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Sumisión, el nuevo rol de la mujer en la autocracia de Correa

Por: María Aguilar - Sep 29, 2015, 11:16 am
La asambleísta Lourdes Tibán fue golpeada y se le niega una investigación sobre este hecho porque es opositora. (Radio Colosal)
La asambleísta Lourdes Tibán fue golpeada y se le niega una investigación por ser opositora. (Radio Colosal)

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, que tiene como punto de origen el asesinato de las hermanas Mirabal, por orden del entonces dictador Rafael Trujillo en República Dominicana, porque ellas denunciaron su régimen sanguinario y represivo.

En esta fecha, Rafael Correa, junto con sus respectivas ministras, despliegan todo el aparato de propaganda estatal para promocionar “la equidad de género” que ha alcanzado Ecuador gracias a las políticas implementadas por la Revolución Ciudadana, adornadas con eslóganes tales como :“Reacciona Ecuador, el machismo es violencia”; o “La Revolución tiene rostro de mujer”.

No obstante, la semana anterior, la asambleísta de oposición Lourdes Tibán fue golpeada y arrastrada del cabello por dos mujeres no identificadas, quienes la amenazaron de muerte. Posteriormente, un hombre desconocido la persiguió para intimidarla, diciéndole: “Ya vas a ver lo que te va a pasar, sinvergüenza”.

Pese a existir un video como prueba, la Asamblea Nacional —dominada por el bloque oficialista—, se negó a tramitar un proyecto de resolución en rechazo de actos violentos en contra de la asambleísta Tibán, utilizando motivos que oscilan entre lo surrealista y lo inverosímil. ¡Tal parece que los agresores hoy en día deben dejar una tarjeta de presentación junto a la víctima!

En vista de que Lourdes Tibán responsabilizó directamente al presidente Rafael Correa de sus ataques, una asambleísta del partido de Gobierno, como ya es característico en estos tiempos de “revolución”, iniciará acciones legales en contra de Tibán por supuestas calumnias, pasando luego a cuestionar su reputación con el objetivo de que la “opinión pública”, orquestada por la Secretaría de Comunicación (Secom), la termine de crucificar.

Está por demás resaltar que la asambleísta Tibán ha venido desempeñando el rol para el cual fue elegida por los ecuatorianos, que consiste en legislar y fiscalizar, algo que en este régimen autocrático es considerado subversivo. También, ha ejercido su legítimo derecho a la resistencia frente a los atropellos del Gobierno, conducta catalogada como indeseable bajo un sistema que exige sumisión absoluta de la mujer ante el poder patriarcal del autócrata Rafael Correa, como ya lo manifestó la segunda vicepresidenta de la Asamblea Nacional, pues otro de los logros de la Revolución Ciudadana es habernos retrocedido casi doscientos años en la lucha por la emancipación de la mujer.

De tal forma que hoy, en Ecuador, las mujeres que alzan la voz son doblemente rebeldes, porque se oponen tanto a un régimen autocrático como a la sumisión de la mujer que el Gobierno pretende imponer como norma. Rafael Correa permanentemente se jacta de la enorme cuota de participación política de la mujer en su gabinete, pero ignora que un cambio revolucionario no significa igualdad de oportunidades para ser parte de un sistema de sumisión y tiranía.

Adicionalmente, el presidente Correa ha deteriorado la calidad de convivencia en la sociedad ecuatoriana mediante la utilización abusiva e irresponsable de los medios de comunicación, a través de los cuales se ha dedicado a insultar a sus opositores sin tener en cuenta la plasticidad de la mente y sus procesos psicológicos subyacentes, pues al atribuir una serie de características negativas sin fundamento a todo opositor u opositora a su gobierno, está construyendo en sus seguidores una percepción distorsionada de los mismos, la cual disparará un afecto negativo (rabia, odio, resentimiento), que conlleva a la estigmatización, despojándolos por ende de todo rasgo humano.

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Así, pasan a ser blanco fácil de cualquier agresión sin el menor grado de compasión o empatía, tal y como sucedió con la asambleísta Tibán.

Mientras tanto, el silencio más elocuente ante este episodio de violencia proviene de la Secretaría Nacional del Buen Vivir, que nos cuesta a los ecuatorianos más de USD $3 millones al año. Al parecer, las practicas de yoga del secretario Ehlers no han sido suficientes para sensibilizarse y rechazar la agresión en contra de la asambleísta Tibán.

Resulta más que una burla crear un organismo para promover la armonía basada en “valores y virtudes”, mientras el primer mandatario ostenta una conducta marcada por el irrespeto y bellaquería, ejemplo que es asimilado por los niños y adolescentes en plena etapa formativa y que va a repercutir en sus pautas de conducta como futuros ciudadanos.

María Aguilar

María Aguilar es ecuatoriana, psicóloga clínica y miembro honorario del Colegio de Psicólogos del Perú. Es conferencista internacional sobre temas de Psicología Cognitiva Conductual. Síguela en su blog y en Twitter @mariadlpilarag.