La odisea del transporte público en Cuba, otro fracasado monopolio estatal

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Turistas de EE.UU. suben a un medio de transporte público cubano y resaltan la falta de medidas de seguridad. (Twitter)
Turistas de EE. UU. suben a un medio de transporte público cubano y resaltan la falta de medidas de seguridad. (Twitter)

Ha sido una prioridad estratégica de los gobernantes cubanos durante ya casi sesenta años ostentar el poder, un poder monopólico e impuesto por la fuerza, el engaño, la censura y el terror, hacer creer al mundo que los cubanos vivimos en un “Estado de bienestar” digno de ser la suprema aspiración de todos los pueblos del planeta.

Como es de suponer, para hacer creer tal burda mentira, los dictadores cubanos no han dejado de escatimar esfuerzo, medios ni recursos salidos del sudor del pueblo, pero todo ello, como también es de suponer, ha sido en vano. Y ha sido en vano por una simple razón: los dictadores obviaron la existencia de una entidad emanada de la ley pura de la naturaleza y por consiguiente por encima de toda voluntad humana, entidad que es a su vez portadora de la realidad incuestionable, y esta entidad no puede ser otra que la «verdad».

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Y en honor a la verdad no se puede negar que desde el mismísimo triunfo de la revolución de 1959, la sociedad cubana ha sido víctima de un proceso involutivo que bajo el inmenso velo de hierro acunado llamado por los dictadores, «Estado de bienestar», lo que se ha venido gestando y perfeccionando es, lo que es hoy, una sociedad apocalíptica.

Les invito a que conozcan lo que se esconde tras ese velo de hierro.

Filas largas esperando el bus.
Filas largas esperando el bus.

Son las cuatro y treinta de la mañana cuando suena el despertador en una humilde casa del municipio La Lisa. La China, como le conocen en el barrio, forcejea con el cansancio acumulado de años hasta que al fin, con un gran salto felino logra abandonar su cama. Así comienza el Estado de bienestar de la mayoría de los cubanos.

Hace más de ocho años que la China trabaja como custodio en un centro laboral en el municipio Centro Habana a unos veinte minutos en auto de su hogar y su horario de entrada es a las ocho de la mañana.

 

Seguramente se preguntarán: ¿Cuál es el motivo por el cual la China desafía su cansancio cada mañana?

Pues bien, aquí les traigo la respuesta que dio la propia China para ustedes:

“Trabajo en Centro Habana y mi horario de entrada es a las ocho de la mañana. Para llegar a mi trabajo tengo que coger la ruta P14, pero para poder cogerla sin dificultad tengo que estar en la parada a más tardar a las 5:30 de la mañana, después de esa hora se hace imposible abordar una guagua (autobús) en la parada del Hospital Ortopédico, Frank País.

Ya me ha pasado, pasadas las cinco y treinta las guaguas, todas pasan con los pasajeros colgados en las puertas por lo que los choferes, al ver además la multitud que aguarda, optan por parar dos cuadras antes o después de la parada. Es agonizante ver al pueblo trabajador corriendo hacia arriba y hacia abajo tratando de coger una guagua (tomar el medio de transporte) que los lleve a su trabajo, casi siempre infructuosamente.

Por eso prefiero levantarme de madrugada y llegar al trabajo dos horas antes, lo prefiero antes de tener que pasar ese suplicio cada mañana.

Pero hay otra razón por lo que sacrifico mi sueño, y es que si llego a mi trabajo cinco minutos tarde, entonces no puedo optar por los 10.00 CUC que me dan por estímulo al final de mes. Como podrás suponer, con poco más de 300.00 pesos de salario mensual,(unos 15 CUC) no me alcanza ni para comer 15 días en el mes, así que mi sacrificio es más bien, una necesidad vital.”

Así es señores, el cubano pasa trabajo hasta para ir a trabajar, desde que se levanta, y la crítica situación del transporte público tiene gran responsabilidad en ello, convirtiendo la vida de los cubanos en un verdadero infierno.

¿Se imagina usted a una madre que tenga que dejar a su hijo menor en una guardería antes de disponerse a ir al trabajo? De seguro esa madre no podría estar antes de las 6:00 de la mañana en la parada del Hospital Frank País, o en cualquier otra parada, al fin y al cabo, en todas sucede lo mismo. En este caso esta madre trabajadora no le quedaría otra opción que llegar tarde al trabajo o de lo contrario alquilar un carro, que también se hace difícil a esa hora, y de lograrlo, estaría gastando más de lo que percibiría en su jornada laboral. Es una situación muy difícil.

Pero es que la crítica situación del transporte público en Cuba genera otros malestares. La escasez del transporte público es causa, además, de reyertas y agresiones físicas a diario y en estos tiempos vacacionales, se agrava en gran medida.

Hay que estar, por ejemplo, en horas de la tarde en la primera parada de la ruta 91 en el municipio Playa, o en la primera parada de la ruta 400 en Guanabo, en el municipio Habana del Este. Es un peligro potencial, pues la posibilidad de agresiones que incluso pueden llegar a ser tumultuarias, están siempre latentes.

En la tarde de ayer fui testigo de una de estas reyertas. Me encontraba en la primera parada de la ruta 420 en el municipio Playa. Una multitud de personas llevaban más de una hora para abordarla y para colmo en el momento de llegar la guagua comenzó a llover, bueno, para qué les cuento, aquello terminó como la fiesta del guatao, como se dice en Cuba cuanto se producen grandes reyertas.

Pero es que esto no es todo. ¿Cuántos padres de familia han salido del trabajo luego de cobrar sus insuficientes salarios y los han perdido en los ómnibus?

El exceso de pasajeros que abordan los transportes públicos crean las condiciones idóneas para que personas inescrupulosas expertas, se dediquen a robar las carteras de los pasajeros, estos son los llamados carteristas, que en Cuba se encuentran muy bien entrenados y organizados.

Viajando como ganado.
Viajando amontonados.

¿Y los funcionarios encargados del orden público? Bueno, esto podría ser un tema para abordar, pero les adelanto, que estos agentes de la policía tienen la prioridad de perseguir y detener a personas decentes que, como yo, denuncian al mundo estas realidades, realidades que los dictadores no quieren escuchar.

Es decir, en Cuba es prioritaria la criminalización y persecución de la disidencia sobre la condena a quienes infringen la propiedad privada ajena. A fin de cuentas el socialismo, como su nombre lo indica, socializa los bienes. Por ende, esta gente que en otro contexto sería un ladrón común, coopera a la redistribución de la riqueza, de manera tan arbitraria como quienes están al mando de la isla.

Y así las cosas, esta terrible situación ha provocado que gran parte de las familias cubanas, decentes y civilizadas opten por no salir de sus casas, al no ser en casos muy necesarios, como pudiera ser, ir al trabajo a buscar su sustento.

Muchas gracias y hasta la próxima.

 

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