Chavismo celebra con marcha 100 años de revolución que trajo los gulags y hambrunas a Rusia

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(Prensa presidencial)
Hoy Venezuela, un país sometido al hambre y a la miseria, celebra la imposición de la máquina de matar más exitosa de la humanidad: el comunismo. (Prensa presidencial)

Este 7 de noviembre se cumplen 100 años de la Gran Revolución de Octubre en Rusia que derivó en el inicio de la instauración del comunismo en parte de Europa y el mundo; en Venezuela, el dictador Nicolás Maduro la celebró con una marcha al Palacio de Miraflores en Caracas.

“La Revolución no murió, quedó regada por todo el mundo”, dijo en tarima Nicolás Maduro, citando a Hugo Chávez, mientras recibía a los chavistas que marcharon en celebración de la Revolución de Octubre que impulsaron los bolcheviques y liderados por Vladimir Lenin. Un centenario que ni siquiera en Rusia, donde se ejecutó el movimiento, mereció acto oficial este 7 de noviembre.

Al acto acudieron los trabajadores del sector público, así como las diferentes organizaciones chavistas. En el medio TelesurTV, que recopila retratos del momento, se lee: “El pueblo caraqueño atendió el llamado del PSUV para celebrar 100 años de la Revolución Bolchevique”.

 

“Con música y alegría la clase obrera venezolana celebra 100 años del triunfo revolucionario (…) La candidata a la alcaldía de Caracas, Erika Farías, recordó que a 100 años de la Revolución Rusa, el pueblo obrero será prioridad en los revolucionarios”.

En el acto se erigía el símbolo de la Unión Soviética: el martillo y la hoz. Al final la representación de la imposición de una de las máquinas de asesinar más exitosas de la historia de la humanidad: el comunismo.

Sobre Venezuela impera un régimen autoritario, que además ha sometido a su sociedad a la mayor crisis que ha padecido el país. Modelo similar al ya ensayado en otras naciones, y con los mismos resultados: muerte y miseria.

La Revolución de Octubre en Rusia generó el derrocamiento del régimen zarista; y, al mismo tiempo, la imposición de otro: el socialista de los bolcheviques de Vladimir Ilich Uliánov —o Lenin—. Con ello, llegaron a la gran nación europea los campos de trabajo forzado Gulags —oficialmente en 1930—; las hambrunas que afectaron toda Rusia, primero —solo cuatro años después de la Gran Revolución—; y Ucrania y Kazajistán —entre 1932 y 1933 y derivaron en la muerte de más de cinco millones de personas—.

La desidia solo aumentó con el transcurso de los años hasta que a finales de la década de los ochenta, reformas que eran inevitables empezaron a generar el desmoronamiento de lo que por años fue el imperio —verdadero imperio— más amenazador de la tierra. Hoy Venezuela, un país también sometido al hambre y a la pobreza, celebra y empuña el símbolo del martillo y la hoz.

Fuente: TELESUR

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