Frente Amplio: MUD prefiere juntarse con chavismo “disidente” que con alianza Soy Venezuela

Para la creación del Frente Amplio no se buscó el acercamiento con la alianza Soy Venezuela; en cambio, sí se le envió invitación a violadores de derechos humanos

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Para el acto estuvieron invitados el violador de derechos humanos, Rodríguez Torres; y la justificadora de la tortura, Gabriela Ramírez. (Twitter)

Ayer, 8 de marzo, la coalición de partidos presuntamente opositores, Mesa de la Unidad Democrática, creó el Frente Amplio Venezuela Libre. Otro intento de refrescar unos rostros ya desgastados y rechazados.

El anuncio de la nueva plataforma se hizo en el Teatro Chacao, en Caracas. En el acto estuvieron representantes de la sociedad civil (miembros del movimiento estudiantil, algunos empresarios, rectores y sacerdotes); sin embargo, fueron dos agrupaciones las que resaltaron.

El grupo de políticos que integran el Frente Amplio son los mismos cuyos errores, desaciertos y posturas, forzaron la creación de esta plataforma.

En el acto se vieron las caras de Enrique Márquez —militante de Un Nuevo Tiempo que sugirió ayudar al régimen a levantar las sanciones y planteó la posibilidad de reconocer la Asamblea Nacional Constituyente—; de Ramón Guillermo Aveledo —apartado hace tiempo de la MUD luego de un estancamiento en la lucha—; de Henry Ramos Allup —líder de Acción Democrática, partido que juramentó a sus gobernadores ante la Asamblea Nacional Constituyente y ha sido responsable de otras capitulaciones—; Henrique Capriles Radonski —hombre que ya no debería continuar en la política por su falta de coherencia (de hecho, aunque en el acto se le ve sentado al lado de Henry Ramos Allup, unos meses atrás dijo que no seguiría formando parte de la MUD mientras siga estando el líder de Acción Democrática)—; el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Omar Barboza —quien fue impuesto por su fuerza política, Un Nuevo Tiempo, dándole la espalda al resto de los partidos y a la sociedad civil—; entre otros dirigentes.

“En Venezuela parece como que el tiempo no pasa ni la gente aprende por experiencia. Todo es un permanente volver a empezar con mismos de siempre, haciendo lo que mejor saben: hablar ‘clarito’ y picharle bombita a la tiranía. Alianzas precisamos. Pero con esa primera fila gastada, no”, escribió en su cuenta de Twitter el politólogo y profesor de la Universidad de Muenster, en Alemania, Ivo Hernández.

Se tratan de los mismos que integran la Mesa de la Unidad Democrática. Los ancianos de la política de ayer, que pretenden continuar al frente de una contienda que siempre los sobrepasó. Son los representantes de los partidos Un Nuevo Tiempo y Acción Democrática. Ambos rechazados. Que carecen de confianza.

Son partidos que en momentos electorales se han sacado los ojos entre sí. Todos, pendientes de alguna parcela de poder. Durante las primarias de gobernadores para las falsas elecciones regionales del año pasado, estas mismas fuerzas políticas ofrecieron a la ciudadanía un espectáculo dantesco.

Luego, cuando al candidato de Primero Justicia a la gobernación del Zulia, Juan Pablo Guanipa, lo destituyó la dictadura por no haberse arrodillado ante la Asamblea Nacional Constituyente —pequeño pero indigno trámite que sí cumplieron los de Acción Democrática—; el líder de Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, anunció entonces que él sí trataría de quedarse con la gobernación que arrebató el chavismo al de Primero Justicia.

Evidentemente Guanipa condenó la indecencia de Rosales. Lo llamó “traidor”. Era un oportunista que buscaba aprovecharse del asedio contra la oposición. Pero ahora, en Chacao, este 8 de marzo, estaba Juan Pablo Guanipa sentado junto a los representantes del partido de Rosales. Y así se espera que la ciudadanía confíe.

Además de tener que someter a la sociedad a volver a ver los desvergonzados rostros de siempre; también hubo una segunda agrupación que, como se señaló, también destacó: los chavistas “críticos”.

Los inaceptables rostros

Esos presuntos disidentes que luego de cometer sus más terribles canalladas, ahora pretenden recibir la absolución. El grupo era reducido, ciertamente, porque uno de sus miembros no cumplió. El exministro chavista, Rodríguez Torres, quien con su fuerza política Movimiento Amplio Desafío de Todos forma parte del Frente Amplio, no asistió a Chacao.

Rodríguez Torres fue ministro de Interior y Justicia entre 2013 y 2014. Y es el principal responsable de las torturas, asesinatos y de la represión desmedida durante las manifestaciones antigubernamentales de los primeros meses del 2014. Es, además, el responsable de la creación de “La Tumba” —esa tétrica e inhumana prisión de la policía política SEBIN que funciona en Plaza Venezuela, Caracas, a varios metros bajo tierra—.

Ahora Rodríguez Torres es un supuesto disidente. Y la MUD no tuvo ningún problema en recibirlo e integrarlo a su nueva plataforma Frente Amplio. Tampoco tuvo dificultad para abrazar a otra “disidente” del régimen: la exdefensora del Pueblo, Gabriela Ramírez.

La chavista —pero-no-madurista— fue también funcionario durante las protestas de 2014.  Por ello también es responsable de graves violaciones a derechos humanos. Se suponía que su deber era velar por los ciudadanos; pero, en vez de eso, justificó aberraciones y crímenes.

“Si se aprehenden a 11 o 15 jóvenes y una persona es golpeada o es tratada, la tortura tiene un sentido, la tortura se emplea para obtener información. Se le inflige sufrimiento físico a una persona para obtener una confesión y tenemos que diferenciarlo de un trato excesivo”, dijo, desde su puesto de defensora del Pueblo, el 8 de marzo de 2014.

Y Ramírez sí estuvo en el acto. Pero además, fue quien lo moderó. Hecho que, como la integración de Rodríguez Torres en el Frente Amplio de la MUD, despertó la indignación de gran parte de la ciudadanía.

“Mi principal crítica: se dieron el tupé de invitar para la apertura del evento a quien declaró que Franklin Brito no presentaba ‘la mejor condición mental’ y aseguró que las demandas del agropecuario habían sido satisfechas, mintiendo así a todo el mundo. Fin de mundo”, escribió el profesor y analista político, Óscar Vallés, haciendo referencia a un polémica caso en Venezuela —el entonces presidente Chávez dejó morir de hambre a Brito quien protestaba por la expropiación de sus tierras—.

Violadores de DDHH, sí; pero críticos, no

También hubo una ausencia determinante. El acto en Chacao estaba conformado por los políticos de la MUD, el chavismo “disidente” y el relleno, para dar apariencia de una nueva y fresca alianza.

La invitación llegó a Rodríguez Torres y a Gabriela Ramírez, pero no a algún miembro de la alianza Soy Venezuela —que probablemente no se habría presentado dado los participantes—.

Esta novel alianza, que nació como respuesta urgente a los desaciertos de la MUD y el rechazo que se estaba gestando en la sociedad, ha mantenido una posición firme en contra de la agónica coalición de partidos.

Ambas son plataforma discordantes; pero, mientras una ya ha expirado, como muy bien señala en sus artículos el analista político alemán Georg Eickhoff, la otra, aunque tímida y todavía incapaz de ofrecer una ruta determinante, se fortalece.

Pero lo importante acá es que para la creación del Frente Amplio —nombre que por cierto recuerda a los movimientos comunistas del cono sur, todos pertenecientes al Foro de Sao Paulo—, no se buscó el acercamiento entre ambas alianzas.

Ni el histórico dirigente Enrique Aristeguieta Gramcko, ni el destacado historiador Germán Carrera Damas; ni María Corina Machado, Erik Del Búfalo, Victor Maldonado, estuvieron en la presentación del Frente Amplio. Probablemente jamás les llegó invitación, como sí tuvieron el infortunio los responsables de violaciones de derechos humanos, Miguel Rodríguez Torres y Gabriela Ramírez.

El joven de la resistencia que incomodó al Frente

Pero hubo un momento decisivo. Quizá el más importante del acto. Un joven, presuntamente representante de La Resistencia venezolana, se encaramó a la tarima para robar el micrófono y ofrecer una sarta de verdades.

Lo hizo mientras la exdefensora del Pueblo lo intentaba callar —y los asistentes al acto le pedían que le permitiera expresarse—. Y también lo hizo frente a las miradas incómodas de los desgastados y rechazados políticos:

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