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Amnistía Internacional y HRF exigen acciones urgentes por las libertades en Cuba

Por: María Gabriela Díaz - Jun 24, 2014, 8:21 am

EnglishEjercer el periodismo independiente en Cuba, el peor país de la región para la libertad de prensa, se ha convertido en una de las ocupaciones más peligrosas. Individuos que desean contar su propia versión de lo que sucede en la isla se convierten en víctimas de amenazas, arrestos arbitrarios y torturas. El incidente más reciente ha captado la atención de organizaciones de derechos humanos, incluyendo Amnistía Internacional y la Human Rights Foundation, las cuales han hecho eco de los abusos cometidos por el Estado cubano, y emitieron un llamado a la comunidad internacional para que actúe al respecto.

Roberto de Jesús Guerra Pérez, fundador y director de Hablemos Press — agencia independiente de noticias fundada en 2009 en Cuba — ha estado recibiendo amenazas telefónicas desde el 6 de junio. Cinco días después, las amenazas se volvieron realidad, y Guerra fue atacado en las calles de La Habana, cuando se dirigía a la Embajada de la República Checa a utilizar Internet. En Cuba, algunas embajadas permiten a periodistas y otros activistas por la democracia y los derechos humanos utilizar sus instalaciones y computadoras, así como tener acceso a utilizar Internet sin censura.

Pero ese día nunca llegó a la embajada. Sin previo aviso, un individuo desconocido se le acercó y comenzó a golpearlo brutalmente, dejándolo con moretones en todo su cuerpo y la nariz rota. Sin embargo, mientras era atacado, Guerra cuenta que cuatro hombres en dos motos se detuvieron al lado, y uno de ellos le dijo “es suficiente, ya no le pegues más”; minutos después, los hombres se fueron.

Guerra identificó las motocicletas como aquellas que son utilizadas por el Departamento Cubano de Seguridad del Estado, y reconoció a uno de los cuatro individuos como alguien que previamente había participado en la represión de una de las manifestaciones de la oposición.

Roberto Guerra difundió una fotografía de él mismo minutos después de la golpiza
Roberto Guerra difundió una fotografía de él mismo minutos después de la golpiza. (Facebook)

Guerra y su esposa introdujeron la denuncia en la estación de policía, la cual lo llamó para que identificara a su atacante. Sin embargo, esto no hizo ninguna diferencia, dado que una semana después, el mismo atacante llegó a la casa de Guerra y comenzó a gritarle desde la calle amenazas de muerte. La esposa de Guerra acudió a la policía una segunda vez para poner la denuncia, pero las autoridades se rehusaron a procesarla “porque no había bases” para proceder.

Desafortunadamente esta no es la primera vez que el director de Hablemos Press es víctima de la represión del régimen cubano.

En abril, Guerra fue detenido cuando llegaba de un evento al que asistió en Washington sobre la libertad de expresión en Cuba. Las autoridades le confiscaron sus pertenencias, entre ellas unos documentos que había recibido de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Dos años después, oficiales de la policía también forzaron a Guerra a entrar en un vehículo y lo golpearon mientras lo llevaban a la estación.

Según Guerra, este es simplemente otro intento de las autoridades cubanas de intimidarlo y persuadirlo para que deje de practicar el periodismo independiente. No obstante, él no ha sido el único objetivo de ataques, otros periodistas de Hablemos Press también han denunciado amenazas recibidas por parte de las autoridades, sobre todo en los últimos dos meses.

Libertad en Cuba: Solo para el socialismo

El régimen de Cuba liderado por Raúl Castro ha mantenido un monopolio estatal en la televisión, la radio, la prensa, y los servicios de Internet.

Según el artículo 53 de la Constitución cubana, la libertad de expresión está garantizada para los ciudadanos siempre y cuando vaya “acorde con los objetivos de la sociedad socialista”. Por lo tanto, se prohíbe la propiedad privada sobre los medios de comunicación, y “las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad”, lee el artículo.

“Las estrictas restricciones sobre los medios en Cuba están claramente diseñados para impedir a los periodistas ejercer su derecho a la libertad de opinión y expresión, incluyendo la libertad de buscar, recibir y brindar información e ideas”, explicó a PanAm Post Javier Zuñiga, asesor especial de Amnistía Internacional.

Zuñiga añade, “la violencia y las amenazas sufridas por Roberto de Jesús Guerra Pérez son un ejemplo claro del ambiente represivo al que los periodistas en Cuba se enfrentan valientemente”.

No solo la propiedad privada es inexistente, sino que para poder ejercer el periodismo en los medios estatales, los periodistas deben unirse a la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), un organismo “autónomo” que reconoce en su estatuto (Artículo 4) al Partido Comunista de Cuba como “como fuerza dirigente superior de nuestra sociedad y del Estado”.

Amnistía Internacional ha exigido una acción urgente sobre este tema, y denunciado la membresía obligatoria en la UPEC como “un medio de ejercer control político en el campo de las comunicaciones”. Según la organización, “solo los periodistas que expresen opiniones en línea con las políticas oficiales del gobierno son acreditados por la UPEC, mientras que a los periodistas independientes se les prohíbe la entrada”.

“Cuba es el único país del Hemisferio Occidental donde se puede afirmar con certeza que la libertad de expresión es inexistente. La información solo puede obtenerse a través de los medios estatales y los pocos cubanos afortunados que tienen acceso a Internet, el cual está fuertemente restringido por el régimen, obtienen sus noticias a través de una ‘Wikipedia‘ creada por la dictadura”, aseveró Thor Halvorssen, presidente de Human Rights Foundation.

“En vez de ser reconocidos por su rol fundamental de informar a la sociedad civil, cualquier individuo en Cuba que se atreve a reportar la realidad de la vida en la isla es desacreditado como un ‘gusano’, un ‘mercenario’, y un ‘contrarrevolucionario’. Para HRF y los amigos de los derechos humanos alrededor del mundo, que están familiarizados con el trabajo de Hablemos Press, Roberto Guerra no es un gusano, sino un héroe”, afirma Halvorssen.

Javier El-Hage, consejero general de HRF, explicó al PanAm Post las dificultades que todo periodista independiente como Guerra debe enfrentar:

“La dictadura cubana está sigue tan vigente como siempre. Los pequeños pasos tomados por Raúl Castro para liberar la economía no han estado acompañados por pasos para liberar el mercado de las ideas. De hecho, parece haber un retroceso en ese aspecto (…) La constitución de Cuba de 1976 —que hace que la prensa, radio, televisión, teatros y otros medios independientes sean ilegales— todavía está vigente, y la represión brutal del gobierno de aquellos que se atreven a retar el status quo totalitario no ha hecho más que incrementar en los últimos meses”.

A pesar de que economistas y banqueros en el extranjero puedan ver la reciente apertura económica de Cuba como “atractiva y loable”, El-Hage destaca que para los héroes de derechos humanos como Roberto Guerra Pérez y otros activistas políticos “estas reformas son insignificantes”.

“Si a todas estas personas les importara su bienestar económico, se hubieran unido al privilegiado apparatchik del Partido Comunista Cubano mucho antes de arriesgar sus propias vidas y la de sus familiares. Seguramente ellos apoyarán que se acabe con la pobreza degradante, la malnutrición y las epidemias causadas por pobres condiciones sanitarias, y celebrarán la capacidad de llenar sus almacenes con comida fresca después de 55 años de desastrosas políticas económicas. Pero no se equivoquen, ellos quieren que sus ideas sean libres”.

María Gabriela Díaz María Gabriela Díaz

María Gabriela Díaz era reportera para el PanAm Post desde Caracas y coordinaba el programa de pasantías. Es Licenciada en Ciencias Políticas con mención en Relaciones Internacionales.