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Zonas populares de Caracas se suman a las protestas: “En el barrio estamos cansados”

Por: Orlando Avendaño - @OrlvndoA - Jun 2, 2017, 9:35 pm
(La Patilla)
“¡Miren mi gente, nosotros estamos pasando trabajo! Estamos cansados y esto es el barrio”, gritaban manifestantes en La Vega. (La Patilla)

Desde las siete de la mañana de este viernes dos de junio los vecinos del sector popular de Caracas, La Vega, han padecido la represión de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela.

Un grupo de personas salió a las calles de La Vega a protestar en contra del régimen de Nicolás Maduro. Exigían respuesta a la delicada situación de la escasez de comida, y la crisis humanitaria. Pero, inmediatamente, fueron reprimidos violentamente por los efectivos de seguridad del Estado chavista.

No los dejaron ni concentrarse. No obstante, los vecinos de La Vega, resistieron. “¡La Vega está en la calle!” y “¡Maduro, te sale Tocorón!”, gritaban los manifestantes, quienes aseguraban que, aunque eran llamados terroristas y «guarimberos», ellos no eran financiados por nadie.

La Vega es uno de los barrios más populares y pobres de Caracas. Y, aunque es cierto que desde que inició esta reciente etapa de protestas cívicas en las calles de Caracas, a los sectores más pobres les ha costado sumarse a las manifestaciones; en La Vega eso cambió.

En la mañana fueron reprimidos, pero los manifestantes no se fueron a sus casas. A lo largo del día siguieron resistiendo y respondiendo a la violencia de las fuerzas del Estado. Con lacrimógenas y perdigones intentaron dispersarlos, pero no pudieron. Luego entraron las armas mortales.

“¡Siete de la mañana y así es como levantan al pueblo! ¿Esa es la forma de reprimir al pueblo? ¡Aquí hay niños!”, gritaba un padre cuya hija fue afectada en el barrio.

Desde el la cúpula de la dictadura se ha impulsado la premisa de que los únicos que protestan en Venezuela son la clase media y “los ricos”. Aseguran que estas protestas son financiadas desde Estados Unidos y vienen de un grupo de “blanquitos” malcriados. Esto, ciertamente, es falso.

Las manifestaciones en Caracas se han dado y articulado desde el Este de la ciudad, donde la mayoría de los que residen son de clase media. Pero esto es debido a que en esta zona los manifestantes tienen más seguridad para organizarse y marchar. Del otro lado de la ciudad impera el miedo.

“Uno apenas sale a tocar cacerola aquí y ya lo intentan amedrentar con tiros. Aquí hay mucho miedo porque saben donde vive uno y nos pueden matar”, dice una vecina del sector popular Catia a PanAm Post en condición de anonimato.

En la mayoría de los sectores de bajos recursos de la capital el chavismo se ha reducido considerablemente. No obstante, en los barrios todavía están los grupos armados por el Estado —o colectivos—, que amedrentan y tratan de impedir que los vecinos de cierta parroquia se alcen en contra del régimen de Nicolás Maduro.

“Yo he tratado de ir a las marchas. Me levanto temprano, me pongo mi franela y cuando voy al metro están los chavistas armados y no nos dejan pasar. Me tengo que regresar”, dice otra vecina de la parroquia 23 de Enero, Catia, a PanAm Post.

Pero esta condición de sumisión y miedo está empezando a cambiar. Los vecinos están al tanto de lo que ocurre del otro lado de la ciudad y, de hecho, quieren sumarse a la rebelión. Este dos de junio fue en La Vega. En Catia también se intentó ejecutar un foco de protesta, pero los paramilitares lo impidieron.

Pero, días atrás ya se habían dado protestas en otras zonas populares de Caracas. En El Valle hace unas semanas se manifestaron, igualmente en San Martín, El Cementerio y Petare.

Y, hoy, en La Vega fue particular. Los vecinos resistieron ocho horas en las calles. La represión aumentó. Luego, llegó el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), la policía política del régimen, y empezó a allanar hogares.

A las cinco de la tarde ya la situación se había calmado. Se había impuesto una tensa calma lograda a la fuerza por las fuerzas represivas del chavismo. Pero el pueblo ya había salido a las calles, y puede que se dé un punto de no retorno.

Los jóvenes en los barrios quieren libertad también. Lo dicen y lo demuestran; pero a ellos, particularmente, los amedrentan más. Un régimen que por años se «sostuvo» con el respaldo de las clases más bajas, no pretende permitir que ahora estas se sumen masivamente a un movimiento nacional que no descansará hasta lograr la salida de Nicolás Maduro.

“Esto es un llamado a toda Venezuela y a los barrios. A todos los que están diciendo que no estamos saliendo por las bolsas del CLAP [comida repartida por el régimen]. Miren mi gente, nosotros estamos pasando trabajo, estamos sin comida (…) Estamos cansados y esto es el barrio”, dijeron manifestantes este viernes dos de junio.

Orlando Avendaño Orlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.