Senadora Cabal: “Si Guaidó solicita la intervención, Colombia debe acompañarlo”

En entrevista con el PanAm Post, la senadora aseguró que la intervención militar para deponer a Maduro es una herramienta que el mundo no puede desestimar

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María Fernanda Cabal, una de las senadoras más populares del Centro Democrático, habló con este diario sobre Venezuela y la posibilidad de una intervención. (PanAm Post)

Me dijeron que era la Trump de Colombia pero ahora es, más bien, la Bolsonaro. Muy cercana a las ideas y, propiamente, al actual Gobierno de Brasil, la senadora María Fernanda Cabal es una mujer poderosa e influyente. Miembro del partido de Álvaro Uribe, el Centro Democrático, representa un ala que se aparta, precisamente, del centro.

No intenta evocar a nadie más. Aunque la comparan con alguno de los dos presidentes más polémicos de la región, la verdad es que María Fernanda Cabal es María Fernanda Cabal.

Es politóloga y fue directora del Programa Democracia de la Universidad de los Andes. Fue presidenta de la Fundación Colombiana Ganadera y Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de la Nación. Muy cercana, en general, a Estados Unidos, es en parte responsable de que los lazos entre Washington y Bogotá sean tan sólidos.

Para tratar el tema de Venezuela, hoy tan importante para Colombia como para los venezolanos, la senadora Cabal se sentó con el PanAm Post. Habla con una suavidad seductora; pero, al mismo tiempo, contrasta su firmeza. Es transparente y dice lo que otros no dirían por fragilidad o hipocresía. Polémica, ha llamado holgazanes a los estudiantes que se paran por exigir. Crítica obstinada de los comunistas y de la izquierda, abraza sin temor al libre mercado y los que para ella son los valores morales. “La posibilidad de una intervención militar cada vez va a ser mayor en cuanto mayor sea la masacre y el genocidio”, dijo María Fernanda Cabal en cuanto a Venezuela.

Senadora, el Gobierno de Iván Duque ha mantenido una postura firme y laudable a favor de la causa de los venezolanos. Eso también lo ha favorecido internamente. En general, ¿cree que ha hecho bien?

Yo creo que sí. Él como mandatario de un país que también tiene que obedecer a un concierto de países de América Latina, con sus defectos, que los traen —porque obviamente Hugo Chávez distorsionó las relaciones a punta de comprar favores con petróleo, entonces todas las votaciones de la OEA terminaban estando marcadas por esos pequeñitos países que estaban beneficiados por Chávez; esto generó un desequilibrio que por muchos años ignoró el precipicio hacia el que iba Venezuela—.

Duque tiene que tener los límites que tiene un mandatario. Yo creo que todos nosotros, los que apoyamos que se caiga la dictadura ya y que acabe este genocidio, quisiéramos que fuera más radical. Pero entendemos su posición de mandatario. Colombia tiene una frontera terriblemente frágil. Si viene un desplazamiento masivo, ¿cómo lo vamos a soportar? ¿Cómo hacemos para enfrentar eso si lo que se estima que hay ya, un millón de venezolanos, estamos desbordados?

Nosotros no alcanzamos a suplir las necesidades de nuestros propios colombianos y ahora tenemos una carga adicional. La comunidad internacional tiene que dejar de ser indiferente y tiene que empezar a ayudar.

Yo creo que como se está moviendo, que es el agotamiento total de la vía diplomática, está bien. Lo que pasa es que esto va a llegar a un punto de disrupción. Pero queremos que todos los caminos terminen agotados. Ese punto de disrupción tiene que venir acompañado. Que ese Grupo de Lima también se mueva. Porque no podemos esperar que es que Estados Unidos va a actuar solo… ¡No van a actuar si no hay un concierto de países que esté apoyando!

Y yo pongo el ejemplo, con las diferencias obvias, con Milosevic. ¿Cómo lo sacaron de Serbia? ¿Cómo lo lograron cuando estaba logrando un genocidio inter-étnico? Lo bloquearon bombardeando todas sus bases militares. Lo bloquearon y lo terminaron de entregar a la Corte Penal Internacional.

Aquí es distinto. Es complejo, ¿si? Pero yo pienso que lo ha hecho bien.

Partiendo de la comparación con Milosevic: él terminó saliendo por la fuerza.

Sí, por la fuerza. Aquí tendrá que salir por la fuerza si en el proceso de negociación diplomática, más conversaciones que uno no conoce pero sí existen, no hay resultados. Y tiene que haber esas discusiones porque la presión tiene que ser muy grande. Conversaciones sobre a dónde se va a ir el régimen, a dónde se va a refugiar… Así como se fue a refugiar Idi Amin a Arabia Saudita.

Tiene que haber conversaciones de presión interna. Yo no creo que esta zozobra le sirva al mundo, pero hay que entender que hay intereses de Rusia, de China, Cuba y Hezbollah. Porque Venezuela no solo terminó aplastada por el castrismo depredador-cubano-diabólico, sino por intereses muy concretos, económicos, de otros países. E intereses de expansión del Islam.

Y precisamente, por el hecho de que confluyen todos esos actores. Está Cuba, que es el menor porque no tiene ningún poder militar ni económico; pero están Rusia, China, Hezbollah, ELN, las FARC, los grupos paramilitares… ¿Todo ello no vuelve urgente la necesidad de ponerle fin a esto? ¿No representa una amenaza para la región la continuidad del régimen? 

Claro, pero lo que yo no podría decir con plena certeza es que actuando ya, militarmente, haya un consenso entre distintos países que siempre han jugado a hacerse los de la vista gorda.

¿Quién va a terminar asumiendo la responsabilidad? Entonces volvemos y miramos a los gringos. Yo no creo que ellos vayan a asumirla. Nunca, salvo que su agresión sea directa. Por ejemplo: una agresión a su cuerpo diplomático, que entiendo que lo está sacando. Por ejemplo: Guaidó pidió el bloqueo del petróleo hacia Cuba, ¿quién va a ayudar? Tienen que ayudar los países que tienen algún tipo de control de interdicción marítima. Eso va a generar tensiones.

Yo estoy segura de que el régimen tiene que caerse. No tiene otra opción. Los peligros que yo veo es que la crisis va a llegar hasta tal punto que la gente, por supervivencia, puede traer una expulsión masiva de venezolanos a Colombia. ¿Cómo vamos a hacer?

Se estima que pudieran llegar a cuatro millones pronto.

¡Claro! ¿Y quién soporta eso?

Entonces hay una urgencia…

Y puede ser también una estrategia. A la que juega el régimen: destruir a Colombia. Porque Colombia siempre ha sido el objetivo del Partido Comunista Internacional.

Claro, del castrismo. 

Así es.

Precisamente eso no da cuenta de que hay una urgencia. Y usted lo ha dicho: es necesario que haya consenso. Pero sabe que es muy complicado. Sabe que no es políticamente correcto que países se unan y coincidan en la fuerza. Sobre todo porque existe un complejo antiamericano, natural, en los pueblos latinoamericanos…

Sí, pero es más una narrativa. Uno ve Panamá y en Panamá no se quedaron, sino floreció…

¡Granada!  

Y Granada… Finalmente ellos lo que piensan es en su seguridad nacional. Y lo que más les inquieta es Hezbollah. ¡Y Rusia, por supuesto!

Pero, yo no veo que se llegue al escenario en el que todos los países decidan que no queda sino la fuerza. Siempre va a salir uno que obstaculice eso. Y ahí está México. Es difícil que haya un consenso. ¿Y si nunca ocurre? ¿Entonces nunca se actuará? 

No, no se puede esperar un consenso 100% absoluto. El consenso siempre trae disenso. Pero tiene que haber una mayoría donde claramente se vea que lo políticamente correcto se está estrellando contra la masacre de todo un pueblo. Entonces, ¿de qué hablamos cuando decimos derechos humanos? ¿Por qué decimos tantas mentiras? Es un pueblo que no puede por sí solo defenderse o protegerse de una muerte inminente —o por la violencia armada o por el hambre—.

¿Se entiende en Colombia, usted, senadora, y en general, en el Gobierno, que Maduro solo saldrá por la fuerza? Y, cuando se habla de fuerza, hay dos opciones: fuerza interna o una fuerza externa. Todavía todo indica en que el mundo apuesta a que sea la fuerza interna la única que se active. Cuando dicen que solo los venezolanos deben resolver el problema, seguro hacen referencia a los venezolanos con armas. Y Estados Unidos y el Gobierno de Guaidó han hecho ofertas a los militares sobre amnistía. Pero el 23 de febrero se cruzó una línea roja que dejó claro dónde está cada quién. Ese día quedaron claros los bandos. ¿No es inútil todavía seguir esperando por los militares venezolanos?

Yo creo que a ese espacio había que darle la oportunidad y ese espacio se está agotando. Porque los cubanos infiltraron completamente la cúpula militar. Los tienen compartimentados, controlados. Los cubanos son expertos en mejorar todos los sistemas macabros de la KGB. Los mejoraron.

Entonces, el nivel de desconfianza que hay entre los mismos militares se da por razones obvias. ¿Cuántos hay en la cárcel? ¿Cuántos intentaron dar un golpe y están presos? Entonces, saben que, ¿en quién pueden confiar? ¿Quién está vendido al régimen? Peor aún: la clase política de ustedes, así se digan que son oposición, terminaron negociando prebendas. ¿Quiénes están limpios de esas prebendas? ¿Quiénes están contaminados? ¿Quiénes siendo oposición terminaron como enchufados del régimen con esa cantidad de dinero que se tiró a la basura?

Aquí hay que seguir con una estrategia de presión económica. Y yo insisto en que todos los americanos y los europeos tienen que seguir bloqueando las cuentas porque hay todavía 360 mil millones de dólares afuera. Eso tiene que generar una alarma. Así como cuando persiguen al narcotráfico. ¡Bloqueen las cuentas! Con ese bloqueo se genera más fácil que haya un cambio. Pero es agotando etapas donde llega un momento en el que, estoy de acuerdo con usted: o va a haber una masacre masiva —masacre por muerte violenta con arma— o genocidio por hambre o desplazamiento por hambre. Y en esas condiciones tiene que haber una intervención. Que además eso está estipulado. Eso está estipulado…

La responsabilidad de proteger.

¡La responsabilidad de proteger!

¿El Gobierno de Duque ya agotó todas las posibles acciones contra el régimen de Maduro?  

Yo no sé qué han conversado ellos, entre los Gobiernos de Colombia y Estados Unidos. No sé si hay alguna otra conversación con respecto a ese agotamiento de esas etapas. Yo no sé. Pero en lo que va hasta la fecha —y hay que recordar que nuestras fronteras tienen una simbiosis permanente; porque las fronteras siempre obedecen a una condición natural distinta al resto de la región; usted ve que en el Norte de Santander hay colombianos cuyo papá es venezolano y la mamá es colombiana, ¿cómo hace para dividir eso? Allá hay una supervivencia natural con base entre la legalidad y la ilegalidad; y siempre funcionó así—.

Eso funcionaba cuando había dinero porque absolutamente todo lo que producía Colombia lo consumían los venezolanos. Lo grave es que los venezolanos se quedaron sin dinero y se desplazaron a Colombia. Eso no estaba previsto. Si usted lo hubiera preguntado hace veinte, veinticinco o treinta años, nadie le hubiera dicho que sí. Tan improbable como era pensar antes de la caída del Muro de Berlín que las alemanias se fueran a unificar jamás. Era altamente improbable… Y ocurrió.

Yo pienso que, como se está desarrollando esto, habrá que intervenir militarmente a través de una fuerza multilateral. Hay que hacerlo. Salvo que Maduro y parte de su cúpula mafiosa decidan refugiarse y algún país de estos aliados les garantice su vida. Esas son las dos opciones que yo veo.

(PanAm Post)

Recientemente el expresidente Álvaro Uribe publicó un tuit que generó mucha decepción y desánimo en los venezolanos. Sobre todo porque se veía a Álvaro Uribe como la figura fuerte en la política colombiana. La figura que tenía claro qué era lo que había que hacer con Venezuela. No obstante, publicó un tuit en el que desestimaba completamente la opción de una intervención en Venezuela. ¿Qué piensa de esto? 

De todas maneras hay que recordar que Uribe no es el presidente de la República. Entonces, sus actuaciones tienen que tener las responsabilidades que generan sus opiniones. Él no puede contradecir al presidente de turno porque estaría deslegitimándolo. A él le toca estar en la misma sintonía del presidente Duque que ha dicho que no va a haber una intervención militar. Porque nosotros tenemos aquí también una presión sobre los acuerdos de paz donde todos estos pacifistas mentirosos, que creen que premiando a las FARC se van a portar bien y van a entregar la ruta del narcotráfico que no entregaron —¡no entregaron nada!—. Hay una enorme fragilidad institucional nuestra.

En lo único con lo que estoy de acuerdo es que nosotros solos no podemos asumir el riesgo de asumir posiciones sin que haya un concierto internacional unificado. Porque nosotros somos terriblemente frágiles para asumir eso.

Pero ya lo descartan.

No creo que con el tiempo… Lo que pasa es que ellos tienen su deber de mandatario. No pueden salir a la loca a decir cosas que después van a terminar enredándose. O van a terminar no agotando el procedimiento que se está agotando —porque yo veo que se está agotando todo—. ¿Que estamos tarde? ¡Pero yo creo que estamos tarde hace diez años! ¡Desde que empezaron a robarse las elecciones descaradamente luego de ganar un referendo en 2007! Llevamos doce años atrasados.

¿Eso al mismo tiempo no debería generar una responsabilidad moral en la comunidad internacional? Porque los venezolanos, gran parte, estaban activos, resistiendo y denunciando; y pese a ello, por las mismas dádivas que se repartieron en la región, la plata que compró conciencias, la comunidad internacional miró a otro lado. Fue cómplice. ¿Eso no le genera una responsabilidad moral de asistir a los venezolanos?

Claro, pero el problema es que usted qué enfrenta. Ese nivel de responsabilidad contra todo un andamiaje de corrección política y de narrativa que nos retrocedieron a los años de la política del gran garrote de los gringos. La época de Roosevelt. Entonces, ¡por favor! Las condiciones son exactamente distintas.

Pero si usted se da cuenta, la narrativa que utilizan los cubanos y todos los aliados del mismo Petro, es lo del cuento de “manos fuera de Venezuela”. ¡Pero si los primeros que tienen que largarse son los cubanos! Pero como ellos utilizan la estrategia que enseña Olavo de Carvalho de inversión revolucionaria, ellos le adjudican a los demás los pecados que ellos están cometiendo.

Los que se tienen que largar son ellos porque ellos vampirizaron a Venezuela. Ellos la están destruyendo. Y, paralelamente, le entregaron el país a los créditos de China, a Rusia —que me imagino tienen que tener muchas deudas por armamento, porque estos regímenes psicópatas, antes de generar desarrollo, se arman hasta los dientes y se quedan sin comida pero llenos de armas para matar a su propio pueblo—.

Es mucho más complejo de lo que uno cree. Porque la responsabilidad no solo es de la comunidad internacional. Internamente hubo mucha complicidad de los que se llaman oposición…

También.  

Ustedes no tienen una oposición clara, firme y de resistencia… Que uno dijera: “Oye, en la India hubo un Gandhi, con los errores que pudo haber cometido un Gandhi. En Sudáfrica hubo un Mandela, con los errores que cometiera Mandela en su coyuntura”.

Han sido 19 años de errores. De errores terribles. Y de complicidades.

¡Terribles! ¡Y de complicidades! Entonces, ¿la MUD? Terminaron dilatando procesos de salida del régimen. Porque se acomodaron.

Uno dice: “Vamos a ayudar a los venezolanos”. Si, está bien, pero es que es el pueblo el que está absolutamente desprotegido… Hay muy pocos. Yo rescataría a María Corina Machado… Hay muy pocos sobre los que uno diría: “Uy, confío en ellos”.

Juan Guaidó… 

Juan Guaidó está cumpliendo una misión muy difícil, pero que, de todas maneras, genera cuestionamiento. Porque es que Juan Guaidó viene, muy joven, sin experiencia, pero dentro de una doctrina socialista. Y lo están empujando a convencer al mundo de que Chávez no era tan malo como Maduro.

Entonces vemos de activista a Luisa Ortega, que fue la que metió preso a Leopoldo López, que fue la que metió preso a muchos activistas en su momento…

Lorent Saleh.  

A la juez María Afiuni, a Lorent Saleh. Y ahora está de activista contra el régimen… ¡¿Pero cuánto se benefició del régimen Luisa Ortega junto a todos los chavistas?! Entonces hoy: “No, no somos tan malos”. ¡No ustedes fueron el origen de la putrefacción de hoy! Ustedes sembraron este germen de la revolución podrida. Porque el socialismo revolucionario… Eso no existe. Cuando uno piensa en una sociedad real… ¡Eso es una mentira! Porque ellos se basan en imaginarios que no son reales dentro de una economía de mercado. No son reales. Dicen que el capitalismo no funciona. Cuando Marx se lo imaginó, nunca lo probó. Y qué mejor ejemplo que una Unión Soviética destruida.

Todos los ensayos han sido devastadores…

¡Grotescos! Pero lo más grave es que la vida humana no vale nada porque las doctrinas colectivistas necesitan matar gente para que la gente obedezca.

Entonces yo lo veo más complejo que simplemente la intervención. ¿Por mí? ¡Que intervengan mañana! Pero te aseguro que si yo me siento con el secretario Pompeo y con el militar gringo equis, me dirán: “Pero miren lo que nos pasa. Tenemos este problema con la MUD”…

Juan Guaidó, que me parece que tiene valor civil, pero no tengas el poder te vas a quedar en la intención. ¿Qué me gusta que haya un Gobierno paralelo a la dictadura porque la legitimidad la tiene Guaidó y no Maduro? ¡Y eso sirve también en el imaginario, para pelear entre imaginarios, entre lo que ellos construyen! Es importante, pero le faltan herramientas para actuar.

Pero la única forma que tiene Guaidó de tomar el poder es realmente deponiendo a estos tipos. Y no tiene la fuerza física para eso…

Pero tiene el poder. Es que la fuerza es el poder. El poder es para poder. Es para hacer.

¿No deberían los venezolanos confiar en Juan Guaidó?  

Deberían confiar siempre y cuando su línea no sea sacarlos de la dictadura para seguir en socialismo. Porque entonces vienen las amnistías, los enchufados acomodados, la gente a limpiar sus capitales. Cero responsabilidad.

Mira, yo entiendo que hay que ceder en muchas cosas. Con amnistías, sí. Pero no que ahora vengan a desconocer que fueron responsables de todo lo que está ocurriendo. No son éxitos de responsabilidad.

Entonces el problema de ustedes es que a ustedes los transformaron en una sociedad socialista. Como eran tan ricos, tan ricos, el discurso progre es muy bacano. Y había plata para regalar. Pero los ricos robaban, hacían campaña, se quedaban con los mandatarios, se reproducían… El mismo esquema de economía extractiva. Y nunca pensaron que había llegar a la destorcida que llegaron. Entonces era rico ser socialista para no sentirse culpables de todo el dinero que tenían. Cuando debieron fue construir más riqueza sobre la riqueza que ya tenían.

Eso es difícil cambiarlo, sobre todo bajo el sistema que vive ahora Venezuela. Un sistema en el que se suprimió completamente la propiedad privada, la iniciativa y el individuo. Ahora la urgencia, más allá de cualquier debate ideológico y de que Juan Guaidó sea o no socialista, ¿no es salir de estos tipos? ¿Salir de Nicolás Maduro y luego se ve?

¡Pero es que el modelo de país es importante! Porque usted va a salir de Nicolás Maduro y se va a sumergir en un modelo inoperante. Y usted tiene que tener claro, como me lo dijo Olavo: “La economía es el capitalismo. El capitalismo es la economía, no se inventen otro medio, porque no funciona. Más asistencialismo significa un Estado de carácter socialista donde se va a volver inoperante la generación de riqueza”.

Hay muchos temas que hay que debatir donde obviamente van a tener que mantenerse ciertas prebendas y subsidios en una sociedad totalmente empobrecida.

Claro…

Pero usted tiene que volver a la propiedad privada de los medios de producción. A la confianza inversionista, que la gente vuelva a ver a Venezuela como un país que puede florecer. Porque ustedes están encima sobre las reservas petroleras más grandes del mundo. Lo que pasa es que, ¿quién se las procesa? ¡Los gringos! ¡Gústeles o no!

Pero están en manos del Estado. No son los venezolanos los ricos. 

Tiene el monopolio de una élite, que cambió a la élite anterior —esta élite más inculta, más bárbara, más mafiosa—…

¡Incivilizada!

Totalmente chambona, ramplona. Que difícilmente se va a desprender de lo que cogió, de lo que agarraron. Porque su sueño era ser rico. Y se dieron cuenta que desplazaron a una burguesía y se creó otra que no genera absolutamente ningún valor agregado sino criminalidad permanente. Porque los otros tenían sus defectos, pero había prosperidad, había intercambio. Ustedes estudiaban en el exterior. Se formaban. Ustedes tienen una cantidad de profesionales que aquí los ve uno lavando carros. Pero son profesionales. El día que usted tenga una oportunidad laboral, ese profesional florece y en un año está acomodado.

Es como lo que va a pasar en Cuba cuando logren liberarse de esa porquería. Es una sociedad que se ha educado sin posibilidades de desarrollar sus medios de subsistencia porque les toca, como decían: “Soy ingeniera pero vendo las manzanas del patio de mi casa para poder sobrevivir”, o “soy jinetera porque me da más plata tener una relación sexual con un europeo que lo que me gano durante todo el año”.

A ustedes les toca un reto muy grande, pero claro: misión botar a Maduro. Pero, ¿el post-Maduro cómo va a ser? ¿Cómo van a conciliarse esas posiciones con esa ambición tan desmedida?

A mí no me preocupa tanto eso porque quienes de alguna manera asisten o amparan el proceso no van a permitir que esto se desvíe. Es decir: “Yo te ayudo a sacar a Maduro pero yo también te tutelo”.

Ojo, recuerda a Haití: de allí sacaron un loco que se llamaba Baby Doc. Baby Doc era hijo del Papá Doc. Y los gringos apoyaron a un cura de la Teología de la Liberación. Comunista. Y volvió el país un caos. Y lo sacaron a patadas y quemaron la ciudad.

Es lo que yo te digo: siempre es mirando el objetivo de sacar a Maduro, sacar a Maduro. Ojo porque esa clase, élite de ustedes, anterior que fue desplazada, muchos no tienen las condiciones porque compartieron responsabilidades en la tragedia del régimen. Y si siguen pensando en socialismo, van a quedar inmersos, en una sociedad empobrecida, viendo cómo salen hacia delante.

Yo creo que aquí hay que romper. Hay un libro, ahora no recuerdo el nombre, que es de este economista, el de Países ricos, países pobres, al que contratan recién se da lo de la hiperinflación en Bolivia. Él va cuando cae el Muro de Berlín cuando economías como la de Polonia necesitan florecer… Esos ajustes inmediatos, esos seis primeros meses te dan la garantía del éxito.

Quienes enfrentaron el comunismo en esos momentos estaban cohesionados, en una unidad, que sabían que lo que querían era recuperar su libertad. Y la libertad te la da una economía libre.

¿Y no es inevitable? ¿La misma sociedad no podría amparar ese proceso?

Seguramente, seguramente. Lo que te digo yo es que el liderazgo es fundamental. Guaidó es un muchacho que tiene mucho valor civil, pero no me gusta que se quede en el tema del show. Porque estamos cansados de la foto.

¿Y cuál debe ser su próximo gran paso?

Bueno, yo creo que dio uno importantísimo con bloquear a Cuba. Porque Cuba es un vampiro. El siguiente paso debe ser llamar a la comunidad, llamar a la intervención. Lo puede hacer él.

Sobre ello le quiero preguntar. Hay una discusión ahorita en Venezuela, intensa, en torno a un artículo de la Constitución, que es el 187, ordinal 11. Ese artículo establece que el Congreso puede permitir misiones militares extranjeras en Venezuela. ¿Debe Guaidó activar el artículo?

Yo diría que sí. Yo diría que sí. Porque eso legitima una intervención.

Si internacionalmente le están diciendo a ustedes: resuélvanlo, venezolanos. Y vemos que se agotó el escenario de los militarotes que no van a asumir su posición porque van preso porque no saben quién está con quién; si su mejor trabaja para quién, para los rusos, los iraníes, los chinos o para los cubanos.

Entonces, la Asamblea tiene toda la legitimidad para hacerlo. Yo diría que sí. Te repito: ese muchacho tiene que tener mucho valor civil. Tiene que estar muy protegido. Pero ojalá no se quede inmerso en toda esa doctrina socialista porque, pues, la fuerza de los acontecimientos de pronto obligue a que el sistema empiece a cambiar sin Maduro. Pero yo diría que sí. Que activaran ese artículo sería fantástico.

¿Incluso si, como ya hablamos, no hay consenso de la comunidad internacional? ¿No se vería mal si pide al mundo que intervenga y este no responde?

Pero es que “pedimos que intervengan” le da muchas más razones a esa comunidad internacional, que está a favor de la intervención, de intervenir. Porque trasciende otro obstáculo, que es el de la soberanía. Toda esta carreta de la soberanía, cuando ustedes no tienen soberanía hace años. Ustedes la perdieron, entregaron su país…

Es que Venezuela ya está intervenida…

Pero hace rato. Y, como te digo: como la estrategia es inversión revolucionaria, los interventores dicen que es que los demás quieren intervenir. Cuando ellos ya se la vampirizaron y se la chuparon.

Recientemente el canciller colombiano, Holmes, dijo que apoyaba la ruta que marcara Juan Guaidó, 100%. Que estaba comprometido con él. Eso, pese a que él ha dicho antes que la ruta del Gobierno colombiano ante Venezuela es estrictamente diplomática… Pero, ¿al decir que está 100% con Guaidó?…

¡Tendría que estar a favor con Guaidó una vez Guaidó pida la intervención!

¿Lo haría? 

Tendría que estarlo. No puede hacer otra cosa.

¿Qué cree que haría el Gobierno de Duque si mañana Juan Guaidó solicita la intervención extranjera en Venezuela?

No sé si directamente el Gobierno de Duque va a decir: “Si, ya, juntémonos todos”. Pero va a tener más fuerza en elementos de juicio para poder promover una alianza internacional que intervenga. Sin duda.

¿Y qué es lo que debería hacer?

Si Juan Guaidó lo declara, que yo pienso que va en ese camino… No sé si lo haga. No me atrevería a hablar por el Gobierno…

Él ha dicho que lo hará, pero que es necesario articular ciertas cosas…

Pero es que la articulación es que la Asamblea respalde a Guaidó.

Eso justamente lo estaba comentando ayer. Que el debate no se debe llevar al Parlamento por el riesgo de que los diputados, con intereses mezquinos, lo dinamiten. 

Si, si, obvio. Probablemente no van a lograr el consenso.

¿Y eso no daría un mensaje?…

De fragilidad interna.

Exacto. ¿Y eso no aparta la posibilidad de que realmente haya una intervención?

Lo que pasa es que la posibilidad de la intervención cada vez va a ser mayor en cuanto mayor es la masacre y el genocidio. Porque ahí no va a haber artículo de la norma que pueda excusar nada. A la gente la están matando. Punto.

Pero es que tenemos organismos internacionales totalmente atrapados por el socialismo. El señor Guterres es socialista. La OEA ha sido abiertamente socialista. Fue ahora que cambiaron la composición de los países de América Latina con Chile, Argentina, Brasil, Ecuador… Ahí vemos que esto se va moviendo.

En el caso de una eventual intervención militar, si Guaidó lo solicita y el mundo accede, ¿qué papel debería jugar Colombia? ¿Enviar tropas? 

Yo creo que las tropas van a terminar siendo multinacionales. Va a terminar siendo una fuerza acobijada por Naciones Unidas, ¿si? Porque ese cobijo le da una legitimidad…

¿Pero cómo se va a aprobar en Naciones Unidas?

Bueno, estuvieron interviniendo con cascos azules en varios países.

Pero mientras estén Rusia y China ahí…

Ah, porque ellos bloquean las decisiones del Consejo de Seguridad… No sé cómo lo hicieron en Serbia.

Con aprobación de Naciones Unidas, pero Kosovo no.

Para los americanos hacer un bombardeo de precisión, de las bases militares, es muy fácil.

Completamente.

Muy fácil. Eso te lo hacen en minutos. Pero uno sabe que también tiene que haber presencia de infantería. Tiene que haber alguien que entre. Porque qué va a pasar. Todo es especulativo. Si yo bombardeo todas las bases militares, ¿finalmente los militares asumirán su postura sin miedo? ¿A enfrentar al régimen?

(PanAm Post)

Eso le iba a decir: en una eventual intervención, ¿usted cree que el régimen realmente se enfrentará? ¿Pondrá el pecho para impedir el ingreso de la mayor potencia del mundo? ¿Es tan soberbio y tan estúpido? ¿No cree que en el momento —y precisamente dentro de esto se enmarca la teoría de disuasión; es decir: muestro los dientes, pero no muerdo—, cuando vayas a enviar tropas, hasta ahí llegó el régimen? Nadie se va a inmolar, por Dios.

Es que no lo sabría. Porque, como es una sociedad que está tan fragmentada, tan contaminada. Hasta dónde estos colectivos se van a inmolar. Hasta dónde los colectivos no están sufriendo de la misma escasez de energía, de agua, de hambre. Hasta dónde llegarán con la locura.

Pero es que estamos enfrentados a demonios, ¿no? Esto no es fácil. Esta guerra también es arriba y abajo. Esta guerra es espiritual. Esta guerra se combate arriba y se combate abajo.

Yo recuerdo mucho la historia del presidente Museveni, en Uganda. Luego de Idi Amin era un Estado fracasado y hoy Uganda es el Estado con más prosperidad y capacidad de negocios familiares en toda África. Han entendido que aceptan las distintas religiones sin problema y son amigos de los árabes musulmanes, de Netanyahu y los gringos… No tienen ningún problema. Pero los tocó una guerra frontal contra la guerrilla. Y ese ejército oraba antes de ir a la batalla. Y lograron sacar a su país, con problemas que aún le quedan. Pero lo lograron.

Aquí hay que convocar a todas las fuerzas para que entiendan que hay que recuperar la libertad que no tienen. Que perdieron. ¿Que eso va a costar vidas? ¡Ya la están pagando con miles de vidas! Y tocará asumir costos. Y yo lo he dicho. Acá salen con que “y es que los muertos”. ¡Los muertos ya están, son miles, cientos de miles!

¿Cuántos muertos tocó para que los aliados llegaran al Día D? ¡Miles! Un estimado altísimo. Pero se liberó al mundo de quedar atrapado bajo el fascismo, el nazismo, la barbarie. Doctrina colectivista… Que la gente cree que el fascismo es de derecha… ¡No! Fascismo es socialismo. Son lo mismo. Fascismo, nazismo y socialismo. Que el uno tenga un método asqueroso y el otro distinto, pero también asqueroso. Es lo que los hace diferentes. Que uno privilegia unas razas por encima de las otras.

Uno habla de clases y el otro habla de razas.

Pero el método es bárbaro.

Ahora, senadora, ¿qué decirle al colombiano para que simpatice con la idea de la intervención?

Yo te aseguro de que si usted hace una encuesta en Venezuela, todos piden intervención. Y si la hace en Colombia, la gran mayoría. La gran mayoría está de acuerdo. El problema es que los medios aquí siempre le copian a la izquierda. Les fascina el discurso progre porque es el más fácil. El políticamente correcto. Los que decimos lo contrario, somos crucificados.

Por mí, que intervengan ya. Pero los gringos no lo van a hacer y no se van a lanzar esa responsabilidad encima. Y menos Trump que se está preparando para su campaña reeleccionista en el 2020.

¿Ve cerca una salida de Maduro?

Sí. Si la veo cerca. Veo cerca la debacle del régimen. A pesar de que se pueda demorar, creo que no hay de otra. Es irreversible.

¿Por la fuerza?

No lo sé. Porque de repente esos dictadores arrancan en un avión y se largan. ¡Se fue! Ya no hay. Se largó. Como hizo Idi Amin. Se largó, después de matar a sus ministros y comérselos. Los tenía en un refrigerador, ese loco.

Una vez que haya un cambio de sistema, que salga la dictadura de Maduro, y empiece un proceso que inevitablemente va a favorecer las ideas de la libertad, ¿cómo se van a favorecer los colombianos?

¡Totalmente! Porque ustedes, si hacen bien las cosas, como se hicieron en Polonia y en estos países que salieron de la Cortina de Hierro… Ustedes están sentados en una mina. Hay que recoger la casa, limpiarla y volverla a administrar. ¿Que se demoren? Se van a demorar. Pero el venezolano quiere volver. El venezolano no está acostumbrado a ser un expatriado. Los demás países sí se acostumbraron, pero los venezolanos jamás. Eran ricos. Siempre volvieron y nunca pensaron que les iba a pasar lo que les pasó.

Para Colombia, el que salga la dictadura, es volver a reactivar una economía de mercado que era la segunda más importante para Colombia, después de Estados Unidos.

¿Cree que ya Colombia eludió el mal que hoy ha devastado a Venezuela? 

No. El mal está ahí. Vivo.

¿Muy vivo?

No sé cuán vivo, pero ahí hay una responsabilidad que le compete a este Gobierno, que a veces es demasiado bien intencionado y no entiende que uno tiene que gobernar con quienes lo llevó al poder y no ser complaciente con los adversarios. Este Gobierno tiene que entender que tiene la legitimidad de quienes lo eligieron. Y quienes lo elegimos lo acompañamos y lo aplaudimos, con las objeciones, el apoyo a Venezuela y el no diálogo con unos psicópatas como el ELN. Queremos una economía de mercado, no monopolios. Instituciones sanas y cero corrupción. Pero sobre la base de la autoridad que este país pide a gritos es que se construye, finalmente, un futuro viable.

¿Le gustaría viajar pronto a Venezuela?

Uy, estuve varias veces hace muchos años. Yo trabajé con organizaciones venezolanas. Y, curiosamente, tenían ONGs mucho más preparadas y más activas que nosotros, sobre todo en temas electorales. Yo me acuerdo de la corporación Queremos elegir. Yo mismo tuve un amigo muy querido, periodista de izquierda, con el que tuve controversias. Y hace unos años vino a Colombia y me dijo: “María Fernanda, lo duro que ha sido ser de izquierdas para mí y ver cómo nos destruyeron”.

Hay gente que cree que la izquierda protege al desvalido y lo que hace es levantar promesas que luego lo van a llevar a la muerte y a la destrucción.

Estos procesos revolucionarios terminan comiéndose a sus hijos. Son el Saturno de Goya.

Claro, pero tampoco es bueno un capitalismo salvaje con instituciones atrapadas por élites que no dejan que nadie pueda competir dentro de la riqueza que tiene el Estado. Que es lo que pasa en Colombia.

Para terminar, senadora, ¿cuál es el mayor valor que existe para usted?

La libertad. No hay otro.

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