Participar o boicotear, el debate que ronda a la Asamblea Nacional venezolana

¿Participar, perder la mayoría de los escaños en el Poder Legislativo y legitimar al régimen o abstenerse del hacer parte del fraude electoral?

Asamblea nacional venezolana
Hasta los momentos, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha registrado 105 partidos políticos para el fraude electoral de diciembre (Efe)

La hoja de ruta sigue sin llenarse. Tras dos semanas de los anuncios hechos por el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, sobre la construcción de un «pacto unitario» y en medio de una marcada tensión dentro de las filas de oposición, luego de recientes desacuerdos entre varios de sus líderes, aún no se tiene claro el camino para enfrentar a la dictadura de Nicolás Maduro.

Nuevamente las fricciones ponen a la oposición frente a dos vías: participar, tener la posibilidad de perder la mayoría de los escaños en el Poder Legislativo y legitimar al régimen o abstenerse de hacer parte del fraude electoral.

Sin embargo, con corto plazo de tiempo, todavía las ideas no se han condensado en torno a qué propuesta se activará de cara a un evento electoral que fractura a la oposición, puesto que las recientes posturas de Henrique Capriles y Stalin González evidencian los intereses de una facción dentro de la disidencia que hoy se vislumbra como «controlada» por la dictadura venezolana, mientras que otros mantienen una postura de no cede ante presiones que no contemplen elecciones en libertad tras la salida del chavismo del poder.

Agendas sin conciliar

María Corina Machado fue la primera voz de peso en hacer pública su posición tras haberse reunido con el presidente interino para abordar el tema de la hoja de ruta. El resultado era previsible: no hubo consenso por lo distinto de sus agendas.

En aquella oportunidad Machado se dirigió al país y relató cómo Guaidó busca una «nueva consulta» en la ciudadanía, una iniciativa que la dirigente no compartió, tras recordar que esto ya se hizo el 16 de julio de 2017 y recalca que el mandato votado por los venezolanos no fue cumplido por la oposición.

Asimismo, ante la propuesta que hubo de la creación de «un Gobierno de emergencia», Machado le recordó a Guaidó que su gestión es la de emergencia. Una gestión a la que le quedan menos de 120 días para lograr lo que no se puedo alcanzar en enero de 2019.

Esta posición tuvo sus reacciones a favor y en contra. Los principales detractores fueron políticos opositores del llamado G4 (las principales fuerzas políticas de la AN), en su mayoría del partido Voluntad Popular. No obstante, en lo referente a la ciudadanía, el apoyo a Machado fue visible.

La honestidad con la que habló Machado para señalar los errores que ha cometido el Gobierno interino de Juan Guaidó, entre ellos los escándalos de corrupción y las malas estrategias, le valió un gran apoyo por parte de la sociedad.  Estas apreciaciones —por demás positivas— para la dirigente de Vente Venezuela hoy son valoradas por las demás corrientes que dirigen la oposición, quienes también pretende capitalizar la simpatía de la población venezolana, que actualmente no da crédito a ninguna de las propuestas políticas que hay sobre la mesa, pues no cumplen con los mínimos requeridos para lograr la libertad de Venezuela.

Sin embargo, el excandidato presidencial Henrique Capriles y su acercamiento al chavismo —con mediación de Turquía— fue el mayor revés que quizá tenga en este momento el Gobierno interino, pues anunció este miércoles que participará en las elecciones fraudulentas, del próximo 6 de diciembre.

«Le quiero anunciar a todos los venezolanos: nosotros no vamos a dejar a los venezolanos sin opción. Este país no se debatirá entre alacranes o Maduro. Nosotros vamos a abrir camino», señaló el dirigente opositor a través de una transmisión por su cuenta en Twitter.

Estas declaraciones vienen luego de que salieran a la luz una serie de conversaciones que sostuviera Capriles con el canciller de Turquía para llegar a un acuerdo y permitir observadores internacionales en el país, a cambio de la participación en los comicios organizados por la dictadura.

El diputado Stalin González, quien estuvo en las conversaciones con Capriles y el canciller de Turquía, también se distanció de las propuestas del Gobierno interino. El dirigente habría explicado anteriomente que varias facciones opositoras defienden una reconciliación pragmática entre la oposición y la tiranía para dar paso a una participación en las elecciones de este año.

La periodista Sebastiana Barráez también había informado que desde una arista de la oposición se abona el terreno para que las elecciones parlamentarias puedan darse. Esto beneficiaría a Maduro, al ponerlo más cerca de tomar el control de la Asamblea Nacional, en este momento de mayoría opositora.

Este nuevo proceso de diálogo en Venezuela, entre Maduro y la oposición que ya ha evidenciado diferencias entre las diversas facciones opositoras, se suma a otros nueve que han tenido lugar durante las dos décadas que el chavismo lleva en el poder. En esta ocasión, el resultado que se persigue desde la dictadura es la legitimación de un poder manipulado por la maquinaria chavista, algo que desde el Gobierno interino se ha rechazado debido a las condiciones que propone la dictadura para el proceso electoral.

Las miradas de EE. UU. y Europa a las conversaciones

Europa también ha pensado sus pasos con respecto al tema de Venezuela, ahora que Turquía se ha encargado de mediar, luego de que el canciller Mevlüt Çavuşoğlu estuviera de visita en el país petrolero, con la finalidad de reunirse con Maduro y afinar «la agenda de cooperación» entre las dos naciones.

La presencia de Turquía en la mediación despierta serias sospechas, debido a que es de público conocimiento que la dictadura venezolana cuenta con la ayuda de esta nación no solo para eludir las sanciones internacionales, sino también para mantener al menos 20 embajadas que comulgan con el chavismo en el mundo.

El especialista en Seguridad internacional y director ejecutivo del Centro para una Sociedad Libre y Segura, Joseph Humire, afirmó recientemente para PanAm Post que «el régimen de Nicolás Maduro utiliza a Turquía para triangular sus negocios ilícitos con Irán».

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, también se pronunció recientemente sobre la liberación de los presos políticos y la tildó como un paso más cercano hacia «elecciones libres, inclusivas y transparentes». 

Esta declaración no sorprende proviniendo de una persona que comulga ampliamente con el pensar socialista y toma cada oportunidad, siempre que algún suceso le permita, de apaciguar la salida del régimen con iniciativas tales como el diálogo entre la oposición y la dictadura venezolana.

La cancillería de España saludó el llamado «indulto» a los presos políticos que la dictadura tiene bajo su poder, pero advirtió que en caso de realizarse unas elecciones en el país, estas serán legítimas a nivel nacional e internacional si son democráticas y se respetan las reglas.

Por su parte, EE. UU. mantiene una posición de apoyo a la decisión del Gobierno de Guaidó sobre no presentarse a las elecciones chavistas. Al respecto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo que el Gobierno de Donald Trump, al igual que los más de 60 países que reconocen el interinato, no validarán el fraude electoral, a pesar de que Maduro haya «indultado» a los presos políticos:

Nosotros, nuestros socios democráticos en Venezuela y la comunidad internacional, no contribuiremos a legitimar otro fraude electoral. Los ciudadanos venezolanos merecen nuestra continua solidaridad en su lucha por restaurar la democracia en su país.

A tres meses del fraude electoral

Hasta el momento, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha registrado 105 partidos políticos dispuestos a participar en el fraude electoral de diciembre, reseñó Infobae. Entre ellos figuran el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Acción Democrática (AD) y Primero Justicia (PJ), toldas históricamente opositoras al chavismo, pero que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) hecho a la medida de la dictadura intervino para designar directivas afines al régimen.

Por su parte, los principales partidos de la oposición venezolana, como Voluntad Popular y las directivas —que se encuentran actualmente suspendidas— de Primero Justicia y Acción Democrática, en conjunto con el partido Un Nuevo Tiempo han llamado abiertamente a boicotear este evento, por considerar que no hay condiciones para que sean democráticos. Vente Venezuela, de María Corina Machado, también se opone tajantemente a la idea de acompañar la farsa de diciembre.

Mientras se decide la organización de unos comicios tachados de dudosos por el mundo, el gobierno interino mueve sus piezas contra el reloj en contra de lo que avizora como el fin del control opositor sobre el Poder Legislativo.

Este escenario ocurre al margen del hambre generalizada que sufre la sociedad venezolana debido a las consecuencias de una dictadura de más de dos décadas, una caída en la producción de petróleo a niveles no vistos desde la década de 1940 y la pandemia de la COVID-19 que tiene a una Venezuela resquebraja entre la crisis por salud y la economía.

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