Viajeros pierden vuelos por la seguridad aeroportuaria en EE UU

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(The Star)
La TSA asegura que el incremento de usuarios en los aeropuertos de EE UU es lo que ha derivado en largas colas y no la incapacidad de la agencia federal. (The Star)

Las colas para atravesar la seguridad en los aeropuertos de Estados Unidos se hacen cada vez más largas y los tiempos de espera pueden llegar a ser cada vez más inquietantes, de acuerdo con oficiales federales de aeropuertos y aerolíneas de se país.

Una combinación de los bajos presupuestos, más puestos de control y un importante incremento de pasajeros está derivando en un desastre en los aeropuertos de todo el país.

Mientras que los oficiales federales aseguran que están contratando y entrenando a cientos de oficiales de control para los aeropuertos la realidad es que no se espera que la situación mejore pronto.

Los oficiales de aeropuertos y las aerolíneas temen que por la crítica ralentización que existe dure todo el año se pueda producir un colapso este verano cuando se espera que por lo menos 220 millones de personas viajen entre julio y agosto.

“Este va a ser un verano bastante duro, de eso no hay duda”, dijo Gary Rasicot, quien fue designado recientemente jefe de operaciones de la Transportation Security Administration (TSA). “No estamos en la posición adecuada que se necesita para controlar el volumen de gente. Por eso es que le decimos a las personas que lleguen a los aeropuertos más temprano de lo planeado”, indicó Rasicot.

No obstante, para lidiar con la multitud que se espera en el verano, el funcionario asegura que prevé asignar 768 nuevos oficiales a los aeropuertos más congestionados el 15 de junio. Además, la agencia adjudicará US$ 26 millones extra para pagar cualquier sobretiempo necesario.

En el aeropuerto internacional Charlotte Douglas de North Carolina aproximadamente 600 pasajeros perdieron su vuelo el pasado 25 de marzo debido a la insuficiente cantidad de oficiales de seguridad y control en el aeropuerto que hizo que los viajeros tuviesen que esperar hasta más de tres horas.

Brent Cagle, director interino de aviación de la terminal, culpó a la TSA del “fiasco” que ocurrió ese día. “La situación se pudo haber evitado si la TSA hubiese tenido la cantidad de personal adecuada y el presupuesto para pagar las horas extra necesarias para cubrir la demanda de pasajeros”, dijo Cagle.

Sin embargo, lo ocurrido en el Charlotte Douglas no fue un hecho aislado. Aeropuertos en Atlanta, Miami, Nueva York, Denver y Chicago, entre otras ciudades, han padecido situaciones similares en los últimos meses.

En abril, el aeropuerto de Denver recomendó a los viajeros acudir por lo menos tres horas antes de los vuelos. Aun así, las personas tuvieron que esperar más de una hora y media para atravesar la seguridad.

Para amortiguar la situación, los oficiales de seguridad pasaban por las colas ofreciendo agua embotellada y golosinas, de acuerdo con un testigo. En ese escenario, el aeropuerto volvió a responsabilizar a la TSA por no proveer la cantidad adecuada de personal.

Por su parte, los oficiales de la TSA aseguran que la principal razón de las largas colas es el incremento en el número de viajeros este año.

“Para comenzar, se trata de un problema de volumen”, señala Rasicot, quien antes era un oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos. Por su parte, Peter V. Neffenger, administrador de la TSA, dice: “En verdad, es una historia de buenas noticias: la economía está creciendo, los estadounidenses están viajando más y eso se ve en los números récords que registramos en nuestros puestos de control”.

Sin embargo, Neffenger señala que la cantidad de oficiales de control y seguridad ha decaído en aproximadamente 5.800 por el ajustado presupuesto que tiene la TSA actualmente. La agencia ahora cuenta con 42.350 agentes asignados para el chequeo de seguridad.

“Tenemos que dejar de perder gente y comenzar a contratar a más”, sentenció.

Neffenger afirma que algunas aerolíneas ayudan a movilizar el procedimiento contratando a su propio personal para que se desempeñen en tareas como ayudar a pasajeros a realizar las colas adecuadas o en indicarles cuándo deben quitarse los zapatos o prepararse para algún procedimiento.

No obstante, muchos usuarios se quejaron de que la agencia parece poco preparada para controlar a la gran cantidad de pasajeros.

Nathan Ramírez, un usuario, indicó a través de su cuenta de Twitter que la TSA tenía problemas para maniobrar la situación. “¿Por qué cerrarías un carril cuando la otra cola para atravesar el control de seguridad está llena de gente esperando su equipaje?”, dijo.

Por otra parte, Ben Cheever, ingeniero en Informática de una firma de cyberseguridad, perdió su vuelo recientemente en Seatle a pesar de haber llegado al aeropuerto dos horas antes de su vuelo a San Diego. Según Cheever, habían solo dos colas en el lobby del aeropuerto y se habían vuelto un desastre; una tercera, en cambio, era para los pasajeros que se habían inscrito en un programa para hacer más rápido el proceso denominado TSA PreCheck.

Luego de una hora y media la TSA habilitó un par de carriles extra pero, aún así, Cheever perdió el vuelo. “Ya era muy tarde”, dijo. Al día siguiente se presentó tres horas antes de la hora del vuelo: “Fue el viaje de negocios más miserable que he tenido”.

La aerolínea American Airlines señaló que la lentitud del proceso de seguridad los ha obligado a retrasar vuelos y a volver a asignar a pasajeros que los han perdido: “Las colas han crecido en enero, febrero, marzo y abril. Estamos realmente preocupados con lo que pueda ocurrir este verano”.

Otro factor que alarga el tiempo de espera es que los pasajeros están cargando más maletas consigo a fin de evitar pagar impuestos para chequear el equipaje. Sin embargo, las aerolíneas no pueden hacer mucho con esto, a excepción de aconsejarles a los viajeros acudir varias horas antes del despegue de vuelos internacionales y por lo menos dos horas antes en vuelos domésticos.

Asimismo, la TSA, recomienda a los pasajeros que se inscriban en sus programas que permiten acelerar el tiempo de espera a los usuarios. Sin embargo, parece que los beneficios que ofrecen se han disminuido con el tiempo.

Anne Marie Harrison, una vendedora de vinos que recientemente se inscribió en el programa PreCheck de la TSA y que viajó desde el aeropuerto internacional de Newark hace un par de meses, dijo que casi pierde el vuelo luego de esperar por más de una hora en una cola.

Ese día, la fila de seguridad empezaba en el piso de abajo, donde se hace el check-in del equipaje. No era normal, explicó Harrison, sobre todo tomando en cuenta que era un domingo en la mañana, cuando el aeropuerto normalmente está vacío.

“Se tiene que hacer algo al respecto”, indicó. “Es una locura”.

Con información de: The New York Times.

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