Grupo de Lima deja claro que el mundo reconocería Gobierno de transición en Venezuela

Esta declaración del Grupo de Lima, y las voces que se han sumado, son muestra del respaldo que podría recibir ese Gobierno constituido por la Asamblea —o el TSJ en el exilio—

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En el comunicado del Grupo de Lima hay cuatro puntos claves, que podrían acelerar un desenlace en Venezuela. (Cancillería Colombia)

El comunicado del Grupo de Lima marca un punto de inflexión. De una firmeza necesaria —pero también, con una sutileza y cortesía admirable—, el texto publicado en la web de la Cancillería de Perú y leído por el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Néstor Popolizio, marca una ruta clara para el resto de la comunidad internacional.

Trece países (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía) dejaron claro que desconocerán a Nicolás Maduro como presidente el próximo 10 de enero.

No obstante, el anterior es solo uno de los cuatro puntos más importantes de la declaración del grupo regional. Son cuatro puntos que, asimismo, están relacionados. Partiendo del desconocimiento; luego el Grupo de Lima: ii) plantea que la Asamblea Nacional debe asumir el poder; iii) reconocen y dan respaldo al Tribunal Supremo de Justicia en el exilio; y, iv) declaran que reconocerían a un Gobierno alterno.

El Grupo “ratifica su pleno respaldo a la Asamblea Nacional (…) insta a Maduro a respetar las atribuciones de la Asamblea Nacional y le transfiera, en forma provisional, el poder ejecutivo hasta que se realicen nuevas elecciones presidenciales (…) subrayan la importancia del respeto a la integridad, autonomía y la independencia del Tribunal Supremo de Justicia legítimamente conformado”.

Aunque no emplaza directamente a la Asamblea Nacional, el Grupo de Lima deja claro que el Parlamento debe asumir el poder. Entiende cuáles son las atribuciones de la Asamblea Nacional (en consecuencia, que le corresponde conformar Gobierno). Exige a Maduro —sabiendo que no lo hará—, planteando cuál es la responsabilidad del Parlamento.

Al señalar que Maduro debe transferir el poder a la Asamblea, los trece países establecen que formar ejecutivo es una responsabilidad del Parlamento. Dejan claro qué es lo que corresponde a los diputados.

No obstante, lo más importante del comunicado es cuando hace referencia a la legitimidad del Tribunal Supremo de Justicia y a la eventual composición de un Gobierno de transición.

Se trata de un texto importantísimo que profundiza el debate sobre la conformación de un Gobierno y la posibilidad de que este sea reconocido por la comunidad internacional.

Por ello, se podrían dar por terminados los debates sobre si la comunidad internacional reconoce al Tribunal Supremo de Justicia en el exilio y sobre si reconocerá a un Gobierno de transición nombrado por la Asamblea Nacional —o por los magistrados legítimos—.

“Apoyamos que la Asamblea Nacional asuma el poder de manera provisoria el 10 de enero como ha sido debidamente estipulado por el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, ambos poderes legítimos y constitucionales”, dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro.

Que voces como la de Almagro y el Grupo de Lima se alcen para hablar propiamente de la importancia de la conformación de un Gobierno alterno, y legítimo, sugiere demasiado de cuál podría ser la postura de toda la comunidad internacional ante esta entidad.

Hoy miembro de la OEA, alcalde y exiliado, David Smolansky, también dijo al respecto: “Declaración del Grupo de Lima es trascendental en vísperas de la nueva directiva de la Asamblea Nacional y el vacío de poder que habrá el 10 de enero (usurpado desde 2013). La Asamblea Nacional es la institución democrática y legítima para llenar ese vacío”.

Por mucho se dijo que no sería conveniente conformar un Gobierno paralelo a la dictadura ilegal de Maduro. Se argumentó que los diputados deberían abstenerse debido a los riesgos que ello implica, la poca practicidad y la posibilidad de que la comunidad internacional no lo respalde.

Sin embargo, esta declaración del Grupo de Lima, y las voces que se han sumado, son muestra del respaldo que podría recibir ese Gobierno constituido por los parlamentarios —o, como han propuesto otras figuras, como el diplomático Diego Arria, nombrado por el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, que sería la otra institución legítima—.

 

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