Sin cabeza de oposición, la lucha por el poder será toda peronista

Alrededor del peronismo tradicional y el neokirchnerismo pasará toda la pulseada política. El nuevo gobierno asume sin jefe de la oposición enfrente.

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Aunque Mauricio Macri manifestó interés de liderar la oposición, definitivamente el espacio no tiene candidato natural. El peronismo tendrá su luna de miel sin ningún referente enfrente. (Twitter)

La historia argentina advierte que los problemas internos del peronismo han sido muy complicados. Incluso, más serios de los enfrentamientos entre distintos bandos políticos. Aunque los sanguinarios desecuentros que se saldaban a los tiros en la década del setenta, y que desecadenaron en gran medida el último golpe militar parecen ser cosa del pasado, la interna peronista, sobre todo en el poder, es peligrosísima.

El 10 de diciembre asumirá la dupla Alberto Fernández-Cristina Kirchner en el Congreso y el espacio opositor muestra una vacante importante: la del liderazgo. A diferencia de lo que pase, más allá del resultado, en Uruguay, Argentina tendrá un escenario más incierto. Aunque el peronismo no tendrá mayoría automática en el parlamento, y menos mal, la bancada opositora carecerá de un líder natural. Esto le permitirá a Alberto amplitud de negociación con espacios independientes y podría ser un alivio en caso de conflicto con su compañera de fórmula.

Mauricio Macri anunció que tiene interés de ser el que lidere el espacio opositor. Cuenta con una a favor: la diferencia que logró sacar entre las primarias del 11 de agosto y las elecciones del 27 de octubre. Aunque no le alcanzó para dar vuelta la historia, ni para arrimar a un balotaje, pasar del 32 % al 40 %, le permite a Macri ponerle la banda a Alberto de una manera decorosa, a pesar de la crisis económica que deja. Pero el presidente saliente no la tiene nada fácil si quiere volver en 2023.

De Cambiemos a Juntos por el Cambio y al llano

La coalición gobernante no fue el armado político más cómodo. El autoritarismo del proceso kirchnerista (2003-2015) permitió que diferentes espacios se encolumnen detrás del que era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para vencer al peronismo hace cuatro años. Este frente, que sigue vigente pero muestra rajaduras importantes, está conformado por la Unión Cívica Radical, la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el PRO de Macri.

Pero ya fuera del poder, a Macri se le va a complicar demasiado mantener la batuta de la orquesta cambiemita. Resulta que la UCR recibió duras críticas de su militancia, que señaló desde el primer día que el centenario partido era el «furgón de cola» de un conservador. Aunque los radicales macristas, cómodos en el calorcito del poder y sus beneficios, lograron mantener al partido en el frente, el panorama tiene todas las de cambiar. Incluso el partido ahora se queda en dos gobernaciones importantes como las de Jujuy y Mendoza, mientras que Macri se vuelve a la casa. Al macrismo no le quedó más poder territorial que la Ciudad de Buenos Aires con Horacio Rodríguez Larreta, un dirigente al que el peronismo no le resulta nada incómodo.

Otro de los puntales más importantes que tuvo Macri fue el apoyo de «Lilita» Carrió. Pero la fundadora de la CC ya avisó que se retira de la política grande y los lilitos quedarán en libertad de negociación con otros espacios. Pero probablemente lo que más le preocupe a Macri es que su propio espacio podría discutirle el liderazgo. Emilio Monzó, que preside la Cámara de Diputados hasta el 10 de diciembre, es un dirigente peronista de peso que podría dar un paso al frente en el próximo escenario. El diputado quedó relegado de la mesa de poder por su enfrentamiento con la línea de Marcos Peña y Durán Barba, que pasarán a ser los padres de la derrota. Si Monzó sale a la cancha de la mano de María Eugenia Vidal, el PRO pasaría a ser un Properonismo que podría contar con la presencia de Miguel Ángel Pichetto. Este espacio no tendría mucho que hacer con los lilitos sueltos y con la UCR y podría plantearse la agenda de la oposición de centro derecha.

¿Se viene Alberto con Cristina o Alberto versus Cristina?

Ante la falta de un referente claro que lidere la oposición, el peronismo podría pasar a ser el ring de batalla de la política argentina. El combate más esperado es hasta este momento la puja de poder entre el presidente y su vice, pero por ahora esto no parece estar en la agenda. Al menos en lo inmediato.

Voceros de ambos lados aseguran que Alberto y Cristina se necesitan mutuamente y que no van a ser tan tontos en dar una batalla que podría dejarlos sin nada. Alberto, más allá de ser el presidente, sabe que llegó ahí exclusivamente por CFK y ella sabe que su delfín no causa el rechazo que ella sí en gran parte de la sociedad, pero sobretodo, que se lleva mejor con el peronismo y con la mayoría de los gobernadores.

Hasta ahora la puja de poder fue de lobby y hasta el momento no hay víctimas mortales. La dupla FF sigue discutiendo el gabinete y la pulseada es entre los referentes peronistas de lo que se conoce como «la liga de los gobernadores» y el kirchnerismo que le responde a Cristina. Habrá que esperar la actitud de ambos jugadores a partir del día que sean gobierno y lo que podría pasar ante un escenario adverso en lo económico, situación que, como se dice en Argentina «tiene todas las fichas». Pero mientras tanto, la discusión es toda peronista.

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