En Venezuela los ministros de Defensa y de Interior «son cómplices» de torturas y asesinatos

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(El-Aji)
Operativos de militares para, supuestamente, reducir la criminalidad, han derivo en muertes, torturas y desapariciones en Venezuela. (El-Aji)

Néstor Reverol es, actualmente, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia de Venezuela y el actual comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y fue quien, el 10 de octubre de este año, anunció un importante plan de «despliegue» para reducir la inseguridad en Barlovento, estado Miranda.

El despliegue de 1.400 miembros de las fuerzas de seguridad derivó en arbitrarios asesinatos y torturas en el pueblo. Todo esto es recogido por un reportaje del New York Times (NYT), realizado por el periodista Nicholas Casey, el cual se titula In a Brutal Year in Venezuela, Even Crime Fighters are Killers.

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«Los soldados irrumpieron en la casa de Rafael González cuando estaban su madre y su novia. Tanto a él como a otros detenidos esa noche, les aseguraron que sería un interrogatorio rutinario», se lee en el primer párrafo del texto. Pero no lo fue, detalla Casey, sino que «lo desnudaron, lo patearon y lo golpearon con la culata de un rifle (…) lo colgaron al techo de los brazos con una cuerda para que dijera si pertenecía a una de las pandillas que aterrorizaba con robos y secuestros a sus vecinos».

«Me golpearon en el abdomen, el cuello, el pene, el trasero, la espalda y las manos… en todas partes. Sentí que mis tímpanos iban a explotar», cuenta González al NYT.

El agredido fue liberado a los cinco días, pero, como contó, tuvo suerte, ya que «semanas después fueron encontrados los cadáveres de otros 13 detenidos en incursiones similares cuyos restos, en su mayoría, estaban en una fosa común».

 

El caso fue denominado como «La masacre de Barlovento». Y fue tratado bajo el manto de la censura, ya que la información oficial fue limitada.

«Imagínate cómo me sentí como madre», cuenta Petra Pérez, madre de uno de los asesinados, a Casey. El reportaje señala que «uno de los culpables de la creciente violencia del país son sus propias fuerzas de seguridad».

Lo ocurrido en Barlovento fue, entre otras cosas, «un intento por restaurar el orden», por lo que esa tarea fue delegada a los militares. No obstante, derivó en muertes, torturas y desapariciones.

Y no es el único caso. La organización no gubernamental Provea, según recoge el reportaje, «dice que más de 600 personas han sido asesinadas este año en operaciones como la de Barlovento».

Todas esas operaciones han tenido el aval completo del ministro del Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol. De hecho, luego del operativo en Barlovento, Reverol «apareció en televisión para decir que la operación había sido todo un éxito». Eso, claro, antes de que aparecieran los cuerpos y las noticias.

No obstante, Reverol no es el único con cargo importante que se encuentra detrás de la masacre. El Ejército y la Guardia son los componentes que han sido designados para la tarea de llevar a cabo operativos parecidos al de Barlovento y, ambos, pertenecen a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la institución principal al servicio de la defensa de Venezuela.

Por último, la Fuerza Armada Nacional está supeditada al Ministerio para la Defensa, del cual es encargado el Comandante Estratégico Operacional de la FANB, Vladimir Padrino López.

Padrino López es el ministro del Poder Popular para la Defensa y, acusa el exembajador y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Diego Arria, es «cómplice» de que «soldados y agentes del SEBIN, al mando del general Reverol, asesinen y torturen».

Para leer el reportaje completo de Nicholas Casey en The New York Times, haga click aquí

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