Alarmante artículo del Wall Street Journal advierte que Macri podría no concluir su mandato

Para una periodista de la tradicional publicación estadounidense, el peronismo podría triunfar en un intento destituyente

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A pesar del correcto diagnóstico del Wall Street Journal y la situación, no hay posibilidades que Macri no concluya su primer mandato. (Twitter)

Una nota publicada hoy en el Wall Street Journal escrita por la periodista Mary Anastasia O’Grady, se analizan en detalle, y de la mejor forma para un lector extranjero, las circunstancias alrededor del problema político y económico que heredó Mauricio Macri al hacerse cargo de la presidencia en diciembre de 2015.

Sin embargo advierte, de forma un tanto apresurada, que el peronismo podría hacer que no termine su mandato constitucional.

La columna le presenta al lector norteamericano e internacional una muestra precisa de lo difícil que se le ha hecho al “no peronismo” y a las instituciones la continuidad democrática en Argentina.

No son los mejores antecedentes que el último presidente que haya finalizado su mandato (no perteneciente al Partido Justicialista) haya sido Marcelo Torcuato de Alvear en 1928, ni tampoco la seguidillas de alzamientos militares ocurridos en el país, el último en 1976.

Cabe destacar que O’Grady ni siquiera menciona el golpe contra Fernando de la Rúa en diciembre de 2001, también a manos de sectores del peronismo, lo que hace aún más sombrío el panorama.

La columnista también es certera en el diagnóstico sobre lo peor del kirchnerismo (autoritarismo, control total de la economía, persecución a los medios), lo que le falta hacer a Macri (liberar la economía, reducir el gasto público y el déficit fiscal) y advierte, de forma acertada, la necesidad imperiosa de solucionar el problema de la inflación, que para el Gobierno lamentablemente ya no es absolutamente prioritario en el corto plazo.

Sin embargo se equivoca al considerar como una posibilidad real de que Macri se tenga que ir antes de diciembre de 2019.

Sus palabras exactas fueron que “el peronismo desea que termine su presidencia de forma prematura”, lo que puede ser cierto, pero que “ellos podrían tener éxito”, lo que sí es muy poco probable.

 

Lo cierto es que el Partido Justicialista está más quebrado que nunca desde el regreso a la democracia en 1983. Cabe destacar que si bien el peronismo ha tenido graves conflictos en su historia (muchos de los cuales se resolvieron a los tiros), la situación de la atomización lejos del poder, y no con una facción en el Estado, les está resultando extremadamente difícil.

El movimiento fundado por Juan Domingo Perón, allá por la década del cuarenta del siglo pasado, tiene en sus vertientes a un grupo de gobernadores y senadores con más sintonía hacia el gobierno nacional, que por ejemplo, hacia el kirchnerismo.

Este espacio le ha dado los votos a Cambiemos para leyes claves y pareciera que su única preocupación es despegarse políticamente de las cuestiones de índole nacional. Esto es porque no encuentran al momento un referente con posibilidades de batir a Macri el año próximo.

Por otro lado hay espacios “filo peronistas” como el massismo que todavía se encuentra en la disyuntiva sobre que hacer con el kirchnerismo, al que abandonaron cuando todavía se encontraba en el poder. Si bien la expresidente Cristina Fernández ya envió a sus voceros a negociar la “unidad peronista” lo cierto es que muchos dirigentes no tienen interés ni siquiera en una foto con ella.

O’Grady en su columna se pregunta si Macri podrá “romper el hechizo” y terminar con su mandato. Pero dada la dispersión en la oposición, el importante respaldo de un sector de la sociedad al presidente, y el hecho que el kirchnerismo radical sea la primera fuerza opositora, pero en muy clara minoría, hacen que Cambiemos no corra ningún riesgo de no finalizar su primer período.

Las preguntas que sí quedan pendientes y con final abierto son si Macri conseguirá su reelección, si en ella podrá implementar las reformas necesarias (y que hasta el momento no se vieron) o si el macrismo será una nueva desilusión en la historia política argentina por no haber cumplido sus objetivos, pero no por haberse ido antes. Al menos, en el primer mandato. Todo puede pasar a partir de 2019.

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