Aunque quieran justificar posición del papa sobre Venezuela, es imposible

La periodista argentina Alicia Barrios, amiga del papa, quiso defenderlo de las críticas de la actriz Catherine Fulop, pero sus argumentos fueron pobres e insuficientes.

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La actriz criticó al papa por sus dichos y actitud, y la defensa de Barrios no hizo otra cosa que darle la razón a Fulop. (Fotomontaje PanAm Post)

Catherine Fulop vive hace varios años en Argentina, pero no por eso se ha desconectado de su Venezuela natal. Crítica desde el primer momento del proceso chavista, la actriz ahora arremetió contra el papa Francisco por su posición ante el conflicto que atraviesa su país de origen.

La violencia de la dictadura de Nicolás Maduro y el capricho de su Gobierno autoritario de aferrarse al Palacio de Miraflores hizo que la famosa actriz convirtiera todas sus redes sociales en un vehículo de comunicación política, donde muestra a diario la realidad de su país. Hoy, para Catherine Fulop, las cuestiones vinculadas a lo artístico y su carrera no son lo prioritario para exponer, ya que considera que necesita difundir otras cosas.

Este fin de semana pidió disculpas por las imágenes que compartió, donde hay “crueldad” y “violencia”, pero dijo que es necesario, ya que hubo gente que se “horrorizó” por decir que “el Señor del Vaticano mira con tibieza lo que pasa en Venezuela”. “Lo siento, me duele demasiado mi país. Esta es la Venezuela de Maduro. Reconozco la represión tan familiar que esta dictadura ha desplegado en nuestra tierra”, agregó.

Además de los videos e imágenes de las manifestaciones que suceden a diario contra el régimen, Fulop ha compartido varias caricaturas donde se ve a Bergoglio con los ojos vendados ante las muertes, argumentando que teme por un “baño de sangre”.

Recientemente, Francisco fue consultado sobre la situación extraordinaria de dos gobiernos simultáneos y un mundo que se separa entre apoyos a Maduro o a Guaidó y el argentino evitó definirse. Dijo que él vela por “todos” los venezolanos y que si él elige una posición, se vería como un apoyo a un conjunto de países en particular.

Respuesta florida, pero poco contundente

La periodista argentina Alicia Barrios, amiga personal de Bergoglio, se enojó con los mensajes publicados por la actriz en sus redes y le respondió con un artículo, que salió publicado esta mañana en varios portales. Claro que la discusión retórica es desigual, ya que Barrios es comunicadora profesional, con libros escritos en su haber, y su contrincante es una persona que se dedicó a una profesión diferente. Sin embargo, a pesar de las palabras floridas y los argumentos esgrimidos por Barrios, la que sigue teniendo razón es la actriz nacida en Caracas.

La periodista, que comienza su alegato diciendo que desconoce la religión de la actriz (como si tuviera algo que ver), le recomienda ir a “estudiar mucho”. Para Barrios, Fulop habla por “boca de ganso” y le recuerda el rol formal del papa:

“Ella debería saber que el papa es el jefe espiritual de la Iglesia católica. También la máxima autoridad del Estado Vaticano. Desde ese lugar no puede inmiscuirse en los asuntos internos de ningún país. Ese es un principio del derecho internacional. Sin duda, Fulop, antes que hablar tiene que estudiar. Mucho. Su Santidad como jefe universal de la Iglesia católica debe prescindir de las cuestiones de sectores partidarios o regímenes políticos de cada nación”, escribió la amiga de Francisco.

Pero más allá de lo que se pueda llegar a “jugar” un sumo pontífice ante una situación política como esta, el argumento de Barrios no refuta en lo más mínimo lo que Fulop denuncia. Jorge Bergoglio, cuando fue consultado por la situación en Venezuela, no dijo que no opina por su condición de papa, sino que no lo hacía “porque temía un baño de sangre”. Por lo tanto, su posición es clara: no habla ni sienta posición porque considera que eso colaboraría con ese “baño de sangre” que teme.

Ahora, Francisco puede mirar para otro lado ante las cifras alarmantes que arrojó el experimento chavista: entre 250 y 300 mil personas murieron en las calles por diversas razones desde la llegada de Hugo Chávez al poder. Solamente en 2018 fallecieron 24 mil personas, a pesar del éxodo masivo y del Estado policial. Pero en relación con el posible derramamiento de sangre por motivos políticos, cabe destacar que desde que Guaidó asumió como presidente responsable, 70 personas perdieron la vida por la represión de los últimos días. ¿No es suficiente sangre esa como para considerarla “un baño”? Eso es lo que el papa tiene que responder y eso es lo que su amiga Barrios no menciona.

Carta de Maduro al papa

En la mañana de hoy, Nicolás Maduro manifestó que le envió una carta a Francisco, donde le pide que colabore en el “diálogo” con la oposición. “He enviado una carta al papa, espero que esté llegando o que ya esté en Roma, en el Vaticano, diciendo que estoy al servicio de la causa de Cristo. Con este espíritu le he pedido ayuda en un proceso de facilitación y de reforzamiento del diálogo”, indicó. “Espero una respuesta positiva”, señaló Maduro.

La cuestión que el discípulo de Chávez elija a Francisco como interlocutor pareciera darle la razón a Fulop en sus acusaciones. Dado el perfil del último tiempo de la dictadura, y la nula intención de retirarse, la carta y el pedido deja en evidencia que Maduro busca la mano de un amigo, con el único interés de dilatar lo inevitable: su salida del poder, que está cada día más cerca. Tanto el pedido como la elección del interlocutor deja en evidencia las preferencias del Vaticano y la desesperación de un Gobierno autoritario en franca retirada.

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