Argentina vergüenza: ¿estrategia para generar indignación y desviar el tema?

La última semana, los anuncios oficiales de la pandemia y la cuarentena tuvieron dos invitados especiales que generaron la indignación de un país

Así se informan los muertos por el COVID-19 en Argentina: con payasos y con adolescentes hablando en lenguaje inclusivo. (Fotomontaje PanAm Post)

Los desatinos del Gobierno de Alberto Fernández parecen ya no tener límites. Mientras la situación económica agobia a miles de comerciantes que no pueden trabajar por la continuidad de la cuarentena, que ya es cualquier cosa y el colmo de la arbitrariedad, el oficialismo se dedica a dar los partes oficiales de una manera vergonzosa.

La indignación que generó la semana pasada la presencia de la «payasa Filomena» y del joven Lucas Grimson deja solamente dos opciones sobre la mesa: o el Gobierno está absolutamente perdido o el oficialismo, tapado por los problemas a los que no le encuentra solución, se decidió por la provocación de estas estupideces con la finalidad de que la opinión pública se entretenga con esos desatinos. Cualquiera de las dos posibilidades es terrible. Ambas dejan en evidencia el delirio por el que vive un país, que supo tener el PIB per cápita más alto del mundo y ahora se convirtió en el hazmerreír de la región.

«Les jóvenes»

«Es el día internacional de la juventud… y de la Dirección de Adolescencia y Juventudes, nos lo cuentan… su trabajo, sus reflexiones… les jóvenes».

Cuando Carla Vizzoti tuvo que decir «les jóvenes» la traicionaron sus entrañas. Bajó el volumen de la voz, se alejó levemente del micrófono, sonrío y miró hacia el costado. Al igual que Alberto Fernández, la funcionaria del Ministerio de Salud se siente incómoda con esta estupidez. No lo reconocerá jamás en público, claro, lo mismo que el presidente. Pero las cámaras se han hartado de recolectar momentos donde personajes del Gobierno, que deciden repetir esta locura como algo importante, quedan en total evidencia por el rechazo que les genera esta pelotudez de hablar con la e.

Pero cuando pensamos que ya la cuestión de «les cuerpes», entre otros absurdos inventos, era demasiado, Lucas Grimoson mostró que se puede ir aún más lejos. Ahora parece que el término pibes, que en la Argentina normal significaba jóvenes, no corre más. Como el artículo que lo antecede para el plural es «los», ahora que les iluminades del lenguaje inclusivo decidieron que «los pibes» tiene que ser modificado por «les pibis». Esta cuestión ya se torna complicada hasta para los pobres ingenuos que piensan que hablar de esta manera es un aporte a la igualdad de los sexos o los géneros. Hay que saber cuándo va la «e», la «i», dónde se cambia el artículo y una serie de estupideces más que si no fuera porque a los voceros de esta locura les pagamos el sueldo con nuestros impuestos, sería cómico.

El adolescente de 19 años hizo una presentación vacía, digna del cargo inútil que ostenta en el Estado argentino… en lenguaje inclusivo. Curiosamente, su padre, Alejandro Grimson, es asesor de Fernández.

Entre muertos y payasos

Si algo podía superar la indignación del joven burócrata fue el comunicado oficial de ayer, domingo. Luego del reporte diario de muertos y contagios, la misma funcionaria que presentó a Grimson la semana pasada le dio la palabra a la Payasa Filomena en lo que fue sin lugar a dudas el acto más desubicado de la historia de la comunicación política oficial de Argentina.

Una vez actualizados los datos de la pandemia, el país miró asombrado cómo los funcionarios seguían a la payasa con su canción, que absolutamente nada tenía que ver con el anuncio, el contexto y el marco en cuestión.

«Una nube, mucha lluvia… crece el pasto y el árbol. Caen las hojas sobre el agua… hay un pulpo y un caracol». Cuando mis colegas del PanAm Post de otros países me increpaban por WhatsApp ayer con el video viralizado, como pidiendo explicaciones, honestamente no supe qué decir. Está bien, puede que no haya estado bien la actitud histórica de los argentinos de creernos lo más europeo y evolucionado de la región, pero tampoco tenemos que caer tan bajo.

En manos de esta gente estamos, mientras el país se funde y se cae a pedazos. Es tan fuerte todo esto que hasta cuesta reaccionar. Uno mira los videos y queda estúpido, boquiabierto preguntando si es una pesadilla que no termina.

Ya sea que el Gobierno se desubica así por convicción ideológica o por estrategia para ponernos nerviosos y con esto alejar el debate de las cosas importantes, como dijimos, sea como sea, la situación es grave y extremadamente preocupante.

Hoy, 17 de agosto, durante la tarde marcharán al Obelisco grupos de autoconvocados que desean manifestarse en contra del autoritarismo delirante que hoy gobierna la Argentina.

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