Cómo llegamos hasta aquí

No se trata de una invasión, tampoco de una declaración de guerra de un Estado contra otro Estado, es una “operación militar” porque, como dijera William Barr, “los cárteles tienen que ser derrotados”

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EFE/PRENSA MIRAFLORES/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

El operativo “antinarcóticos” informado por los Estados Unidos fue anunciado con anterioridad. El Almirante Craig Faller, Jefe del Comando Sur, en entrevista concedida a La Voz de América en noviembre del año pasado, señalaba al régimen de Nicolás Maduro como “un obstáculo” para detectar e interceptar el tráfico de droga en la región. Ello “porque cuando sale (la droga) de Venezuela, podría ser escondida en la carga de un barco de pesca, un buque o avión comercial y eso complica ciertamente nuestra capacidad… lo que es una ventaja para Maduro y para nadie más… Maduro, utiliza el dinero ilícito de narcóticos, para continuar en el poder”. Para el militar estadounidense, el régimen venezolano es una “amenaza global”.

Ya el presidente colombiano, Iván Duque, había dicho en varios escenarios, incluida la OEA, que el régimen venezolano era “auspiciador y protector de los narcoterroristas”, describiéndolo como una amenaza para la región.

«Habían anunciado que venía Iván Márquez y Jesús Santrich, me quedé esperando…ambos son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo cuando quieran venir… Y Timochenko y Catatumbo y las FARC son bienvenidos a Venezuela cuando quieran venir porque son líderes de paz, claro que son bienvenidos”, expresó eufórico el usurpador venezolano en la clausura del XXV encuentro del Foro de Sao Paulo que se realizó en Caracas a finales de julio pasado.

Luego de ese encuentro de “izquierdas”, comenzaron protestas y actos vandálicos en Chile, Ecuador y Colombia con el fin de desestabilizar gobiernos que son adversos. Saqueos y destrucción de locales y servicios públicos, enfrentamientos entre cuerpos de seguridad y manifestantes produjeron caos en ciudades enteras, así como pérdidas millonarias. Ciertos analistas señalaron que todo fue un plan articulado en la reunión de Caracas, lo cual fue reconocido por Maduro: “El plan va perfecto, ustedes me entienden… Todas las metas que nos hemos puesto en el Foro de Sao Paulo se han realizado. Así debemos seguir”. La confesión fue pública entonces.

Llegó enero de 2020 y se produjo la Conferencia Contra el Terrorismo en Colombia. El presidente de ese país, Iván Duque, denunció, una vez más, “el peligro que representa para el hemisferio la presencia de células de Hezbollah en países como Venezuela, con la anuencia y la connivencia de la dictadura de Nicolás Maduro”.

Por su parte, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, ratificó la denuncia de Duque afirmando que “Maduro lidera algo que se parece más a un cartel que a un gobierno”.

El jueves 26 de marzo, el secretario del Departamento de Justicia norteamericano, William Barr, presentó cargos contra Nicolás Maduro “por dirigir, junto con sus principales lugartenientes, una asociación narcoterrorista con las FARC desde hace 20 años para inundar a EE.UU. de cocaína, entre otros delitos”.

Tres días después, el Secretario Mike Pompeo presentó lo que llamó “Marco Democrático para Venezuela”, un plan para la salida de la crisis política en el país suramericano. En el mismo, tanto Nicolás Maduro como Juan Guaidó debían hacerse a un lado, y la Asamblea Nacional sería la encargada de designar un Consejo de Estado para la transición, que organizaría elecciones presidenciales en los próximos seis a ocho meses. A su vez, Washington levantaría todas las sanciones contra el régimen si las fuerzas de seguridad extranjeras se retiran del país sudamericano. “Esperemos que Maduro tome esta propuesta como algo serio”, sostuvo Pompeo.

Jorge Arreaza, canciller de Maduro, rechazó la propuesta de Pompeo al afirmar que «las decisiones en Venezuela se toman en Caracas, en el Palacio de Miraflores y bajo la Constitución… Venezuela no aceptará tutelajes ni de Washington ni de otra capital. Ellos pierden el tiempo en su laberinto”.

Anuncio sorpresivo

El primer día de abril y en medio de la pandemia mundial del coronavirus, el presidente Donald Trump lanzó un anuncio sorpresivo: «Operaciones antinarcóticos en el hemisferio occidental para proteger al pueblo estadounidense del flagelo mortal de los narcóticos ilegales. No debemos permitir que los cárteles de la droga exploten la pandemia para amenazar la vida de los estadounidenses». Agregó además que dichas operaciones “cuentan con el aval de 22 naciones asociadas, el Comando Sur de Estados Unidos aumentará la vigilancia, la interceptación e incautación de envíos de drogas en la región y brindará apoyo adicional para los esfuerzos de erradicación que se están llevando a cabo».

Según ellos, no se trata de una invasión, tampoco de una declaración de guerra de un Estado Nacional contra otro Estado Nacional, es una “operación militar” porque, como dijera William Barr, titular del Departamento de Justicia norteamericano, “los cárteles tienen que ser derrotados”.

Así llegamos a esto.

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