Desolación y arbitrariedades marcan farsa electoral en Venezuela

Sorprendió, sin duda, que la decisión de apartarse de la estafa electoral chavista, se asumiera con tanta energía

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Los centros vacíos se convierten en un claro mensaje para el mundo y para quienes sostienen el régimen de Maduro. (Twitter)

Muy temprano en la mañana acudieron a los centros electorales el dictador Nicolás Maduro y su monigote, Henri Falcón, el jefe de la fuerza política Avanzada Progresista. Distó de cómo lo hacían los anteriores líderes. Chávez visitaba el colegio al mediodía, por el fragor de la muchedumbre. Lo mismo hacía el contrincante de turno.

Dicen que fue para no confrontar la realidad de la coyuntura. Tanto Maduro como Falcón deben enfrentar un contexto similar: el rechazo de la mayoría de la sociedad, que este 20 de mayo decidió no participar en la farsa electoral.

Un video que corrió después en las redes sociales, confirmó las especulaciones:

Desde que el dictador votó —es decir, desde que abrieron los centros electorales—, dos verdades marcaron la dinámica: la desolación completa —e inédita— de los colegios y las arbitrariedades del régimen de Nicolás Maduro.

Centros enteros vacíos, en los que antes se solían formar colas kilométricas de individuos. Sorprendió, sin duda, que la decisión de apartarse de la estafa electoral chavista, se asumiera con tanta energía. Militares y milicianos, sentados en las entradas de los colegios a resguardar, casi dormidos. Y los que prestaron servicio para asistir en las mesas, sesteando.

Las calles, vacías. Las vías principales, vacías. Toda Venezuela se vació para el gran statement: las «elecciones» convocadas por Nicolás Maduro, son ilegítimas y corresponden a una estafa; los contrincantes, Falcón y Bertucci, son solo unos peleles de la farsa; y ya la vía electoral dejó ser una alternativa sensata para lograr conquistas políticas en Venezuela.

“No hay duda de que cuando un pueblo se une con propósitos fundamentales para el rescate de la democracia, podemos lograr los objetivos. Hoy 20 de mayo el pueblo no se prestó para esa burla de un organismo que no es legitimado por el pueblo ni es respetado por la comunidad internacional”, dijo el diputado de Avanzada Progresista, Richard Blanco.

Ni siquiera quienes confiaban en la racionalidad de la mayoría de una sociedad, y quienes insistían con todo que el proceso de este domingo debía ser desconocido, esperaban la decisiva reacción de los venezolanos a la pantomima.

“El nivel de conciencia popular al desconocer esta farsa abyecta es mayor de lo que yo imaginaba. Venezuela tiene aún recursos morales y culturales”, escribió al respecto el filósofo y miembro de la alianza Soy Venezuela, Erik Del Bufalo.

Las denuncias, como los reportes de los centros vacíos, también se reseñaron desde temprano. La primera arbitrariedad fue la aparición de “puntos rojos” o toldos con militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela que se erigieron a escasos metros de varios colegios en los que se votaba.

A muchos de los que votaban —pero no elegían— les exigían la presentación del denominado «carnet de la patria» —o tarjeta de control social chavista—. Luego de exhibirla, debían acudir al «punto rojo» para confirmar su participación en el fraude a favor de Nicolás Maduro. Y, justo después de ese requisito bolivariano, los chavistas recibían un mensaje en el celular en el que le agradecían por su voto.

Surgieron también denuncias de voto asistido, acoso a la prensa por parte de miembros paramilitares del Estado, la utilización de medios públicos para propaganda —el usual abuso de poder chavista—; y hasta el secuestro del conductor de la dirigente y coordinadora de la alianza Soy Venezuela, María Corina Machado.

También, a las cinco de la tarde, la periodista Luz Mely Reyes manifestó que, al momento de intentar votar, en el espacio en el que debía ir su huella, ya estaba la de otra persona.

Los candidatos «opositores», Bertucci y Falcón, reclamaron las arbitrariedades. Sobre todo la existencia de los “puntos rojos” incomodó al líder de Avanzada Progresista. De hecho, tanta tropelía —oh, sorpresa— impulsó a Henri Falcón a, presuntamente, querer abandonar la contienda a última hora.

La información la publicó la periodista Ibéyise Pacheco y luego fue respaldada por otros medios y comunicadores. El contrincante de Maduro iba a abandonar el proceso, pero “llamadas” hicieron que se arrepintiera.

“Estaba lista la rueda de prensa para el retiro de Henri Falcón, quien anda molesto con el incumplimiento de los puntos rojos. Había hablado con Bertucci quien lo haría después. Luego de un par de minutos (y llamadas) Falcón se echó para atrás”, escribió en su cuenta de Twitter la periodista Pacheco.

Las mesas ya andan cerrando, la mayoría sin contar si quiera con la participación del 20% de los votantes. Desde el chavismo se dice que ha sido un día exitoso. Se habla de una participación generosa —y al mismo tiempo se exige a los medios públicos hacer tomas cerradas en los centros—. Por el otro lado, el grito triunfante reconoce la moral de una ciudadanía que no se prestó para la estafa.

Algunas encuestadoras como Meganálisis hablan de un porcentaje de no participación del 82,68%. Se insiste en que sería un mensaje claro. Para el régimen de Maduro, quienes lo sostienen, y para el concierto de países que mira con cuidado el falso proceso.

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