Extorsión, la estrategia preferida de las organizaciones «sociales» en Argentina

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Las organizaciones de izquierda suspendieron temporariamente las manifestaciones aguardando una negociación con el gobierno (Twitter)
Las organizaciones de izquierda suspendieron temporariamente las manifestaciones aguardando una negociación con el gobierno (Twitter)

Algo que se ha naturalizado en Argentina es la extorsión constante por parte de diversas agrupaciones de izquierda que solicitan más y más asignaciones y subsidios a cambio de no generar cortes de calle y protestas que puedan perjudicar políticamente al gobierno. Esto no comenzó en la gestión de Macri. Durante el kirchnerismo no sólo se financió constantemente a estas organizaciones políticas (autodenominadas «sociales»), sino que se generalizó la idea de «no criminalizar la protesta social». Es decir, que las autoridades no deben liberar calles, avenidas o rutas, donde una organización se encuentre manifestando. Mejor dicho, cortándole el paso a los argentinos que trabajan todos los días.

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En esta oportunidad los grupos «Barrios de Pie», la Corriente Clasista y Combativa y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, tenían pensado organizar una «olla popular» en varios lugares de la Ciudad de Buenos Aires en protesta por la «plena implementación de la Ley de Emergencia Social«, un mamarracho populista aprobado por el Congreso.

Luego de confirmar las manifestaciones que tendrían lugar en los próximos días, el denominado «triunvirato piquetero» las suspendió aclarando que esperan reunirse con los funcionarios del gobierno para ver si existe «la posibilidad de diálogo y de llegar a algún acuerdo».

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Es claro cual es el único acuerdo posible que están buscando las organizaciones: más recursos estatales, más subsidios, y como si esto fuera poco, más legislación contraproducente que si por algo se caracteriza es por la absoluta divergencia entre las intenciones y las finalidades que se desean: Controles de precios, aumento en los salarios mínimos, empleos que no se sabe de donde saldrán, aumento del tamaño del Estado, imposibilidad de despido en el sector privado, etcétera.

Si bien el gobierno de Mauricio Macri no es el responsable por esta nefasta lógica de extorsión constante, el presidente actual tiene en sus manos la posibilidad de revertir esta situación, que es justamente lo que esperan la mayoría de los argentinos. Sólo dando estas batallas de una buena vez podrá cumplir la promesa de campaña con la que bautizó su frente electoral: «Cambiemos».

 

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