El oficialismo argentino debe abandonar el discurso políticamente correcto para referirse al chavismo

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El jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, en una reciente visita al parlamento ante todos los bloques legislativos. (Twitter)
El jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, en una reciente visita al parlamento ante todos los bloques legislativos. (Twitter)

Sin duda, el cambio de gobierno en Argentina representó un cambio con respecto a la posición del país con la dictadura chavista. Durante el kirchnerismo se mantuvo una fuerte alianza con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, situación que se cortó en  el momento de la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015.

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Durante la última semana, el bloque de Cambiemos (oficialismo argentino) se sumó a las propuestas de Canadá y Estados Unidos para que se endurezcan las sanciones que pesan sobre siete funcionarios de Maduro. Pero a la hora de comunicar y expresarse sobre la situación de Venezuela, todavía las palabras elegidas parecieran no representar la gravedad de la situación que se vive bajo la dictadura chavista.

En el comunicado, que como dijimos representa un gran avance en comparación a la complicidad vivida durante el kirchnerismo, los diputados oficialistas manifiestan “honda preocupación” por la situación humanitaria, pero a la vez le solicitan a Maduro que “restaure el orden constitucional”. Hacia el final del comunicado, los legisladores de Cambiemos manifiestan su deseo de colaborar con la “reconciliación del pueblo venezolano”.

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Más allá de comprender la necesidad de mantener una terminología institucional, ya la “preocupación” y las solicitudes vacías al régimen, aunque sean meramente retóricas, parecen no coincidir con la gravedad de una situación de una dictadura que ya acribilla a personas que ruegan un cese de fuego, como vimos recientemente. El deseo de “reconciliación” tampoco hace justicia a la hora de describir la realidad venezolana, ya que hace tiempo que no existe un pueblo dividido, sino que en la actualidad,  estamos ante un pueblo que no tiene cómo cumplir sus necesidades más básicas como el acceso a una digna alimentación. La crisis absoluta ya afecta a todo el mundo, incluso a quienes, en su momento, apoyaron a Hugo Chávez y hoy se encuentran buscando en la basura para poder comer.

La mera idea de la “reconciliación” se relaciona con una supuesta imagen de dos partes de la sociedad en conflicto, mientras que lo que ocurre en Venezuela es, sí  un conflicto, pero entre la gran mayoría de los ciudadanos y la dictadura chavista.

A pesar de que Argentina abandonó la complicidad con el chavismo que representaba el kirchnerismo, es necesario que los legisladores del nuevo gobierno sean más claros a la hora de referirse a la dictadura, de la que no se puede esperar absolutamente nada más que su caída.

 

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