Los elementos que garantizan diluvio a Maduro luego de falsas elecciones

Un peligroso triunvirato en Estados Unidos, el Grupo de Lima, otras naciones y el conflicto institucional pondrán en peligro al chavismo

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El dictador Nicolás Maduro podría enfrentar un panorama desfavorable a partir del domingo 20 de mayo. (Prensa presidencial)

Este viernes Estados Unidos sancionó a Diosdado Cabello y a su familia. Ha podido hacerlo mucho antes —verdad que generaba gran incomodidad—. Pero lo ha hecho justo ayer. A pocos dos días del fraude electoral chavista. Habrá que hacer conjeturas.

Y a ese ejercicio podemos agregar otros elementos. Son decisivos e insinúan el inicio de un panorama catastrófico para el régimen de Nicolás Maduro.

“Cabello es conocido internacionalmente como el narco chapo. Ingreso ahora a la lista (…) Uno a uno van cayendo todos estos criminales. Cómplices de la tragedia que vive Venezuela. Felicito al Tesoro de Estados Unidos por esta medida tan importante. Y viene muy oportuna: justo cuando se prepara el régimen a realizar una farsa electoral este domingo”, dijo el expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU y diplomático venezolano, Diego Arria.

Como dice Arria, es una medida oportuna. Y también es oportuno que esta semana la oficial de inteligencia Gina Haspel asumió como directora de la CIA. Es una mujer implacable y cruel; incluso denunciada por ser presuntamente una “criminal de guerra”. Se suma a otros dos funcionarios decisivos en la política exterior de Estados Unidos: Mike Pompeo, el secretario de Estado; y a John Bolton, war hawk que asesora a Trump en seguridad nacional. Forman un triunvirato peligroso, definitivamente, para los enemigos del presidente republicano.

Se debe recordar que fue Pompeo, desde la CIA, el primer alto funcionario del Gobierno de Trump que denunció los vínculos entre el régimen de Nicolás Maduro y el narcotráfico y el terrorismo internacional. Con respecto a Bolton, este «belicista» llegó a la administración con la promesa de garantizar la mano pesada de Estados unidos contra las tiranías de Cuba y Venezuela.

Son, al final, los principales funcionarios encargados de definir la política exterior del Gobierno de Donald Trump. Una administración que, en boca del vicepresidente Mike Pence, ha asegurado que “Estados Unidos no se quedará de brazos cruzados”, “Venezuela será libre” y “los Estados fallidos no tienen fronteras”.

Por otro lado está la postura del resto de la comunidad internacional que ha asumido la decisión de desconocer el falso proceso electoral de este domingo y cualquier resultado que se informe.

Ya el Grupo de Lima, en su última reunión antes del 20 de mayo, advirtió sobre la inminencia de más sanciones —provenientes de la región— si Maduro decide continuar con el delito de imponer su presidencia con la estafa electoral.

Este 14 de mayo los 14 países de la región exigieron por última vez a la dictadura la suspensión de los comicios. Y, de no hacerlo, se tomarían medidas y acuerdos complementarios que serán anunciados por cada país que integra el Grupo.

Al hablar, a propósito de la reunión en México, el canciller peruano, Néstor Polizio, dijo que los países tomarán “acciones concretas” ante la preocupación por la escalada del “autoritarismo” en Venezuela.

“Estamos en las puertas de un acto eleccionario que todos hemos desconocido por no ser transparentes. Es un momento en el que el Grupo de Lima tomamos esta decisión y hoy lo ratificamos, estamos acá porque queremos que Venezuela sea democrática”, dijo también el canciller de Argentina, Jorge Faurie.

A la fórmula también se debe agregar la postura de la Unión Europea. La máxima representante de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ratificó lo que piensan los países del viejo continente sobre el drama en Venezuela: las elecciones de Maduro no son libres y deben ser suspendidas. Como las advertencias serán desoídas, podrían darse otras reuniones en los próximos días.

Aunque forma parte del Grupo de Lima, el presidente Juan Carlos Valera, de Panamá, consideró oportuno ratificar su decisión de desconocer el ilegítimo proceso chavista: “[Mi país] tiene una decisión pública de no reconocer las elecciones del próximo 20 de mayo”.

“Nosotros no reconocemos el 20 de mayo. Nos mantenemos unidos con muchos países de América Latina porque, sin duda, en un país democrático las elecciones tienen que ser con garantías y participación de la oposición”, agregó Varela.

Es también conveniente recordar que Panamá es uno de los pocos países de América que ha sancionado directamente a funcionarios del régimen de Nicolás Maduro. Acompaña a Colombia, México, Costa Rica, Canadá y Estados Unidos. Y del mundo están, toda la Unión Europea y diez países más del continente.

Muchas de estas medidas fueron aplicadas a partir de que Maduro impuso en Venezuela la ilegal Asamblea Nacional Constituyente con un dantesco fraude empañado en sangre y represión. Bueno, en dos días el dictador pretende imponer otra estafa.

Por último, entre los elementos fundamentales que podrían generar un vendaval sobre Maduro, está la presión de factores internos y externos, venezolanos. Es decir: las instituciones y actores políticos, en el exilio o en el país, decididos a incomodar a Maduro.

El legítimo Tribunal Supremo de Justicia en el exilio asumió abiertamente la lucha de poderes. Decidido a confrontar a la dictadura, ha emprendido ofensivas importantes. Se ha convertido en punta de lanza de la contienda institucional junto a la legítima fiscal general, Luisa Ortega Díaz. Tristemente, dejando atrás a la Asamblea Nacional.

Con el antejuicio de mérito y la insistencia en forzar la dimisión y, por lo tanto, la transición, el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio se suma a la fórmula del cataclismo chavista. Es una institución reconocida por miembros importantes de la comunidad internacional y que rema a favor de lo que consideran las naciones de la región e instituciones como la Organización de Estados Americanos.

También está lo que ha decidido la dirigencia opositora. Afortunadamente la mayoría de los políticos con influencia han tomado la decisión de no formar parte del proceso del 20 de mayo. La Mesa de la Unidad Democrática, por un lado, y la alianza Soy Venezuela —María Corina Machado, Antonio Ledezma, Diego Arria y otros disidentes—, por el otro, han coincidido en la estrategia, al menos, ante estas falsas elecciones.

Ello ha sido fundamental para generar la presión de la sociedad en contra del ilegal proceso de este domingo y para enviar el mensaje claro a la comunidad internacional de que en Venezuela no existe siquiera cierto vestigio de democracia y que las instituciones no gozan de credibilidad.

No hay ninguna garantía de que todo mejore para Maduro tras imponer su crimen. En cambio, si hay de lo contrario. Actores importantes del mundo, como el triunvirato estadounidense —compuesto por personajes temibles e implacables—; el Grupo de Lima, la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea, podrían acentuar su asedio —económico y político— en contra de la tiranía venezolana luego del delito electoral.

Un panorama completamente desfavorable para un régimen cada vez más aislado y que, se debe recordar, se erigió sobre una abultada billetera (PDVSA). Cuando la pasta escasea empiezan a surgir las diferencias entre las mafias y los delincuentes; el delirio en torno a la utopía chavista merma y el desmoronamiento se acelera.

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