El desgarrador llanto de un venezolano, que dejó a su familia y va solo a Perú

No bastarán las palabras para describir la tragedia a la que han sometido a los venezolanos. No bastarán, tampoco, para maldecir a los responsables

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(YouTube)

No bastarán las palabras para describir la tragedia a la que han sometido a los venezolanos. No bastarán, tampoco, para maldecir a los responsables. Cada testimonio se vuelve un impacto a la entereza. Imposible mantenerse impávido ante las palabras dramáticas de quienes arrastran sus pies, maltratándolos, por las montañas andinas.

Imágenes descorazonadoras. Inimaginables hace unos pocos años. Porque nadie, ni el más paranoico, pensó jamás que los venezolanos andarían por las orillas de las autopistas de América, caminando, cargando sus enseres y a sus hijos, apenas arropados ante el despiadado frío andino.

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Hace unos días el reconocido comediante, locutor y presentador venezolano, Luis Chataing, visitó la frontera entre Colombia y Venezuela. Fue a Cúcuta. Allí, junto al animador Nelson Bustamante, recogió los testimonios de los refugiados venezolanos y, luego, los juntó en un pequeño video que subió a sus redes. Del audiovisual hay un momento, de apenas unos segundo, que se convierte en un golpe durísimo. Latigazo al aplomo.

«El abrazo de este joven venezolano fue sin duda una marca profunda que compromete en seguir adelante, en revisar las razones y, especialmente, en encontrar soluciones a la tragedia que atraviesa nuestra querida Venezuela», dijo Chataing sobre el momento.

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Ocurre en el Páramo de Berlín, uno de los puntos más fríos de los picos andinos. A Luis Chataing lo reconoce un joven, vestido con gorro y suéter, que lo saluda eufórico. Se siente la emoción. «¡Chamo, qué bien hermano!», le dice al locutor. En el abrazo, el joven refugiado rompe en llanto. Le dice a Chataing de dónde viene y a dónde va: «A Perú. Tengo un primo que me está ayudando desde allá». Su rostro acumula el dolor. El genuino dolor.

«¿Y, dejaste familia en Venezuela?», le pregunta Chataing. El joven, entrecortado, responde: «A mí mamá y a mi hermanito». Baja el rostro. Aprieta los ojos y contiene las lágrimas. Luis Chataing le da una palmada. Lo abraza. Con los gestos, trata de animarlo.

El resto del material que publicó en YouTube es también doloroso. Con una canción que habla de «los caminantes» acompañando las dramáticas imágenes, Chataing y Bustamante publicaron un valioso audiovisual que retrata la principal tragedia humanitaria del continente.

 

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