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Honduras: tierra de oportunidades

Por: Monique Brown - Ene 26, 2014, 9:05 pm

EnglishAntes de llegar a Honduras, sólo contaba con información brindada por otras personas y ésta no me decía nada bueno del país. Me pintaban un escenario de altos niveles de criminalidad, corrupción y mucha pobreza. Esto es cierto, Honduras sí tiene estos problemas, pero la historia no acaba ahí. Les compartiré el otro lado de Honduras, un lado que he descubierto desde que me mudé para acá.

Sí, mudarnos con un niño pequeño fue una decisión arriesgada, pero a pesar de lo que las personas puedan creer, vivir aquí no ha sido un gran problema. Por ejemplo, nuestra principal preocupación es la seguridad, siempre que vivas en una zona residencial segura y tengas tu propio vehículo, pareciera que estás seguro. Los robos suelen suceder en las calles o en los autobuses. El crimen al cual los hondureños más le temen es el robo en las viviendas, que se puede evitar si se vive en una zona con seguridad. Nuestra esperanza es que algún día todas las personas puedan tener acceso a ese tipo de seguridad.

Valle de Ángeles - Honduras
Valle de Ángeles – Honduras.

La experiencia hondureña comienza en el momento que aterrizas en el aeropuerto de Tegucigalpa, sin siquiera haber puesto un pie en suelo hondureño. Me pareció agradable cómo todos los pasajeros aplaudieron al piloto en el aterrizaje. Resultó ser que no lo hacían por educación, sino que Toncontin es el segundo aeropuerto internacional más peligroso del mundo. ¡Todos le agradecían al piloto por mantenernos vivos!

Manejar en Honduras puede ser algo desafiante. La principal regla para el tráfico es: hagas lo que hagas, ¡evita los baches! Si necesitas manejar por el lado incorrecto de la calle para evitar un bache, hazlo. Todos los otros lo hacen.

La comida aquí es gloriosa, nunca había visto tantas frutas y vegetales en mi vida. Las cosechas de producción local son jugosas, grandes y atractivas. Sin embargo, el sistema de aguas nos recuerda que este lugar sigue siendo un país en desarrollo. El agua del grifo no es potable y necesitas agregarle sustancias biocidas al agua que utilizarás para lavar cualquier vegetal. De todas formas, este producto está disponible en cualquier supermercado, por lo que no representa un gran problema. Otra cosa que me pareció interesante es la falta de direcciones adecuadas. La tarjeta de presentación de un restaurante te puede explicar su dirección como sigue: “en la calle principal hacia el aeropuerto, detrás del McDonalds”. Hay pocos lugares cuyas direcciones contienen el número.

Las Islas de la Bahía de Honduras y la frontera caribeña son lugares increíblemente hermosos. Lo visitaremos apenas podamos. En general, Honduras es un lugar agradable para vivir. Quizás el país me haya sorprendido porque mis expectativas eran muy bajas antes de venir. Difícilmente podríamos negar que Honduras es un país en desarrollo. Las calles mal mantenidas, la forma en que los vehículos son (o no son) mantenidos, los niños pidiendo limosna y trabajando solos en las calles, todo esto muestra un panorama de bajo desarrollo social y económico. Por ahora.

La expectativa de las Ciudades Modelo ha generado un gran interés en Honduras. Las personas nos escriben preguntándonos cómo mudarse para acá. Creo que estas zonas son una oportunidad para mejorar muchas vidas a través del libre mercado, así que tengo mucho entusiasmo por ayudar a otros que quieran ser parte de eso. Es algo por lo que mi familia y yo hemos estado trabajando durante dos años, así que realmente queremos verlo en marcha.

Crecer en Brasil me demostró que las dificultades y la falta de desarrollo son el ambiente ideal para las oportunidades. No obstante, creo que Honduras muchas veces olvida que si algo está mal o no está funcionando hoy, no hay nada que le impida mejorar en el futuro. En Honduras, el sentimiento de “nada va a cambiar” es inmenso. Muchas personas simplemente no creen que nuevas cosas podrán funcionar o mejorar; sin importar su clase social o su riqueza. Me parece que se han creado una capa invisible de pesimismo e incredulidad que les impide trabajar para mejorar el país, incluso cuando quieran mejorarlo verdaderamente.

Al decir esto no quiero sonar como una “gringa desenfrenada” porque siento que tengo un espíritu fraternal con los hondureños. Como dije, soy brasileña, me siento muy latina y también vengo de un país en desarrollo con sus propios problemas. Cuando las personas me preguntan qué pienso sobre Honduras, siempre digo que su mejor capital es su gente. Si tan solo supieran, si tan solo vieran que la energía que destinan a creer que las cosas no pueden cambiar, puede ser utilizada para hacerlas cambiar.

Nosotros, entusiastas de las Ciudades Modelo (o zonas LEAP), tenemos en claro que éstas pueden traer cambio y progreso en el país, y si soñamos aún más, eventualmente estas zonas podrían cambiar el mundo entero. Sin embargo, la mayoría de los hondureños no ven este proyecto por lo que es, sino a través de sus sentimientos sobre los políticos. Parece ser que las personas sienten que no pueden confiar en el gobierno y a veces esto es perfectamente comprensible, pero este cambio tiene que originarse desde el propio gobierno. Después de todo, este proyecto necesitó un cambio constitucional. Sin embargo, todos coinciden en que el cambio en Honduras ya no es opcional. Independientemente los intereses particulares de algunos políticos para apoyar este proyecto, la ley ZEDE fue aprobada. Así que ahora tenemos una herramienta que puede aportar los empleos, la seguridad y la prosperidad que los hondureños tanto necesitan.

Por eso es que estamos acá, y esperamos que, quizás, algún día, pueda regresar a Brasil diciendo: “¡Miren lo que hizo Honduras! ¡Ahora podemos hacer lo mismo acá!”.

Artículo originalmente publicado en GrahamPBrown.com. Traducido por Marcela Estrada.