El oscurantismo económico argentino no se detiene

Mientras se derrumba el consumo y se incrementan las regulaciones en la economía se insiste con los absurdos y contraproducentes "congelamientos" de precios

Alberto Fernández, cada día más golpeado. Cristina Kirchner, en silencio absoluto ve como se desgasta su, para algunos, aliado, y para otros, principal rival. (Twitter)

El dato negro de la economía argentina hoy fue la dura caída registrada del consumo durante el mes de agosto. En lo que fue el peor mes del año, la retracción alcanzó un 5,4 %. Pero lo cierto es que el número dice mucho más de lo que parece. Si el mes pasado, con los comercios volviendo a abrir sus puertas a pesar de las restricciones, la medición arrojó un número peor a los meses previos del más duro encierro, quiere decir que la situación es muy delicada.

Según el informe de la consultora Scentia, el sector de los supermercados fue uno de los más complicados. Allí la baja fue del 7,6 %. Los autoservicios, que no habían registrado las grandes compras del stockeo en los meses anteriores, registraron una merma —menor— pero importante: 3,5 %. En el Gran Buenos Aires los supermercados mostraron los números más complicados y en el interior del país lo hicieron los autoservicios. Según la consultora, el informe deja en evidencia que comienza a manifestarse fuertemente el «deterioro del poder adquisitivo».  Esto estaría de manifiesto en diferentes variables, como la cantidad, las marcas y los productos que van eligiendo los consumidores golpeados por la inflación constante. Lógicamente, la política de «precios cuidados» que pretende reducir el impacto de la crisis fracasa sistemáticamente. A pesar de la evidencia histórica de los desastrosos controles de precios, en la jornada de ayer Alberto Fernández presentó la versión del «precios cuidados para la construcción».

Pero aunque la situación sea absolutamente clara, el oficialismo se empeña en ignorar el problema del déficit fiscal y la emisión monetaria. Esta semana se confirmó que se importarán billetes impresos en Brasil, ya que el Banco Central y la Casa de la Moneda no dan a basto, y por ahora las únicas iniciativas son las vinculadas a los «congelamientos de precios».

Aunque la ley que pretendía regular los contratos de los alquileres fracasó rotundamente en los primeros dos meses de aplicación, al kirchnerismo no se le ocurre otra cosa que seguir tirando leña al fuego.

Este lunes, la diputada del oficialismo Fernanda Vallejos presentó un proyecto de ley que propone prohibir los desalojos y congelar los precios de los alquileres hasta el mes de marzo. Un delirio semejante fue propuesto por otra legisladora, María de los Ángeles Sacnun en el Senado.

Vallejos justificó en su proyecto que existe «imposibilidad de pagar el alquiler», por lo que propuso la contraproducente iniciativa para «continuar resguardando la situación habitacional de las personas».

Cada día que pasa la olla a presión sigue sumando temperatura y las distorsiones en la economía son cada vez mayores. Cuando llegue el momento de destapar toda esta locura los resultados de la negligencia del peronismo (y de la imprudencia del macrismo) quedarán sobre la mesa. Varios analistas aseguran que podría tratarse de la peor crisis económica de la que se tenga recuerdo. Esperemos que se haya aprendido la lección, que sin dudas… será muy dura.

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