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Human Rights Watch llama a despenalizar las drogas

Por: María Gabriela Díaz - Ene 22, 2014, 4:55 pm

EnglishLa organización internacional Human Rights Watch (HRW) publicó su Informe Mundial 2014, el cual abarca eventos desde finales del 2012 hasta noviembre del 2013. Este informe resume las principales violaciones en materia de Derechos Humanos en 90 países y territorios, otorgando especial atención a dos temas: legalización de las drogas y la necesidad de proteger a quienes denuncian la corrupción del Estado.

A través del análisis de los logros y fracasos de cada país en materia de Derechos Humanos, se llega a una lamentable conclusión para América Latina: corrupción, abuso policial, cárceles en condiciones deplorables, torturas y el fracaso del Estado en proteger derechos indígenas. Sin embargo, el problema de mayor envergadura que estos países tienen en común es la ausencia de rendición de cuentas y responsabilidad ante la violación de Derechos Humanos.

Distintos países con los mismos problemas

Canadá, con una reputación global como defensor de Derechos Humanos, también enfrenta serios desafíos a lo interno. Los derechos de su población indígena, las comunidades afectadas por empresas extractivas canadienses que operan en el exterior, así como las minorías étnicas y religiosas en Quebec, son algunos de los temas más preocupantes en temas de derechos humanos para Canadá. Su vecino Estados Unidos presenta una serie de abusos relacionados con la aplicación de la justicia criminal, inmigración, seguridad nacional y política en materia de drogas. En estos aspectos, los más vulnerables son minorías raciales y étnicas, inmigrantes, niños, clase pobre, y los prisioneros.

La intimidación, persecución y acoso de los gobiernos a sus principales críticos pone en tela de juicio la libertad de expresión en América Latina. El gobierno de Argentina, presidido por Cristina Fernández, ha sancionado severamente a aquellos que publiquen tasas de inflación que contradigan aquellas publicadas por el gobierno. En Ecuador, el Presidente Rafael Correa ha restringido la libertad de expresión, censurado medios e iniciado persecuciones arbitrarias contra disidentes. También el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reducido ha reducido de forma drástica el número de medios de comunicación críticos a su gobierno.

HRW también denuncia la represión mantenida por el gobierno de Cuba y las fuertes limitaciones a la libertad de expresión como dos aspectos que socavan cualquier potencial democrático en las reformas de Raúl Castro. Sin embargo, la organización claramente rechaza el embargo económico de Estados Unidos porque “continúa imponiendo privaciones indiscriminadas al pueblo cubano, y no ha contribuido en absoluto a mejorar la situación de los derechos humanos en el país”.

La organización hace especial énfasis en los regímenes autoritarios, como Venezuela, país que presenta una gran acumulación de poder en el ejecutivo, y una disminución de garantías de derechos humanos. La organización también muestra gran preocupación por el retiro del país de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, lo que deja a los ciudadanos sin poder acceder a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y presentar denuncias contra el gobierno venezolano.

La poca independencia del poder judicial también parece ser un problema común de los países latinoamericanos, junto a la ausencia de transparencia y un Estado de Derecho. Este problema fundacional ha llevado a que la región presente altos niveles de impunidad, creando mayor espacio para el crimen.

La región también enfrenta un alto índice de criminalidad, que fuerzas policiales poco preparadas no son capaces de controlar; como en Honduras, cuya tasa de homicidio fue la más alta del mundo en el 2013. México y Guatemala son dos casos donde las comunidades han tenido que recurrir a milicias vigilantes, como respuesta al aumento de la criminalidad y la ausencia de fuerzas de seguridad.

HRW condena la Seguridad Nacional

El reporte presenta un sólido caso contra la vigilancia masiva y el uso de la “seguridad nacional” como una justificación para la la violación de los Derechos Humanos. A pesar de que la organización aplaude la decisión de Estados Unidos de unirse al Consejo de Derechos Humanos, también denuncia el continuo funcionamiento de la prisión de Guantánamo, asesinatos selectivos con aeronaves no tripuladas, y la vigilancia electrónica masiva del gobierno. Según HRW, las medidas tomadas por el gobierno de Barack Obama “no han conseguido revertir los resultados decepcionantes en aspectos de seguridad nacional”.

La organización expone la necesidad de proteger denunciantes como Edward Snowden y desarrollar aún más las leyes de privacidad. La vigilancia masiva es una amenaza a los Derechos Humanos y a la Democracia, y  considera que la privacidad se ha convertido en un derecho de autodeterminación.

HRW explica que “puede que a algunos de nosotros no nos importe quién vea nuestras actualizaciones en Facebook, pero la seguridad y la dignidad humana de muchas personas en todo el mundo dependen de la capacidad de limitar quién está al corriente de sus preferencias políticas, orientación sexual, ažfiliación religiosa y más”.

HRW llama a la legalización de las drogas

En el 2013, HRW adoptó la política de llamar a todos los gobiernos a legalizar el consumo y posesión de drogas. El informe explica la futilidad de su penalización, y consecuentemente, llama a una reforma en las políticas de esta materia. Según HRW, los abusos de derechos humanos se han extendido como resultado de esta “guerra contra las drogas”, donde el narcotráfico se ha convertido en una excusa de los gobiernos para violar los Derechos Humanos, mientras que continúa financiando organizaciones criminales e incrementando la violencia.

Según este reporte, el uso de la fuerza para arrestar, perseguir y encarcelar la posesión y consumo de droga parece ser inconsistente con los derechos humanos, ya que va en contra de todo tipo de privacidad y autonomía personal. Donald MacPherson, Director de la Coalición Canadiense para Políticas de Drogas (Canadian Drug Policy Coalition) comenta que “la Guerra contra las Drogas socava las iniciativas para proteger la salud pública, así como los derechos humanos, afecta en mayor grado a los más vulnerables de la sociedad, crea un fuerte mercado criminal que asegura una extensa distribución de drogas y el debilitamiento de instituciones públicas, y no funciona para reducir el consumo de drogas”.

La prohibición de la producción y distribución de drogas incluso ha aumentado la rentabilidad del mercado ilícito de drogas, alimenta las operaciones de los grupos responsables por hechos violentos, extorsiones y sobornos a instituciones, así como el debilitamiento del Estado de Derecho. HRW documenta las consecuencias que la guerra contra las drogas ha tenido especialmente en América, como desproporcionadas sentencias de cárcel, y disparidades raciales en la aplicación de la ley contra las drogas. Igualmente denuncian un incremento en las tasas de homicidio en México, asesinatos extrajudiciales, actos de tortura y otros abusos llevado a cabo por oficiales de seguridad, bajo la bandera de la “guerra contra las drogas”.

Sobre la relación entre la penalización de la droga y la violencia, MacPherson sostiene que “Human Rights Watch está llamando a la descriminalización de la posesión para uso personal y explora formas para quitarle el control de las drogas a organizaciones criminales (…) El negocio ilegal de las drogas es la causa de una gran cantidad de violencia en todos los países del hemisferio, y quitarle las drogas de estos criminales organizados sería una estrategia clave para reducir la violencia”.

HRW no ha sido la única organización que ha considerado la legalización de las drogas como una forma para disminuir las violaciones de derechos humanos. Las últimas consecuencias de la penalización de las drogas han levantado serias preocupaciones en varias organizaciones internacionales. MacPherson concluye que “la Guerra contra las Drogas ha fallado así que necesitamos buscar otras alternativas. Este tema está siendo discutido por muchos en el hemisferio, y el último estudio de la OEA con respecto al problema de la droga en el hemisferio y sus escenarios para un provecto futuro es justo el comienzo para un esperado dialogo sobre enfoques alternativos”.

María Gabriela Díaz María Gabriela Díaz

María Gabriela Díaz era reportera para el PanAm Post desde Caracas y coordinaba el programa de pasantías. Es Licenciada en Ciencias Políticas con mención en Relaciones Internacionales.