La traición: una dosis de su propia medicina

Mauricio Macri quiere que los diputados de Cambiemos que se fueron "devuelvan sus bancas"

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Para el presidente saliente, Ansaloni, Ávila y Carambia «traicionaron la confianza» del electorado. Tiene razón, pero… (Efe)

«Devuelvan sus bancas». Con esta dura frase debuta el Mauricio Macri opositor. El presidente saliente criticó en duros términos a los tres legisladores que abandonaron el interbloque de diputados de Juntos por el Cambio y le hicieron perder a la futura oposición el espacio de la primera minoría. Para Macri, los legisladores Pablo Ansaloni (Buenos Aires), Beatriz Ávila (Tucumán) y Antonio Carambia (Santa Cruz) que decidieron repentinamente formar el bloque de «Unidad y Equidad Federal», han tomado una «desafortunada decisión» que termina traicionando la confianza de los electores.

Aunque el presidente, que dejará de serlo el 10 de diciembre, pida que «dejen sus bancas», él sabe que esto no va a suceder y que, legalmente, nada puede hacer Cambiemos para recuperar los espacios legislativos. En Argentina los partidos tienen el monopolio de la representación electiva, pero postulan a candidatos que, de ser elegidos, pasan a ser los titulares de los espacios de representación. Si un legislador es electo por un partido y se pasa al otro bando, incluso antes de asumir, nada puede hacer el equipo traicionado que no sea protestar.

Aunque Macri y su espacio tengan razón en indignarse por esta maniobra, que muchos le adjudican a Sergio Massa, lo cierto es que si miramos atrás, y nos ponemos algo místicos, podemos llegar a la conclusión que es un merecido karma. Como suele decirse, una dosis de su propia medicina.

Ya la llegada de Macri a la política grande estuvo rodeada de traiciones que, o fueron digitadas por el mismo líder del PRO, o en todo caso contaron al menos con la venia del expresidente de Boca.

Cabe destacar que la primera alianza del macrismo fue con el partido de Ricardo López Murphy, Recrear. Luego de las elecciones de 2003, ambos dirigentes cerraron un acuerdo y nombraron una mesa de negociadores para representar cada espacio. No pasó mucho tiempo para que los que debían velar por los intereses del exministro de Defensa y Economía se convirtieran en más macristas que Macri. No hace falta aclarar que tras arrebatarle el partido al bulldog y obsequiárselo al actual presidente saliente, todos estos muchachos pasaron a ocupar lugares privilegiados dentro del espacio amarillo.

Luego de alcanzar la meta de llegar a la Presidencia, pero con los objetivos incumplidos en cuanto al mejoramiento de la economía, Macri tuvo que buscar a un peronista, mejor dicho, a un exkirchnerista (y no cualquiera), para que lo acompañara en la fórmula presidencial. De esta manera, Miguel Ángel Pichetto pasó a ser no solo candidato a vicepresidente para las elecciones que se realizaron este año, sino que se convirtió en un vice «de facto», que acompañó más a Macri que la misma Gabriela Michetti.

Aunque no le alcanzó para ganar la elección, la compañía del senador peronista fue todo un acierto. Pichetto defendió con menos complejos que el macrismo una posición de centroderecha y consiguió el entusiasmo del votante natural del espacio, que incluso lo indultó por su pasado kirchnerista.

Pero claro, Macri no tuvo ningún reparo de sumar a su tropa a un senador en funciones, que asumió como kirchnerista. ¿Es que la traición cuenta cuando se van para el otro lado, pero no cuando vienen al espacio propio? Claro que los K, que sí le gritaron a Pichetto «vendido» y «que devuelva su banca», tampoco pueden dar ejemplo de moral. Desde 2003, Néstor Kirchner hizo gala de la diversificación de maneras de conseguir legisladores: o se elegían por su espacio o se «conseguían» luego de la elección. El caso del médico Eduardo Lorenzo Borocotó, que dilapidó su trayectoria por un cambiazo de espacio político en tiempo récord, fue uno de los casos más paradigmáticos de los años kirchneristas.

«Saludos de Asseff»

El que se despachó contra el lamento de Macri fue el economista José Luis Espert, que fue víctima de otra traición impulsada por el macrismo. El referente liberal iba a competir en las elecciones por el partido de Alberto Asseff, que el día de la presentación de listas desconectó el teléfono y apareció junto a Pichetto, presentando su candidatura a diputado (acaba de jurar en la Cámara Baja). «Te manda saludos Alberto Asseff mi querido. Así es la política que ustedes hacen. Un chiquero de lealtades que además destruye a la gente de trabajo», resaltó Espert.

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