¿Y cuándo despertará Colombia?

Qué mierda todo. No nos podemos dar el lujo de que Colombia caiga. Pero ahí va, disciplinadita, con una mano a la altura de la sien y la otra, del muslo. Sin mirar a los lados, paso a paso, directo al barranco

BOGOTÁ (COLOMBIA), 07/08/2020.- Seguidores del expresidente Alvaro Uribe protestan este viernes en Bogotá (Colombia). Simpatizantes salieron a las calles de varias ciudades de Colombia en caravanas de vehículos como muestra de apoyo al senador al que la Corte Suprema de Justicia le ordenó prisión domiciliaria el pasado martes. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

Colombia anda a punto de convulsionar por culpa de unos idiotas. No, no los de la izquierda, que bastante astutos y eficientes vienen siendo en hacer el mal. Unos idiotas, demasiado ingenuos, bobos, que se parecen mucho a los tantos venezolanos que hace veinte años susurraban «yo no creo».

No creían y mírenlos ahora, desgraciados, corrompidos, perseguidos y hasta asesinados. Y ahí andan muchos colombianos, con su ejemplo a pocos kilómetros, que prefieren ver a un lado, cuchicheando entre dientes: «A mí no me van a joder». Pero tengo un gran amigo que dice: «Todos tenemos un número en la espalda».

La persecución contra Uribe es la guinda. ¡Pero es que es tanto! El país subordinado a las Farc, como en México se subordinan a los carteles de coca. Una presidencia endeble, demasiado frágil, que sucedió a otra de un perverso, maquiavélico, que aunque entregó a Colombia a unos delincuentes, se pasea por universidades extranjeras, sermoneando, con un Nobel entre las manos.

Qué mierda todo. No nos podemos dar el lujo de que Colombia caiga. Pero ahí va, disciplinadita, con una mano a la altura de la sien y la otra, del muslo. Sin mirar a los lados, paso a paso, directo al barranco.

Y todo es culpa de los idiotas. Los malos nunca dejan de trabajar. A mí me encanta citar a Yeats porque lo que dice en The Second Coming funciona como leitmotiv de las tragedias latinoamericanas: «A los mejores les falta convicción, mientas que los malos / Están llenos de apasionada intensidad».

Uno se pregunta: cuándo coño despertará Colombia. ¿Hará falta, acaso, que el monstruo entre a Nariño? Mientras, seguirán los malos persiguiendo a los buenos, liberando a los narcos, permitiéndoles su fuga hacia el paraíso bolivariano. Listos para el comeback triunfal: a tomar Bogotá y que siga reinando, por los siglos de los siglos, el castrismo.

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