Líder paramilitar enterrado con “honores” en Caracas mientras familia espera cuerpo de Óscar Pérez

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El espectáculo ha generado gran indignación. Parece una escena de una terrible distopía en la que impera la anarquía. (Twitter)

Una imagen ha generado gran indignación: el líder del grupo militar Tres Raíces de la zona popular de Caracas, 23 de Enero, Heyker Vásquez (o Andriun Ugarte), fue enterrado con honores.

Incluso, miembros de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional rindieron homenaje al delincuente que murió este lunes 15 de enero durante la masacre de El Junquito. Mientras, los familiares del inspector rebelde Óscar Pérez, líder del grupo que el Estado asesinó el lunes, aún no han podido ver su cuerpo.

En el retrato se ve a un grupo cargando el ataúd sobre el Cementerio del Este. Algunos llevan pasamontañas. Delante de ellos hay dos hombres. Uniformados sin identificación. Portan chaleco antibalas y empuñan un fusil. No se trata de funcionarios del Estado, sino de civiles armados por ese mismo Estado. Un grupo de paramilitares.

A un lado, en fila, están los miembros de la seguridad del Estado. Cuerpo de oficiales del FAES de la Policía Nacional Bolivariana, de pie y con los brazos a ambos lados. Rinden honor al caído. Honor al delincuente, armado por el Estado y que, según información de diferentes periodistas, era el encargado de distribuir los alimentos en el 23 de Enero, la urbanización popular al oeste de la ciudad capital.

Aparentemente Heyker acudió al operativo que se llevaba acabo con el fin de detener a Óscar Pérez y a su grupo. Este lunes quince de enero, acudió con la intención de dirigir la operación, pasar por encima de los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado y dar de baja a todos los sublevados. Se trataría de una orden arbitraria que la había dado aparentemente Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.

De acuerdo con la información oficial, Heyker murió en medio de un enfrentamiento con el grupo sublevado de Óscar Pérez. Sin embargo, sobre esto no hay precisión. De acuerdo con el periodista venezolano Daniel Blanco, quien suele cubrir conflictos para diferentes medios, el paramilitar “tiene un orificio de salida en el pecho, lo que indica que el disparo entró por la espalda”.

“Saquen sus conclusiones, tomando en cuenta que Tres Raíces tenía órdenes de pasar por encima de los policías para ejecutar a los rebeldes”, añade Blanco.

Cualquiera haya sido la verdad detrás de la muerte del líder paramilitar, igual lo homenajearon. Y lo hicieron, asimismo, como se le rinde honores a los delincuentes cuando mueren: con balas.

En el 23 de Enero, su parroquia, dispararon al aire. Con armas largas llenaban el cielo de balas, dejando claro a toda Caracas que había caído un líder de la delincuencia. Un miembro del temido paramilitarismo venezolano.

Luego, su cuerpo en el ataúd fue trasladado por Caracas hasta el Cementerio del Este, camposanto usualmente utilizado por la clase media y alta de la capital. El traslado se dio en una caravana. En un carro fúnebre, de los antiguos, iba el cuerpo de Heyker.

Detrás, por una de las autopistas principales de Caracas, todo un ejército de motocicletas. El tráfico de la arteria vial debía esperar. Primero, el delincuente. Y cuidado con presionar a las motos, cuyos conductores, en su mayoría, andan armados.

Normalmente cuando muere un delincuente en alguna ciudad de Venezuela, las personas deben tener paciencia y comprender que aquel ritual no puede ser incomodado. En un país donde impera la anarquía —casi una distopía—, nadie puede hacer nada en contra de esta terrible muestra de violencia y atropello a la ciudadanía. Es por ello que este 17 de enero el periodista Alberto Rodríguez utiliza su red social para alertar a los caraqueños:

Todo el espectáculo genera indignación, y los venezolanos lo han expresado en las redes sociales. Desde los disparos y el colapso de las autopistas hasta el homenaje al delincuente en el que se blandían fusiles. Se trata de un país en la que el Estado no solo tolera esos comportamientos, sino que los promueve y los protege.

“¡Dios! ¡En manos de quién estamos! ¿Cómo se permite semejante mamarrachada antidemocrática?”, pregunta en su cuenta de Twitter el actor Héctor Manrique. La escritora Gisela Kozak le responde: “Si no fuera tan terrible lo que significa, parecería una escena de Radio Rochela, parodiando una telenovela truculenta. Es atroz y mamarracho”.

El dirigente venezolano, abogado y escritor, Alfredo Coronil Hartmann, escribió: “Elogio a la barbarie. Elogio al horror. Jamás imaginé que de esta forma acabaría el país, secuestrado en las manos de los ‘hijos de Chávez’. Es decir, unos delincuentes”.

Mientras la triste escena se generaba al este de la capital, en la Morgue de Bello Monte a los familiares de Óscar Pérez no les han permitido ver el cuerpo del ejecutado. Es ilegal, porque además algunos periodistas aseguran que el régimen quiere cremar a Pérez.

 

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