Aumenta la tensión y presión de cara a un objetivo: la salida de Maduro

Todo se va reorientando. Se espera que de forma permanente y en la dirección adecuada

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Nicolás Maduro, habla este sábado durante la reunión del buró de coordinación del Movimiento de países No Alineados (Mnoal). EFE/ Miguel Gutiérrez

Son muchos los elementos que se han articulado para confabular en torno a un mismo objetivo: la salida de Nicolás Maduro. Pero ahora con más euforia, muestra de un claro viraje en la retórica, dentro de Venezuela y fuera.

Hace días fueron Elliot Abrams y Mike Pompeo quienes se acomodaron para, casi en paralelo, lanzar par de misiles a los diálogos entre el Gobierno de Guaidó y el régimen de Maduro, en Barbados.

El envoy de Estados Unidos para Venezuela, Abrams, dijo a ABC el pasado 21 de julio que «no es posible que haya elecciones libres y justas con Maduro en la presidencia». Esa idea, precisamente, era la que el cotilleo ventilaba de Barbados.

Pompeo, secretario de Estado de EEUU, se sumó y en una rueda de prensa en Guayaquil, dijo: «Siempre y cuando los cubanos sigan protegiendo a Maduro, no van a poder celebrarse elecciones justas y equitativas, o sea, sin minimizar lo que está sucediendo en Barbados, por supuesto, y las conversaciones (…) Pero sería inconcebible poder tener elecciones que realmente representan al pueblo venezolano si Maduro sigue estando presente en el país».

Un torpedo. Otro torpedo. Y Abrams también dijo a ABC que «es imposible descartar la opción militar» con respecto al caso venezolano. Lo dijo, de hecho, el mismo que había mostrado ser el representante de la línea más diplomática de la política americana ante Venezuela.

Llama la atención que, a esos esfuerzos, se haya sumado el periodista venezolano Alberto Federico Ravell, quien dirige el Centro de Comunicación Nacional del Gobierno de Guaidó:

Hoy, 23 de julio, finalmente, en una sesión abierta, la Asamblea, asumiendo una iniciativa del presidente Juan Guaidó, aprobó el regreso de Venezuela al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca —o TIAR—. El diario estadounidense, El Nuevo Herald, lo titula así: «Asamblea de Venezuela abre la puerta a una intervención militar extranjera».

La ruta del TIAR, si contempla la intención genuina de «abrir la puerta a una intervención militar extranjera», como señala el Herald, contrasta completamente con cualquier impulso dialoguista, lo que sería un claro viraje del itinerario al que hasta ahora se ha sometido el Gobierno de Juan Guaidó.

Hay que sumar, para que la ecuación esté completa, tres declaraciones de gran calibre. Primero, lo dicho por el encargado de Latinoamérica en la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, a la agencia EFE: «Estados Unidos ha comunicado a Nicolás Maduro que tiene un ‘corto plazo’ para dejar el poder con ‘garantías’ si no quiere enfrentar la Justicia Internacional y nuevas sanciones».

En segundo lugar, lo que dijo «un funcionario de alto rango de la administración de Donald Trump» al Miami HeraldSegún reporta el diario, el funcionario, en condición de anonimato, sugirió «que Estados Unidos estaría considerando no incriminar a Maduro a cambio de que acepte dejar el poder en Venezuela».

«Ha llegado el momento de decir, esta es la oportunidad que usted tiene y estamos dispuestos a negociar para cerrar este capítulo, pero esa oportunidad se está cerrando porque ahora incluso la ONU ha creado un caso que podría usarse en su contra en La Haya», agregó el funcionario.

La tercera declaración fue la que dio el canciller argentino, Jorge Faurie, durante la rueda de prensa de la reunión del Grupo de Lima este martes en Buenos Aires: «Siempre el uso de la fuerza será un recurso que quedará para el momento que corresponde». La aclaratoria es la más interesante de las declaraciones, pues hasta hace nada el Grupo rechazaba cualquier aplicación de la fuerza en el caso venezolano.

La ecuación es clara. Y el resultado que se busca, también lo es: Maduro debe irse. Luego de semanas de una inercia irritante, Estados Unidos y parte de la región han vuelto a elevar el discurso, aumentando la tensión —seguro en ello contribuyó la reciente persecución, bastante osada, de un Sukhoi de Venezuela a un avión de vigilancia americano—. Y con la gran nación del continente debiera de estar en sintonía el Gobierno de Guaidó. Es lo que todos esperan.

Por último, están los fascinantes comentarios de Abrams en una entrevista publicada este 23 de julio por el medio La Voz de América. 

«Si usted hubiera dicho a George H. W. Bush, en el año 88, ¿va a invadir Panamá? Le hubiera respondido: ‘¡Usted está loco!'».

Lo que quiere decir Abrams, se puede intuir, es que poco importa que en Washington se diga que jamás intervendrán Venezuela. Pudieran estar queriendo transmitir que harán, de hecho, todo lo contrario.

Todo se va reorientando. Se espera que de forma permanente y en la dirección adecuada.

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