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La libertad es como la vida, siempre se abre y se abrirá paso

Por: María Marty - @mariamarty16 - Jul 28, 2015, 4:03 pm
La libertad florecerá independientemente de las imposiciones de los Gobiernos. (Flickr)
La libertad florecerá independientemente de las imposiciones de los Gobiernos. (Flickr)

EnglishLa libertad es el permiso que tiene todo individuo para vivir acorde a su naturaleza, llevando a cabo todas aquellas acciones físicas y mentales que le permitan mantener su vida. La libertad es lo que distingue al hombre independiente del animal de sacrificio o del esclavo.

Un hombre dispuesto a vivir por sus propios medios y no a costa de otros, necesita ejercer su libertad para pensar, elegir, expresarse, asociarse y producir. Debe ser libre de toda coerción física o psicológica que le restrinjan su plena capacidad para llevar a cabo las acciones apropiadas para su supervivencia.

Sin embargo, no todos comprenden el principio, el significado y el alcance del derecho a la libertad. Y el peligro de esta ignorancia consiste en que transforma a gente inocente en carne de cañón de mensajes que se han venido disparando durante largo tiempo. Mensajes que les han hecho creer que actuar libremente, aún respetando ese mismo derecho en los demás, los transforma en delincuentes.

¿Delincuentes por qué? Porque al ejercer su derecho, están violando alguna ley que previamente anuló tal derecho; una ley que el Gobierno dispuso bajo la retórica del “bien común”.

Con culpa o sin culpa, consciente o inconscientemente, pero lo cierto es que de algún modo, la libertad ha logrado abrirse paso y los hombres han encontrado la manera de saltar las vallas que las tiranías han intentado imponerle. En los peores casos, con numerosas vidas perdidas en el intento.

“En momentos de tiranía e injusticia, cuando la ley oprime al pueblo, el forajido (the outlaw) toma su lugar en la historia”, es la frase con la que se inicia la película Robin Hood, de Ridley Scott.

La historia demuestra que siempre que han habido violaciones a la libertad, se han generado, paralelamente, caminos para contrarrestarlas.

Por ejemplo, toda prohibición o restricción legal al porte, compra o consumo de determinados productos (armas, alcohol, drogas, dólares, etc); a la libertad de comercio, a la libre circulación de las personas dentro y fuera del país, a la libre expresión y a la libre contratación; o toda imposición, como cargas impositivas y aranceles comerciales, ha tenido siempre una respuesta equivalente del lado opuesto a la ley, en forma de contrabando, inmigración y emigración ilegal, evasión impositiva, etc.

Algunos de estos “delitos” son cometidos por hombres honestos. Otros cometidos por “Al Capones” que ganan millones mediante el tráfico ilegal y acuerdos con los mismísimos funcionarios públicos.

Para un sistema que no respeta la libertad, quienes se rebelan son delincuentes. El anticastrista que escapa de Cuba hacia Miami. La somalí Ayaan Hirsi Ali, que huye del Islam y critica duramente sus ideales y prácticas. El argentino que evita entregar más del 60% de su tiempo, su esfuerzo y su productividad al Estado. El contrabandista que esconde del funcionario de la aduana el Iphone que acaba de comprar en el exterior con sus ahorros.

Presten atención a qué tipo de persona un Gobierno acusa de delincuente. Porque les va a decir mucho más acerca de la naturaleza de ese Gobierno que del propio acusado. Echen una mirada a sus cárceles. Si dentro de ellas ven asesinos y violadores, quiere decir que, al menos, la justicia funciona bien. Pero si ven hombres y mujeres que han hablado en contra del Gobierno, o que han tratado de ejercer su libertad, entonces pueden estar seguros de que están frente a un sistema perverso e inmoral.

“Dénme libertad, o dénme muerte”, dijo Patrick Henry.

Cuba es el mejor ejemplo de que la libertad continuará “escapándose”. Un país donde sus habitantes arriesgan sus vidas en balsas precarias, en tablas de surf, en el fuselaje de un avión o en una caja de DHL, buscando el camino hacia la libertad. Estos son los “delincuentes” y gusanos, de acuerdo a la tiranía cubana,

Se calcula que desde que Fidel Castro y su Gobierno tomaron el poder en 1959 hasta el año 2003, han muerto tratando de escapar del “paraíso”, un total de 150 mil cubanos, sin contar los desaparecidos que no quedaron registrados en ninguna lista.

Claramente para los más de 3 millones de exiliados que sobrevivieron y los que desafortunadamente no lo lograron, la libertad valía el riesgo.

Breve carta a los tiranos que gobiernan Latinoamérica

A partir de ahora, las cosas por su nombre.

Ustedes, que osan decirnos cómo debemos vivir nuestras vidas; ustedes que pisotean nuestra libertad cada día desde la seguridad de su trono, llámense a sí mismos gusanos y delincuentes.

Nosotros, quienes sólo ejercemos nuestra derecho a la libertad, sin pisotear a nadie desde el riesgo que implica la misma, aceptamos que nos llamen ilegales, porque es cierto que vivimos fuera de la ley, de esas leyes perversas y despóticas que ustedes crean basadas en una mentira.

Pero no aceptamos ser llamados gusanos ni delincuentes. Esos adjetivos les corresponden a ustedes.

Sepan, por último, que siguiendo las enseñanzas de Mahatma Gandhi —quien dijo que cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer—, seguiremos rebelándonos.

La libertad, al igual que la vida, continuará abriéndose paso. Siempre.

María Marty María Marty

Maria Marty es argentina, licenciada en Comunicación Social, guionista y libertaria. Es la directora ejecutiva de la Fundación para la Responsabilidad Intelectual (FRI). Síguela en @mariamarty16.