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La modernización acelerada de Colombia enerva a los conservadores

Por: María Paula Suárez Navas - @mariasuna - Nov 19, 2015, 2:12 pm
La aceptación de la adopción homoparental ha traído una gran controversia con la Iglesia Católica. (Vanguardia Liberal)
La aceptación de la adopción homoparental ha traído una gran controversia con la Iglesia Católica. (Vanguardia Liberal)

Las últimas semanas en Colombia han estado llenas de conmoción. Tres importantes anuncios, dos de ellos sin precedentes, volvieron a levantar discusiones que aunque siempre presentes se han mantenido con bajo perfil, como es el caso del aborto, la regulación de la marihuana con fines medicinales (que es entendida como un paso incipiente para dar el salto a la legalización de todas las drogas), y la posibilidad de que parejas del mismo sexo puedan adoptar. Aunque la Corte Constitucional falló a favor sobre este último aspecto, hay sectores de la sociedad que todavía no lo aceptan y por ello han convocado un referendo.

Una semana después de la histórica decisión, la senadora Vivian Morales consiguió el apoyo de 32 congresistas y tiene hasta marzo para recoger 3 millones de firmas, cuyos formatos de recolección ya están circulando en todo el país. El argumento principal: que la Corte sustituyó la Constitución y usurpó funciones que no les fueron consagradas, pues este tipo de debates deben darse en el Congreso de la República.

Sin embargo, aunque esta reacción es válida y necesaria dentro de una democracia, para algunos académicos el rechazo a estas decisiones solo demuestra el atraso la falta de conocimiento de la sociedad colombiana, que hasta ahora pareciera empezar a abrirse camino hacia la modernidad en aspectos  que muchos países del mundo han superado ya hace varios años.

[adrotate group=”7″]”Lo que la Corte aprobó respecto a la adopción de las parejas homosexuales ya estaba planteado en la Constitución de 1991. Lo paradójico es por qué pasados 25 años reconocemos la importancia de los derechos fundamentales de los niños y existe tanta oposición frente al reconocimiento de esos derechos”, se plantea Sergio Estrada Vélez, profesor de derecho que está detrás de la demanda a los artículos de la Constitución que hizo posible que la Corte Constitucional estudiara el caso y dictara sentencia a favor de que las parejas homosexuales pudieran adoptar.

“La demora en reconocer la necesidad de implementar estos temas (refiriéndose también a la legalización total del aborto y de la droga) evidencia una precaria cultura ciudadana y un precario conocimiento de nuestra Constitución. Si la ciudadanía tuviera un mejor conocimiento, los cambios se harían mejor y de manera más rápida”, dice el abogado, quien también es director del Centro de Estudios Constitucionales.

Para el sociólogo y exdecano de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, Fabián Sanabria, el problema es la “doble moral” de la sociedad colombiana.

“Colombia es un país que se caracteriza según estudios antropológicos y sociológicos por la existencia de la familia de hecho. Es decir que el modelo de San José, María y el Niño Dios es apenas un modelo mítico porque en la mayoría de hogares clase media y populares, y también de élite, los papás se han separado, hay amantes, hijos extramatrimoniales. Aquí en Colombia lo que más abunda son las madres y padres de familia”, argumenta Sanabria.

Colombia jamás pasó por la era de la modernidad

Según Sanabria, los colombianos “tienen un pie en un mundo muy tradicional y otro pie casi en la postmodernidad” en la que hay desarrollo tecnológico, Internet, y redes sociales. “A nosotros nunca nos llegó la modernidad y este país es fruto de una hibridación muy compleja. No es una modernidad forzada, sencillamente se dan ajustes que hay que hacer, así como el hecho de tener buenos puentes o carreteras”.

Y es que la tradicionalidad ha estado ligada principalmente a la influencia que desde siempre ha tenido la Iglesia Católica en los colombianos, sin embargo, el panorama ha ido cambiando con las nuevas generaciones.

“Desde la naciente República hubo una especie de ‘concubinato’ entre la Iglesia y el Estado. En Colombia jamás hubo procesos de laicidad (separación de poderes) ni de secularización (autonomía de los sujetos ciudadanos en la sociedad)”, explica Sanabria. Lo bueno, dice, es que así como en España, “que era un país tan godo“, señala, Colombia está dando pasos gigantescos hacia ese tipo de iniciativas, que van avanzando poco a poco.

Frente al tema de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, el monseñor Juan Vicente Córdoba se manifestó en contra, como era de esperarse, y dijo que se le estaba dando primacía a los adultos. “Los niños tendrán que sufrir una elección que no hicieron porque no tienen capacidad de decisión y les obligarán a tener por papá y mamá a dos hombres o dos mujeres. Cuando se den cuenta, a los 8 o 10 años, ya es tarde y no pueden reaccionar”, dijo al diario El Tiempo.

Para el abogado Estrada, por su parte, el problema no es tanto la religiosidad de las personas: “el problema es cuando sus principios riñen con otros principios políticos básicos para un sistema democrático. El resultado no es por la imposición de una concepción moral determinada, sino por la falta de información de la ciudadanía”.

¿Hacia dónde va Colombia con el tema del aborto?

Es una discusión que ya tuvo un precedente hace 10 años, que terminó con un fallo de la Corte Constitucional a favor de realizar la práctica ante tres escenarios puntuales: cuando la mujer hubiese sido víctima de una violación; cuando el feto presente malformaciones graves; o cuando esté en riesgo la salud y/o la vida de la madre. Lo nuevo es que fiscal General, Eduardo Montealegre, presentará un proyecto de ley para que las mujeres puedan interrumpir voluntariamente el embarazo dentro de los primeros tres meses de gestación. Pero de aquí a que eso sea una realidad hace falta dar un debate de largo aliento.

“El tema del aborto es muy complejo porque hay que reconocer tanto los derechos reproductivos de la mujer como los derechos de los menores, y eso debe someterse a una discusión muy profunda a través de escenarios políticos que permitan la exposición de todos los argumentos a favor y en contra”, dice Estrada.

“Lo importante es que por fin se ha empezado a reflejar el compromiso de un paradigma a seguir, así fuese de manera tardía, y la apertura a una nueva sociedad en la medida que se está preparando para asumir con responsabilidad los cambios sociales”, comenta el abogado.

Por su parte el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, quien siempre se ha mostrado a favor de esta posibilidad, dijo que el país no tiene que esperar ese proyecto de ley para avanzar en la consolidación del aborto legal. “El cambio social no depende únicamente de las leyes, sino también de ir cambiando la cultura e ir construyendo capacidades”.

La regulación de la marihuana, una decisión más que tardía

Con la firma de este decreto, que ya está anunciada y no tiene reversa, el país da un paso gigantesco hacia la legalización total de la planta y se abre camino para convertirse en un exportador.

“El decreto tiene por objeto reglamentar la tenencia y cultivo de semillas y plantas de cannabis, así como regular los procesos de producción, fabricación, exportación, distribución, comercio, uso y tenencia de estos y sus derivados, destinados a fines estrictamente médicos y científicos”, dice el documento.

El debate radica en el hecho de que la siembra, aunque sigue siendo ilegal, tenga licencia de llevarse a cabo si es con los fines mencionados, lo cual requiere un estricto trabajo de control y verificación que muchos sectores se la sociedad critican porque no se puede estar seguros de que esto no sirva para camuflar la ilegalidad y el contrabando. Sin embargo, este no debería ser un pretexto para no dar el paso adelante.

“Cuando se está frente a temas que implican valoración con noción de posición e intereses políticos, siempre van a existir paradojas e incoherencias”, dice el abogado Estrada. “Una incoherencia clara es la de una sociedad que defiende los derechos de los niños pero al mismo tiempo le negaba los derechos sobre la familia”. Sin embargo, esa incoherencia ya fue superada, y es lo mismo que tiene que pasar en el tema de la legalización de las drogas, asegura el abogado.

Por ahora el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, explicó que la exportación será únicamente para los medicinales, ya que los centros de producción sacarán al mercado únicamente los productos hechos con base en marihuana, y no la hoja o la planta como tal.

María Paula Suárez Navas María Paula Suárez Navas

Comunicadora social y periodista colombiana egresada de la Universidad de La Sabana. Ha trabajado en El Tiempo y se ha desempeñado como periodista multimedia en el Noticiero CM& y Pulzo.com. Interesada en la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente. Síguela en Twitter: @mariasuna.