Giro electoral: Alexandria Ocasio-Cortez nomina a Bernie Sanders

En el 2016 y 2020 el Partido Demócrata usó a Sanders como el "anti-sistema" para captar el voto joven, luego pusieron como candidato a uno del establishment

La congresista socialista Ocasio-Cortez (EFE)

Durante la Convención Nación del Partido Demócrata, la campaña presidencial dio un giro. La parlamentaria Alexandria Ocasio-Cortez secundó la nominación del socialista Bernie Sanders  como candidato a la presidencia de los EE.UU.

Ocasio-Cortez dio un discurso de 90 segundos y en ningún momento mencionó a Joe Biden, el candidato oficial del Partido Demócrata.

En principio, la nominación es simbólica, pues Sanders abandonó la carrera presidencial en abril. Pero en su discurso Ocasio-Cortez sostuvo que esta acción daría lugar a «una histórica campaña de base para recuperar nuestra democracia».

Tal como sucedió en las elecciones del 2016, el socialista acarreó el voto joven hacia el partido, con una agenda de cambio radical, un giro «anti-sistema» y hacia el final de la carrera cedió su lugar al candidato más alineado con la agenda usual.

El Partido Demócrata pasa de ser socialdemócrata a socialista

Cabe destacar cómo y cuánto el Partido Demócrata está resbalando de la socialdemocracia tradicional al socialismo frontal. Hoy Ocasio-Cortez y Bernie Sanders son los principales referentes y responden ante una generación cada día más permeable a estas ideas.

«Perdí porque Bernie prometía ponis para todos», dijo Hillary Clinton en la obra titulada What Happened, ¿Qué pasó?, donde explica su derrota presidencial frente a Trump.

Detalló cómo la campaña de Bernie Sanders, que ofrecía todo gratis, comprometió a la candidata de su propio partido. Pues no se puede competir contra un candidato que convierte al Estado en un cheque en blanco.

Estas promesas fueron particularmente útiles entre los votantes jóvenes, sobre todo estudiantes universitarios, profundamente endeudados por los elevados costos de sus pensiones. Sanders les ofreció educación gratuita.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez de Nueva York describió la campaña del senador Sanders como un «movimiento popular de masas que trabaja para establecer los derechos sociales, económicos y humanos del siglo XXI, incluida la atención médica garantizada, educación superior, salarios dignos y derechos laborales para todas las personas en los Estados Unidos».

Además de las loas al demócrata socialista, Ocasio-Cortez alabó al movimiento progresista. Esa noción de progreso, según el ideario de izquierda, no tiene que ver con la prosperidad económica sino con el distanciamiento de la moral. Esto implica que tanto el individuo como la familia dejan de ser el centro de la sociedad y pasa a serlo el Estado y los colectivos beneficiados por este. 

La consigna «No yo, nosotros (#NotMeUs)» lo ejemplifica. Era el lema de la campaña conjunta de los socialistas Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders.

Luego que el Partido Demócrata reconoció a Joe Biden, el exvicepresidente de Barack Obama como su candidato presidencial, la diputada Ocasio-Cortez felicitó a Biden.

Y escribió en Twitter: «Espero profundamente luchar por nuestro futuro juntos y recuperar nuestra democracia en noviembre».

Después dio las gracias a la Convención Demócrata por haberla hecho pronunciar el discurso de nominación en nombre de Sanders antes de que comenzara la lista.

“Ha sido un honor absoluto”, dijo y adaptó la consigna de su campaña con Sanders»#NotMeUS» pero esta vez agregó #Biden2020.

Si bien la parlamentaria supo adaptar su discurso al partido, destacó en su declaración la falta de cohesión. El ala progresista se muestra cada vez más prominente y alejada de los demócratas tradicionales.

El partido usó la fuerza de convocatoria de los progresistas para captar votos, sobre todo entre las personas desencantadas con el sistema bipartidista. La dupla Ocasio-Cortez y Sanders ofrecía algo distinto a lo convencional en Estados Unidos, el fin del sueño americano y el inicio de la utopía socialista.

Pero al final el Partido Demócrata optó por un candidato de trayectoria, en este caso un expresidente. Tal como sucedió en el 2016 donde Bernie Sanders fue el candidato para acarrear a los jóvenes y finalmente la nominada fue Hillary Clinton.

No obstante, existe la oportunidad que la nominación simbólica para Bernie Sanders esta vez haya funcionado como una prueba de ensayo para medir su respaldo, en caso que falle Biden.

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