¿Por qué Chile supera a la región en la lucha contra el coronavirus?

Chile tomó medidas con anticipación y no ha sacrificado a su economía en la misma medida que sus vecinos, por tanto tiene los recursos necesarios para enfrentar a la pandemia

Chile hizo cuarentenas en ciudades sólo cuando los casos iban en aumento, nunca cuando fueran pocos los contagiados. Tampoco se realizó una cuarentena total estricta a nivel nacional (Flickr)

El virus que nació en Wuhan, China, azotó primero a Europa. Ahora el epicentro está en América. Por tanto, mientras la vida se normaliza en el antiguo continente, los países del Nuevo Mundo se destacan entre los 10 países más afectados por el coronavirus.

A nivel regional, solo en Chile, el país con más pruebas por cada millón de habitantes, los casos de COVID-19 están disminuyendo. No obstante, los medios masivos no lo destacan y los medios locales, en su mayoría, han sido cómplices de este silencio con fines políticos.

Pues reconocer el éxito de Chile enfrentando la pandemia del coronavirus, implicaría reconocer que el modelo chileno funciona. Esto considerando que más de la mitad de las pruebas de la COVID-19 se han hecho mediante la salud privada.

El día 5 de septiembre Chile tuvo 1.969 nuevos casos y 57 muertos. Argentina informó de 9.924 casos más y 116 muertos, Perú 6.854 nuevos diagnósticos y 133 muertos, Colombia 8.394 casos nuevos y 268 muertos, y México 6.196 casos más y 522 muertos.

¿Por qué Chile supera a la región en la lucha contra el coronavirus?

Chile es el único país de la región con una baja en el número de casos de coronavirus. Ni Uruguay y Paraguay han podido sostener ser “países modelos” y han experimentado un alza importante en el último mes. Chile ya presenta menos de 2.000 casos en contraste con sus vecinos y ese descenso ha sido sostenido a partir de julio.

México superó los 600 mil casos, Perú y Colombia rondan los 700 mil casos y Argentina superó los 400 mil. Estos países desplazaron a Chile al undécimo puesto de casos acumulados a nivel mundial y la tendencia indica que, aunque Chile ya llegó a los 400 mil casos, países como Irán y Reino Unido terminarán superando a Chile y desplazándolo del top 15 mundial.

Y con respecto a la positividad (número de tests de coronavirus que dan como resultado positivo), Chile ya tiene un 5.53 % con 24 mil test realizados, porcentaje que la OMS recomienda para controlar la pandemia. En contraste, México, Argentina y Bolivia sobrepasan el 50 % de positividad y Colombia alcanza un 30 %. La “leve mejoría” que comenzó en junio y que la izquierda histérica descartó como algo inexistente, terminó siendo una realidad.

¿Qué ocurrió para que esto pasara?

Seguir con la estrategia que comenzó en marzo con el exministro Jaime Mañalich y continuada por su sucesor Enrique París. Los datos actualmente indican que el punto más alto de contagio de Chile se alcanzó el 9 de junio, justo cuando se hablaba de fracaso, donde los operadores políticos de izquierda hablaban de copiarle al “modelo exitoso” de Argentina, hablaron de hibernación (parar por completo durante 2 semanas la ciudad de Santiago, la ciudad con más casos de Chile).

En junio se dijo que Chile era el país más “afectado” por la pandemia, debido a que la estadística muertes por millón de habitantes era desfavorable. Lo cierto es que esa estadística conlleva al error. Chile, al tener 18 millones de habitantes, siempre se verá como el más afectado si se lo compara con países como Perú (31 millones) o Brasil (200 millones). Bélgica, según esta estadística, sería el país más afectado del mundo, pero ellos tienen una población de 11 millones de habitantes y nunca tuvieron un colapso hospitalario, como si pasó en Italia y España que superaron los 35 mil muertos.

El fracaso de las cuarentenas totales

Otra diferencia importante fue la idea de las cuarentenas dinámicas que se realizó en Chile, a diferencia de las cuarentenas totales establecidas en Perú, Argentina y Colombia. La evidencia científica prueba que las cuarentenas funcionan si se realizan de manera correcta y en un corto periodo de tiempo. Si son duraderas en el tiempo, en cambio, terminan fallando porque la gente necesita alimentarse y va a arriesgarse a salir a la calle, sin importar las consecuencias para conseguir comida.

Chile hizo cuarentenas en ciudades sólo cuando los casos iban en aumento, nunca cuando fueran pocos los contagiados. Tampoco se realizó una cuarentena total estricta a nivel nacional. El resto de los países hizo lo segundo, creyendo que este tipo de cuarentenas era la panacea y el error fue garrafal. Lo único que hicieron fue demorar el pico de casos y ahora hay cada vez más gente contagiada.

Argentina, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia y México no han alcanzado el pico de casos y tampoco han superado la “primera ola”. Chile, mientras tanto, instauró un protocolo llamado “paso a paso”, que busca desconfinar a las personas, reactivar la economía y recuperar empleos. Varias regiones de Chile (Aysén, Los Ríos y Araucanía) están en etapas avanzadas del proceso de desconfinamiento y el número de casos no aumenta. El rebrote que tendría que haber ocurrido en agosto según ciertos académicos nunca ocurrió.

La tragedia de Latinoamérica

Desde que Latinoamérica se convirtió en el epicentro de la pandemia, las malas noticias se acumularon y no hay señal que los tiempos mejoren. Perú se ha convertido junto con Brasil (vale resaltar cómo los índices en este país son altos en sus cifras totales al ser el país más poblado, no así no son las mayores en proporción al número de habitantes) y México en epicentro de la catástrofe.

Perú fue el primer país de la región en aplicar una cuarentena total y ante el fracaso de esta, decidieron terminarla en julio. A pesar de aquello, los casos siguen aumentando igual.

Colombia se convirtió en menos de un mes en el octavo país con más casos acumulados del mundo y el número total de muertos supera ya los 17 mil. El pico de casos se ve lejano y el número de muertos es probable que aumente. Es bastante probable que el fin de la cuarentena de 5 meses anunciada el 25 de agosto no logre bajar los casos y se produzca una situación similar a la de Perú.

Argentina es otro país que está mal producto de la pandemia y que irónicamente la izquierda chilena llamó a copiar por un supuesto éxito. Argentina superó a Chile en número de casos totales. Si le sumamos el aumento del desempleo y de la pobreza, la tragedia de Argentina no tiene fin.

Todo esto se debe a que la infraestructura hospitalaria de Latinoamérica es paupérrima: sin camas, sin oxígeno y sin ventiladores mecánicos que permitan bajar la cantidad de muertos. Tampoco ayuda que muchos países tengan economías informales donde cierta población viva del día a día para subsistir. Esto no significa que otras zonas lo hicieron mejor, como lo está demostrando EEUU, Israel, Irán, Europa, Australia, Nueva Zelanda y Japón. Al apurarse en reabrir sus economías (aparte de las protestas de los últimos meses), terminaron con rebrotes fácilmente evitables.

Otra causa: los gobiernos de la región están más preocupados de impulsar causas políticas antes de hacer algo para detener la pandemia. Perú estaba más enfocado en combatir el “machismo” e intentó segregar por sexo las salidas a comprar (algo que Panamá también hizo y que terminaron fracasando). En Argentina estaban preocupados por el “lenguaje inclusivo” y celebrar el día del niño (la imagen de un payaso mientras se anunciaba la cantidad de muertos recorrió el mundo).

En síntesis, los gobiernos regionales fallaron doblemente: primero al subestimar a la pandemia en sus inicios y segundo al apelar a encierros como producto de la desesperación.

Mientras Chile tomó medidas con anticipación y no ha sacrificado a su economía en la misma medida que sus vecinos. Con lo cual tiene los recursos necesarios para enfrentar a la pandemia, incluso en medio de la ola subversiva que busca desestabilizar al país.

La misma izquierda que lucha contra el eficiente modelo chileno, busca menospreciar el esfuerzo de la nación frente al coronavirus y los medios funcionales hacen eco.

No obstante, la evidencia muestra cómo un sistema de salud privado efectiva alivia a la salud pública y permite la asignación de recursos necesaria para enfrentar una situación crítica, tal como lo hace Chile.

*Esta nota fue elaborada junto a Esteban Zapata, liberal clásico egresado de la Universidad de la Frontera de Chile como biomédico.

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