Informe OEA detalla torturas en Venezuela: violaciones, golpes y descargas eléctricas

"Recibió amenazas de muerte, de violación, de que le cortarían las extremidades durante el tiempo que estuviera detenida. Fue obligada a presenciar cómo torturaban físicamente a los jóvenes que habían sido detenidos con ella"

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La mayoría de las torturas fueron ejecutadas por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana y el SEBIN. (Leo Álvarez/PanAm Post)

Es, hasta ahora, el informe más profundo y detallado que existe sobre los crímenes contra la humanidad en Venezuela. Imposible de ignorar, el trabajo que presentó ayer, 29 de mayo, un grupo de expertos de la Organización de Estados Americanos, se convierte inmediatamente en hito histórico inquisitivo contra el régimen de Nicolás Maduro.

Frío y descarnado, el informe presenta con rigurosidad todos los casos denunciados y demostrados hasta ahora, en los que la dictadura chavista haya aprovechado sus capacidades para suprimir, humillar y agredir al ciudadano. Son arbitrariedades cuyos puntos álgidos fueron los momentos de manifestaciones en Venezuela: 2014 y 2017.

Una de las secciones que más inquieta y repugna es la dedicada a las torturas llevadas a cabo por funcionarios venezolanos. En esto el informe se explaya y presenta larga información sin escatimar en los detalles.

Algunos casos:

Ivonne Echenagucia Guzmán y 73 personas más: fueron detenidos en Barquisimeto durante manifestaciones en la coyuntura de las elecciones presidenciales de abril de 2013. Las torturas fueron llevadas a cabo por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivarian.

Según detalla el informe, al grupo de manifestantes lo atormentaron con “descargas eléctricas, palizas con rolos, palos, puños y puntapiés en todo el cuerpo. Por lo menos dos fueron víctimas de intento de asesinato (…) Fueron víctimas de torturas psicológicas, torturas sexuales de desnudamiento.

Los escupían, los amenazaban de muerte, los pusieron a cantar consignas pro-Gobierno como por ejemplo: ‘Viva Maduro’.  A todos los pusieron en cuclillas por más de 8 horas mientras recibían golpes con botellas de agua congelada”.

El informe detalla quemaduras con cigarro; también que a varios miembros del grupo de manifestantes los empaparon de agua helada y les aplicaron descargas eléctricas. Incluso, en un momento, a la joven Ivonne Guzmán la quería obligar a firmar una declaración de culpabilidad. Por negarse le clavaron un bolígrafo en el dedo.

Marco Coello: el joven de, entonces, 18 años, fue detenido en febrero de 2014, en el marco de las manifestaciones de La Salida en contra del régimen de Nicolás Maduro. Su caso es conocido. De acuerdo con el informe de los expertos, Coello recibió “golpes con objetos contundentes en todo el cuerpo. Roseado con gasolina y amenazado con quemarlo o matarlo varias veces.

Apuntado con un arma en la cabeza. Envuelto en una colchoneta esposado, para luego golpearlo durante horas. Descargas eléctricas. Esposado en posición de rodillas por horas, pisándole las manos y las muñecas”.

Al final Marco Coello pudo huir del país y ofrecer su testimonio en libertad.

Raúl Ayala Álvarez: estudiante de 21 años. También detenido en febrero de 2014 en el marco de las protestas de La Salida. Las torturas fueron ejecutadas por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN).

El informe detalla que el joven recibió “múltiples descargas eléctricas en la cabeza y en los brazos y codos. Fue asfixiados con bolsas plásticas y golpeado en el abdomen, provocándole desmayos.

Fue colgado por los brazos para golpearlo de forma reiterada. Le sumergieron la cabeza en pipotes de agua hasta casi ahogarlo múltiples oportunidades”. También padeció torturas psicológicas según relata el informe. Le dijeron que habían allanado su casa, violado a sus hermanas y asesinado a su padre.

Juan Manuel Carrasco: el joven de 21 años, detenido por la Guardia Nacional Bolivariana en la ciudad Valencia, estado Carabobo, durante las manifestaciones opositoras de 2014, se convirtió en uno de los casos más conocidos de violencia sexual.

El informe relata que Carrasco fue agredido con “cascos, palos y múltiples puntapiés”. También mencionan tortura psicológica. Y, en un momento, fue objeto de tortura sexual, “siendo violado por el ano con un objeto contundente”, específicamente el cañón de un fusil.

Cuando detuvieron a Carrasco “lo llevaron al distribuidor El Trigal, donde estaban otros jóvenes detenidos todos acostados en el piso en posición fetal. A Carrasco también lo hicieron acostarse, le bajaron los shores y fue violado con un objeto contundente y además, golpeado una y otra vez con cascos y tubos”, se lee en el informe de la OEA.

Leopoldo López: quizá el preso político más prominente. Se entregó a la dictadura el 18 de febrero de 2014 en Caracas. Fue uno de los líderes principales del movimiento La Salida contra el régimen de Maduro. De acuerdo con el documento que presentó el grupo de expertos, sufrió todo tipo de torturas de mano de funcionarios militares.

“Fue sometido a torturas blancas o aislamiento celular, a torturas psicológicas y sexuales de desnudamiento. También fue sometido constantemente a castigo e incomunicación, tratos crueles inhumanos y degradantes. Fue aislado en solitario por 12 meses, sin ver luz natural (…) fue rodeado de excremento”.

El informe detalla, además, que los familiares de López también padecieron torturas. “Su esposa y su madre fueron objeto de vejámenes durante las visitas, desnudándolas y sometiéndolas a posturas denigrantes”, detalla.

A este punto ya se vuelve evidente un patrón de agresiones sexuales. El régimen de Nicolás Maduro no distingue entre hombres y mujeres. Tampoco en la edad. Violaciones, desnudamientos y actos lascivos y humillantes son los más usuales.

Andrea Jiménez: la periodista de 25 años fue detenida también en febrero de 2014. Sus torturas fueron ejecutadas por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana. En el informe de la Organización de Estados Americanos se detalla que “fue objeto de torturas psicológicas y sexuales.

Recibió amenazas de muerte, de violación, de que le cortarían las extremidades durante el tiempo que estuviera detenida. Fue encapuchada durante el traslado. Fue obligada a presenciar cómo torturaban físicamente a los jóvenes que habían sido detenidos con ella”.

Grupo de 24 jóvenes: detenidos en la ciudad Maracay, estado Aragua, en medio de la coyuntura de fuertes manifestaciones de julio del año 2017. Según señala el documento, “todos fueron salvajemente golpeados en todo el cuerpo, con palos y tubos de metal.

Recibieron puntapiés en todo el cuerpo, en especial costillas, abdomen, rostros. Fueron apuntados con armas en la cabeza. Recibieron golpes directamente en el cráneo con los cascos de los funcionarios y algunos sufrieron heridas graves, e incluso Abraham Quiroz (18 años) quien tuvo una fractura craneal.

Algunos fueron golpeados tan fuertemente que presentaron desprendimiento de partes de la piel, como en los glúteos y zonas de la espalda. Sufrieron torturas sexuales: todas las jóvenes fueron sometidas a actos lascivos”.

Luego el documento señala que el ensañamiento fue particularmente contra las detenidas femeninas. A todas, además de las agresiones sexuales, también intentaron desfigurarle los rostros.

Wuilly Arteaga: el reconocido violinista de las protestas del año 2017, fue detenido en julio en la urbanización El Paraíso, Caracas. Arteaga padeció fuertes golpes con su propio violín y rolos de los policías en el rostro, cráneo, cuello y en el oído derecho.

“Le partieron el labio superior de la boca causándole ruptura y un gran hematoma. Le quemaron el cabello y los vellos de las piernas con un yesquero. Fue objeto de torturas psicológicas reiteras y violentas”.

Además, el violinista denunció que cuando lo detuvieron, junto a un grupo de 27 personas, a una de las jóvenes la violaron y practicaron actos lascivos en sus genitales frente al resto de las víctimas.

El informe de los expertos de la Organización de Estados Americanos recoge 72 incidencias de torturas documentadas por diferentes organizaciones. Además, en una sección aparte se dedica principalmente a las agresiones sexuales, práctica usual del régimen de Nicolás Maduro contra manifestantes opositores.

“Ernesto Martín fue acusado de tener vínculos con y recibir dinero de la oposición y de ser un terrorista. Fue golpeado y obligado a desnudarse en un espacio cerrado grande, donde hacía frío y el piso estaba mojado. ‘Una vez que Martín estuvo desnudo, un joven agente y dos de sus colegas le esposaron los tobillos y las muñecas juntos por delante y sujetaron las esposas a una cadena que colgaba del techo. Elevaron a Martín a algunos centímetros del suelo y comenzaron a arrojarle agua. Martín contó haber escuchado que alguien decía que debían mojarlo bien para que no se quemara. Los agentes tocaron a Martín con la punta de un palo metálico largo. La descarga eléctrica provocó a Martín un doloroso espasmo en todo el cuerpo'”, relata el informe.

Son demasiados los casos. Todos, grotescos. Muestras de la más infame perversión del régimen de Nicolás Maduro. No es solo la represión en las calles. Los asesinatos, las ejecuciones extrajudiciales, la criminalización del legítimo derecho a la protesta y la ausencia completa del Estado derecho. Son también las retorcidas prácticas criminales que el régimen celebra en la oscuridad de los calabozos.

“La Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) ha documentado 25 casos de violencia sexual en el contexto de la represión gubernamental de las manifestaciones en 2016. De estos casos, 56 % eran mujeres que denunciaron diversos abusos, entre ellos exposición a actos de violencia sexual (60 %), manoseo (20 %) y violación (16 %, perpetrados por la Policía Nacional Bolivariana, la policía de Aragua y la Guardia Nacional Bolivariana”, se lee en el documento.

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