos perdió fueron en beneficio de partidos políticos separatistas (que buscan separarse de España) de ambas regiones como Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Euskal Herria Bildu, vinculado al grupo terrorista ETA.

La derrota de Podemos puede catalogarse como una catástrofe electoral, solo salvada por el PSOE que mantuvo sus escaños en Galicia. El partido de Iglesias arrancó la noche con 25 diputados y al finalizar los comicios terminó con apenas seis (todos en Euskadi) y con un saldo de 300 000 votos menos, pasando así de ser la segunda fuerza política en Galicia a la cuarta; logrando apenas unos 50 000 votos.

Como se señaló anteriormente, quién dio la sorpresa en Galicia fue el BNG, capaz de captar el descontento del voto original de Podemos y subiendo sus escaños de 6 a 19. El PSOE, partido de Pedro Sánchez, solo subió un acta de 14 a 15; y se quedó sin lograr atrapar el éxodo electoral de Podemos tanto en Galicia como Euskadi; aprovechado por Bildu quién ahora es la segunda fuerza del país vasco.

En Euskadi, Podemos bajó de 11 a 6 escaños, perdiendo la posibilidad de ser una fuerza atractiva para generar alianzas.

PP triunfa con contundencia en Galicia

Al contrario de Podemos y el PSOE, el Partido Popular gallego sí puede presumir de una victoria contundente en Galicia: 48 % de los votos, superando sus resultados de 2016 y adjudicándose 42 escaños que les otorga el beneficio de gobernar, nuevamente, con mayoría absoluta.

Euskadi depende de las alianzas PNV y PSOE

En el país vasco ningún partido sacó mayoría absoluta, pero, el primer lugar se lo llevó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que logró 31 escaños, si logra pactar con el PSE-EE (PSOE), quiénes sacaron 10 escaños en el Parlamento de Vitoria y han sido sus socios preferentes durante varios años, les sobrará para alcanzar la mayoría absoluta que es de 38 sitiales curules. De hecho, los nacionalistas vascos respaldan en Madrid al Gobierno español de coalición de izquierda que preside el socialista Pedro Sánchez; así que sería una sorpresa que los representantes de Sánchez no se alineen con los nacionalistas vascos.

Vox crece en medio de ataques y amenazas

Quiénes siguen al PNV son el partido de Bildu, con 21 escaños, el PSE-EE quedó en el tercer escalón con la gran posibilidad de pactar con el primero; y Podemos cayó a la cuarta plaza con tan solo 6 escaños, los mismos que la coalición Ciudadanos-Partido Popular quienes perdieron cuatro escaños y miles de votos con respecto a la última elección en 2016. La nota la dio Vox, quién logró su primer escaño en toda su historia en el país vasco y fue celebrado en el seno del partido como una grata sorpresa. Vox, sí logró aprovechar los votos perdidos tanto de Ciudadanos como del PP.

La victoria de Vox en País Vasco surgió en medio de la adversidad, pues sus parlamentarios fueron atacados e incluso sufrieron lesiones físicas; como el caso de la legisladora Rocío Meer.

Fueron recibidos a finales de junio con objetos contundentes y un tiro al blanco con la palabra Vox en las paredes de Sestao (País Vasco). En cuestión de semanas pasaron de la agresión a la participación legislativa.

Dejaron en evidencia que hay una parte de la población que está harta de la agresión por parte de grupos de izquierda que recurren a la violencia.

*Esta nota fue elaborada en conjunto con Emmanuel Rondón.

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