Convocatoria de alianza Soy Venezuela: resurgen la protesta y la represión en las calles

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(Soy Venezuela)
La pequeña concentración de Soy Venezuela ha logrado que resurja el olor del gas lacrimógeno y el sonido de los cartuchos en el asfalto. (Soy Venezuela)

La novel alianza opositora Soy Venezuela, que se alza como alternativa a la oficial Mesa de la Unidad Democrática, convocó a un acto en honor a los caídos para este lunes 22 de enero. La concentración no fue tan concurrida, pero permitió que se evocara un proceso esperanzador.

A las diez de la mañana, en la reconocida plaza Las Tres Gracias de Caracas —frente a la histórica Universidad Central de Venezuela—, los representantes de Soy Venezuela, se mantenían de pie, uno al lado del otro, frente a un grupo de personas. Estaba la coordinadora de Vente Venezuela y reconocida dirigente, María Corina Machado; el histórico dirigente venezolano, Enrique Aristeguieta Gramcko; también el artista One Chot; el diputado de Alianza Bravo Pueblo, Richard Blanco; y el catedrático y filósofo, Erik Del Búfalo.

Fue un homenaje y a todos los que participaron en la actividad se les entregó una hoja con un juramento: “Juramos ante todos aquellos que han dado su vida por la libertad que continuaremos ese camino hasta volver a ver nuestro país libre y próspero, feliz y lleno de futuro. Juramos que la libertad se impondrá ante la opresión, la luz sobre la oscuridad, el bien sobre el mal. Venezuela es como nuestros héroes, no como nuestros tiranos”, reza el texto.

Un acto no solo en honor a los jóvenes que la dictadura asesinó durante las manifestaciones del año pasado, sino también, por los sublevados que fueron masacrados el pasado quince de enero en El Junquito.

“El mejor tributo a los caídos es seguir la lucha. El mejor tributo es derrocar a esta tiranía (…) Son héroes los que salen a la calle con franela y escudo”, dijo María Corina Machado frente a los manifestantes y los medios.

Aristeguieta Gramcko es el último sobreviviente de la Junta Patriótica que derrocó al dictador Marcos Pérez Jiménez en enero de 1958. Habló hoy, asegurando que esta tiranía fue mucho más sanguinaria que la de la década de los cincuenta.

Al final del acto, los dirigentes y la mayoría de los manifestantes se retiraron. Durante el par de horas que estuvieron firmes bajo el sol, la Policía Nacional Bolivariana se mantuvo vigilante. Como buitres, esperaban la carroña. Que alguno se saliera del grupo para devorarlo. Y al final ocurrió.

Ya la plaza no estaba llena. Pasado el mediodía ya no era tensión lo que imperaba frente a la Universidad Central de Venezuela. Se había desatado el conflicto. La pequeña concentración de Soy Venezuela ha logrado que resurja el sonido de las peinillas contra el asfalto y el olor del gas lacrimógeno.

Los policías empuñaron las armas para atentar contra los manifestantes, ahora encapuchados y protegidos con objetos vulgares. “Continúa el enfrentamiento entre manifestantes y Policía Nacional Bolivariana en Los Chaguaramos. 1:43 pm. Funcionarios utilizan perdigones y ciudadanos piedras”, escribió en su cuenta de Twitter la periodista Amanda Sánchez.

Para las tres de la tarde la intención era que nadie caminara por la plaza. Los estudiantes debían resguardarse dentro del recinto universitario, a esperar que la Policía retrocediera para salir. Se convirtió en un tira y encoge. Los jóvenes respondían y se replegaban porque la represión era agobiadora.

Al final el saldo fue dramático: al menos treinta y ocho heridos por perdigones y algunos asfixiados. La activista Sairam Rivas denunció a los funcionarios y calificó la arbitrariedad como “terrorismo de Estado contra la resistencia”.

La manifestación de este 22 de enero constituye la primera convocatoria de la alianza Soy Venezuela, que surgió en septiembre del año pasado debido al inmenso desprestigio de la Mesa de la Unidad Democrática. Fue un pequeño ensayo que terminó como cada demostración de civismo en Venezuela: con la tiranía atentando contra los ciudadanos.

Sin embargo, parece tratarse de simplemente el inicio. María Corina Machado y el grupo que la acompaña siempre ha sido coherente en mantener la postura de que del régimen no se saldrá por la vía electoral, sino por la desobediencia. Se espera, entonces, que las manifestaciones se acentúen.

Por su parte, el filósofo Erik Del Búfalo explicó en su cuenta de Twitter de qué se trataría esta nueva etapa de lucha en la calle. No será como la anterior, que se generó entre abril y julio del año pasado.

“La nueva calle implica foco en lo simbólico y en la rapidez. No vale la pena poner el cuerpo ante los esbirros de la satrapía. La nueva calle implica esencialmente dos tipos de actividades: las cargadas de mensajes y convocadas para durar poco y aquellas convocadas en privado y de las cuales nadie se entera hasta que ocurren. Las otras solo sirven para darle placer a los esbirros”, dijo el catedrático.

Del Búfalo no está de acuerdo con exponerse innecesariamente y por ello sugiere que lo sensato hoy habría sido la retirada en vez de confrontar a quienes han demostrado que son asesinos.

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