La final de la Copa Libertadores de América y sus repercusiones políticas

Macri había dicho que "reconocía" que no deseaba este escenario. Sin embargo sucedió. River y Boca juegan una final de Copa Libertadores.

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Las vueltas de la vida llevaron a los dos grandes a disputar el partido más importante. ¿Están dadas las condiciones para semejante evento en Argentina? (Twitter)

Argentina es uno de los países más futboleros del planeta. La pasión que tenemos por este deporte es conocida en el mundo entero. Dentro del universo fútbol argentino hay dos grandes que cuando se cruzan, se para el país. Cada River-Boca se convierte en el acontecimiento del que todo el mundo habla. Analistas internacionales hicieron hasta estudios sociológicos alrededor del «superclásico» argentino, espectáculo que fue reconocido como uno de los eventos deportivos más atractivos del mundo.

Pero más allá de que el cruce de gigantes llame la atención, sea por la liga argentina o por un amistoso de verano, el destino hizo que Boca y River se crucen en la Copa Libertadores de América. Nada más y nada menos que en la final del más codiciado certamen del fútbol latinoamericano. Este 2018 vivirá, sin lugar a dudas, la competencia futbolística más importante de la historia del país.

Pero dadas las particularidades de Argentina, este evento por ahora es más para sufrir que para disfrutar. Mientras los equipos disputaban su llave de semifinales con rivales de Brasil, la hipotética final (que ya es un hecho) ya tenía repercusiones políticas.

El evento político

Anoche, el programa político de Animales Sueltos, cambió de rubro. Apenas se confirmó la clasificación de Boca (un día después de la victoria de River), Alejandro Fantino anticipó lo que vivirá el país en los próximos días:

«Acaba de ocurrir un hecho histórico. Morbosamente histórico, con condimentos que llegan en un momento de país muy complicado y hay que analizarlo de lo político», dijo el conductor. Para Fantino, esto ya tiene «algo bueno para el Gobierno». En su opinión, de acá a fin de año, el país «no hablará de otra cosa». La clara referencia es para los conflictos sociales que pueden tener lugar en diciembre, mes preferido para el golpismo de sectores del peronismo que desean desestabilizar a Mauricio Macri. El suceso deportivo histórico correría la difícil situación económica de la tapa de los diarios y de la preocupación de muchos argentinos.

La final que Macri no quería

El presidente argentino la última semana fue consultado por la prensa sobre la posibilidad de que los dos grandes se crucen en la final de la Copa Libertadores. Se podían esperar varias respuestas: alguna broma de su preferencia por Boca, algún comentario fair play de que gane el mejor (acorde a la institucionalidad presidencial), o un deseo nacionalista, de ver a los dos argentinos en la final. Pero la respuesta dejó mudo al periodista que lo entrevistó: «Reconozco que prefiero que pase un equipo brasilero». Sus declaraciones, donde asumió que el partido puede llegar a ser un problema, no cayeron bien en gran parte de la opinión pública, deseosa de un evento de semejante características. Si bien el actual presidente estuvo a cargo del poder en Boca (antes de ser Jefe de Gobierno en Buenos Aires), Macri sigue ligado al club de la ribera. El actual presidente de Boca, Daniel Angelici es el «delfín» del líder de Cambiemos en el club, pero es mucho más que eso. La misma diputada del oficialismo Elisa «Lilita» Carrió considera que Angelici es el operador de Macri en la justicia, y los fustiga a ambos constantemente por eso. Esta cuestión es uno de los puntos de mayor conflicto entre el presidente y su diputada.

Desde la aparición del VAR (sistema que permite el chequeo mediante televisores en jugadas dudosas) que en la región hay una nueva polémica. Si bien en la Copa del Mundo la utilización del sistema de apoyo de los árbitros fue positiva, en América Latina hay cuestiones sobre la utilización del sistema que salpican al ámbito político…de los clubes de fútbol pero también de los países.

La seguridad del G20 y el River-Boca

La fecha para el partido de ida es el próximo miércoles, pero para la revancha, que se jugará en el Monumental de Núñez, todavía no hay confirmación. El ministerio de Seguridad de Buenos Aires reconoció que debería ser en una fecha acordada que no comprometa la seguridad de la Cumbre del G20. De esta manera, el partido más importante de la historia del fútbol argentino, ya excedió los limites del deporte. El evento es una cuestión de Estado y es uno de los principales temas en la agenda del debate político por estas horas.

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