Dictadura venezolana establece elecciones presidenciales fraudulentas para el 22 de abril

Ya la fecha se ha establecido. Es un proceso fraudulento, de inicio a fin. El régimen, por su parte, espera que ese día haya electores

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El diálogo en República Dominicana fracasó, por lo que no se pudo lograr condiciones óptimas para las elecciones presidenciales. (Twitter)

Finalmente la dictadura venezolana ha determinado la fecha de las fraudulentas elecciones presidenciales, subordinadas y adelantadas por la Asamblea Nacional Constituyente. El día será el domingo 22 de abril de este año.

Luego de semanas de escepticismo, de duda y especulaciones, se esclareció el panorama: las elecciones presidenciales serán el 22 de abril, el registro electoral se publicará el 25 de febrero; entre el 10 y el 20 de febrero habrá jornada para inscripción en el Consejo Nacional Electoral; y la campaña se llevará a cabo entre el dos y el diecinueve de abril.

El anuncio lo hizo la presidenta del Consejo Nacional Electoral, quien luego de varias semanas sin presentaciones públicas, reapareció este miércoles siete de febrero para anunciar el fraude.

Las elecciones presidenciales, de acuerdo con la Constitución de 1999, deberían celebrarse a finales de este año (las últimas fueron el siete de octubre de 2012); sin embargo, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente acordó el 23 de enero de este año, ordenar al Consejo Nacional Electoral el adelanto de elecciones para el primer cuatrimestre del año.

En ese momento las elecciones se convirtieron en un proceso delictivo. Un fraude, porque se subordinan a la ilegal Constituyente, que se impuso el 30 de julio del año pasado y tiene el propósito de reformar el Estado a conveniencia de Nicolás Maduro.

Pero además, una serie de condiciones hacen inaceptable esas elecciones. El Consejo Nacional Electoral es conformado por rectores cuyos períodos ya vencieron. Asimismo, en 2017 la dictadura ejecutó tres procesos electorales fraudulentos (confirmado por la misma empresa que prestaba el servicio electrónico a la dictadura, Smartmatic).

Por todas estas razones, la dirigencia “opositora” insistía en mantener el diálogo con el régimen de Maduro en República Dominicana, esperando que en algún momento el chavismo cediera y permitiera elecciones libres. Aquello jamás se logró y este siete de febrero se decidió entrar en un receso indefinido de las reuniones.

Ya la fecha se ha establecido. Es un proceso fraudulento, de inicio a fin. Es todo el sistema. El régimen, por su parte, espera que ese día haya electores. Solo con eso se consolidaría el delito. Aunque algunos dirigentes de la presunta oposición han anunciado su disposición a participar en las elecciones, es momento de que se acuerde si se está dispuesto a ser cómplice del fraude.

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