La izquierda busca destruir el pilar de la prosperidad de Chile, el ahorro

El sistema de reparto de pensiones es una estafa piramidal que ha fracasado en países vecinos

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«La batalla doctrinaria está en que la izquierda siempre ha querido tener un sistema de reparto y la derecha chilena tradicional en 40 años no ha sido capaz de enseñarle a la gente la importancia de ahorrar para tener rentabilidades». (YouTube)

Mientras en el Parlamento se debatía la destrucción del sistema de pensiones en Chile, las calles de Santiago ardían en las llamas. Lo que empezó en octubre del 2019 como un movimiento estudiantil para impedir el aumento de los boletos del metro terminó por exigir con violencia no solo un cambio de Constitución, sino también alterar el futuro de los chilenos mediante su capacidad de ahorro para que deje de estar en sus manos y pase a las del Estado.

Para entender lo sucedido desde el lugar de los hechos, PanAm Post se comunicó con Andrés Barrientos Cárdenas, ingeniero civil y máster en gestión de gobierno, cofundador del think tank chileno Ciudadano Austral.

¿Es válido decir que el retiro de los fondos de jubilación es un paso hacia la expropiación de estas?

Para entender las políticas públicas que se están intentando aprobar en Chile creo que es necesario revisar y estudiar el proceso político protorevolucionario e insurreccional que vive el país. Hay una deslegitimación del modelo de economía social de mercado desde los partidos políticos formales de izquierda, algunos de centroderecha, intelectuales, medios de prensa hegemónicos, que están calando en el sentido común de algunas personas, que sin comprender la base de nuestra economía solo ven en esta política un avance en el asalto al modelo de capitalización individual.

Algunos se preguntarán «¿por qué?». La razón puede escucharse de los mismos congresistas que aprobaron esta reforma en la Cámara de Diputados, un nuevo paso para destruir el sistema de capitalización individual y pasar en una fase futura a un sistema de reparto que ha fracasado en todo el mundo.

Desde octubre hay un clamor en las calles y en la Cámara de Diputados para un «cambio de sistema» en Chile, ¿qué rol juegan las administradoras de fondos de pensiones?

Efectivamente. Lo del “cambio de sistema” se refiere a la presión constante de saturación sobre las consignas por cambiar todo vestigio del modelo “neoliberal”, como repite majaderamente la izquierda, y al ser entendido nuestro modelo de pensiones como la madre de las batallas por concentrar ahorros de los trabajadores chilenos por más de 220 millones de dólares es que los seguidores del Grupo de Puebla y amigos del Foro de Sao Paulo están velando por destruir el pilar de la prosperidad de Chile, el ahorro.

Una de las quejas más comunes de la izquierda es que los jubilados no reciben suficiente dinero, ¿es verdad? 

Lo que ocurre es que desde la creación del sistema de capitalización, administrado por compañías privadas, los sucesivos gobiernos no se han hecho cargo de las reformas más significativas que debería tener el sistema acorde a los tiempos. Voy a señalar un par de ejemplos de algunos vicios que no son problema de las administradoras sino del mercado laboral. Cada trabajador dependiente debe cotizar 10 % de su salario para su cuenta de ahorro individual, entendiendo que el promedio OCDE es de 18 %. Según lo anterior, suele ocurrir que muchos solicitan a su empleador que su sueldo base sea menor para cotizar menos y recibir más dinero en el presente, eso hace que por supuesto la tasa de reemplazo futura sea más baja.

En el caso de los trabajadores independientes, después de 30 años recién comenzaron a cotizar en el sistema, bajo esa lógica es que existen pensiones bajas, de los 2 200 000 trabajadores independientes en Chile se estima en cifras oficiales que el 44 % nunca ha cotizado en su cuenta de pensiones. Por ello pasan a tener una Pensión Básica Solidaria del Estado, que es cerca de 140 dólares para las personas que pertenecen al 60 % más pobre.

La batalla doctrinaria está en que la izquierda siempre ha querido tener un sistema de reparto y la derecha chilena tradicional en 40 años no ha sido capaz de enseñarle a la gente la importancia de ahorrar para tener rentabilidades. En términos globales de cada 100 dólares que tengas en tu cuenta ahorrada, 67 son generados por rentabilidad de las administradoras y 33 lo que tú aportaste. Las soluciones son integrales y tienen que ver con el marco laboral, edad de jubilación, la comunicación para entender el sistema, el crecimiento, entre otros.

¿Qué nos dice el hecho que diputados de derecha hayan respaldado esta medida (hay temor, falta de principios)?

En Chile se ha quebrado la amistad cívica, consecuencia de ello muchos legisladores tienden a votar por miedo —amenazas— o por confusión. No voy a negar que a muchos solo le interesan los aplausos fáciles de la galería. La falta de principios y formación político e intelectual hace que los políticos estén hipotecando el futuro del país aprobando esta caja de pandora. A pesar de ello, creo que en Chile se gesta una sensación de que necesitamos una nueva derecha y renovar cuadros pronto.

¿Qué mensaje les daría a los chilenos sobre lo que sucede y cuál a nuestros lectores internacionales para comprender la gravedad de lo sucedido?

Si bien esta reforma aún no es una realidad porque debe votarse en el Senado, esperamos que los legisladores entren en razón. Desde este anuncio, sobre permitir retirar anticipadamente un 10 % de los fondos, de los 220 000 millones de dólares se han perdido más de 10 000 millones por bajas en las acciones y la bolsa chilena fue la que más cayó en el mundo, con un -3,33 %, y eso es angustiante. Lo grave de este hecho es que muchos políticos ven directamente que la vía es avanzar hacia un sistema de reparto, es decir, una estafa piramidal de la que ya conocemos sus resultados, sobre todo cuando no son países ricos y estamos viviendo severos cambios demográficos.

Vemos que los países que tienen graves problemas en la seguridad social están avanzando en reformas para incorporar un pilar de capitalización individual, mientras en Chile vamos contracorriente en lo que se refiere a políticas responsables. Eso, para el lector internacional, debe mirarse con cierta esperanza. El mercado ha demostrado que las mejores políticas públicas son aquellas donde el poder discrecional del Estado es limitado y el ahorro siempre es fundamental para poder dar sostenibilidad a una economía.

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