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Canadá: Corte Suprema avala educación religiosa privada

By: Staff de PanAm Post - Mar 20, 2015, 1:14 pm

English El gobierno de la provincia canadiense de Quebec infringió la libertad religiosa de una escuela secundaria católica al obligarla a enseñar un programa diseñado por el gobierno sobre ética y cultura religiosa que no daba cabida a las enseñanzas de la fe católica, señaló este jueves la Corte Suprema de Canadá en una decisión judicial.

Canada's Supreme Court said that Quebec can't prevent private schools from teaching its own religious views.
La Corte Suprema canadiense avaló el derecho de una escuela secundaria a brindar enseñanza religiosa. (Wikimedia)

La Escuela Secundaria Loyola de Montreal acudió a la corte para protestar contra un programa educativo del gobierno que pretendía enseñar ética y religiones del mundo desde un punto de vista neutral.

“Un Estado secular respeta las diferencias religiosas; no busca extinguirlas”, asevera el fallo. La magistrada Rosalie Abella, manifestó en la decisión que “impedir a Loyola de enseñar catolicismo menoscaba su identidad católica”.

“Esta decisión implica que las escuelas religiosas son libres para funcionar de acuerdo con la fe que enseñan y predican”, dijo el abogado Gerald Chipeur, de la Alianza Defendiendo la Libertad. “La decisión deja en claro que el gobierno está en un terreno peligroso si busca obligar a una organización privada a actuar de una manera completamente contraria a sus más profundas convicciones religiosas”.

También la Corte le ordenó a Loyola que enseñe otras religiones de manera neutral y respetuosa, sobre lo cual, los representantes de la escuela dijeron que ya lo hacían en una asignación que cubre judaísmo, budismo, islamismo y otras creencias.

“Todo lo que argumentamos y solicitamos fue ratificado por los jueces”, dijo el exdirector de la escuela Paul Donovan, quien lideró la batalla legal de siete años. “Para que la gente trabaje en conjunto y se toleren unos a otros, no es necesario dejar a un lado la fe y las creencias religiosas. Puede surgir desde ella”, agregó.

Para el abogado constitucional Julius Grey, el fallo da un golpe al “estridente secularismo” de Quebec. “Dice que no puedes impedir a alguien que enseñe religión. Los padres y las escuelas tienen derecho a transmitirle sus creencias religiosa a sus hijos”, señaló.

De acuerdo con el ministro de Educación provincial, François Blais, dijo que el gobierno analizaría la sentencia, y recordó que la decisión también avala que el programa de ética gubernamental sea enseñado en todo tipo de escuelas.

Ahora la Escuela Secundaria Loyola podrá volver a solicitar la exención del Ministerio de Educación de Quebec para no enseñar el programa actual.

Fuentes: The Globe and Mail, CBCNews.

Al demonio la economía; a Maduro solo le importa la Revolución

By: Helena Ball - Mar 20, 2015, 11:30 am
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EnglishAl fin el mundo está dándose cuenta de la gravedad de la crisis económica en Venezuela, un país rico en recursos naturales cuyo PIB se contraerá en más de 3% por segundo año consecutivo. Las evidentes consecuencias de la intervención estatal, junto con los estrictos controles cambiarios y de precios, pasaron de ser motivo de burla a generar indignación. Las largas filas para conseguir alimentos básicos son difíciles de esconder, aunque se intente meterlas bajo tierra. Los comentaristas internacionales se aprestan a recomendar políticas económicas racionales para aliviar la situación, pero hay un problema: hace muchos años que el desarrollo económico dejó de estar entre los objetivos del Gobierno venezolano. En Venezuela existen muchos burócratas educados en los programas de Oxbridge que son capaces de idear soluciones efectivas para los problemas económicos del país. Sin embargo, todos los que ocupan el poder, están, ya sea cegados por la ideología, u obnubilados por los objetivos revolucionarios de justicia social. Por lo tanto, no habrá un regreso al desarrollo sin un cambio en el régimen. Los cubanos han soportado las colas por décadas, y los subsidios enviados por Venezuela han sido por mucho tiempo el oxígeno de la economía isleña Hoy Venezuela sufre la inflación anual más alta del mundo (más del 70%) y probablemente alcanzará la hiperinflación en un futuro cercano. El país está al borde del default luego de haber agotado sus reservas internacionales tras años de gastos desenfrenados y rebatiñas. Venezuela es uno de los países más peligrosos del mundo, con casi 25.000 homicidios en 2014, y en el que 90% de los homicidios no se castigan, según el Observatorio Venezolano de la Violencia, ONG que estudia el tema. Además, las instituciones estatales están infestadas por la corrupción y denuncias de crímenes, mientras los ciudadanos sufren las consecuencias a diario. Como Cuba y Corea del Norte, Venezuela estableció un control cambiario hace más de una década y un control de precios aún más fuerte. Con la caída de importaciones y la escasez de bienes de primera necesidad, que alcanza casi 30%, la comida ha empezado a racionarse. Para los ciudadanos venezolanos, la realidad económica del país se traduce en un trajín diario para encontrar comida, productos del hogar y medicinas. Un sinnúmero de enfermedades que anteriormente se trataban con facilidad ahora pueden convertirse en una sentencia de muerte. El sector industrial estima que la escasez de productos médicos ya sobrepasa 60%. Las colas interminables a la espera de comida en los supermercados implican la pérdida de días de trabajo. El caos que ocasiona la llegada de algún producto escaso se está queriendo controlar con un plan de racionamiento del Gobierno mediante captahuellas. Sin embargo, ninguna de estas dificultades económicas debería sorprender, dado que el Gobierno recibe consejos de La Habana. Los cubanos han soportado las colas por décadas, y los subsidios enviados por Venezuela han sido por mucho tiempo el oxígeno de la economía isleña. Los funcionarios del Gobierno venezolano conocen muy bien la historia del pensamiento económico y las consecuencias que trajo el leninismo. No obstante se empecinan en las mismas prácticas, porque su objetivo no es el crecimiento económico ni el desarrollo; su objetivo siempre ha sido expuesto claramente, la construcción de una nación socialista del siglo XXI con base en un sistema de Gobierno revolucionario para alcanzar la justicia social. Este clamor revolucionario por la redención es una consecuencia de los errores y el compadrazgo en el que cayó el país durante su era democrática. Sin embargo, la mala distribución de la riqueza surgió precisamente a causa de políticas públicas basadas en el socialismo. La propiedad absoluta del Gobierno venezolano sobre el subsuelo del territorio y todo lo que este produce, su incapacidad de diversificar la economía más allá de la producción petrolera y su enfoque dirigista del desarrollo, generó un crecimiento insostenible y benefició solamente a la élite gobernante y a sus simpatizantes. No hay solución a la crisis económica que incluya al régimen actual, u otro similar. Promover el diálogo con las autoridades actuales solo pospondrá la resolución de la crisis A pesar del desastre económico, para Hugo Chávez y sus descendientes, la Revolución es la que traerá la justicia para todos aquellos oprimidos en el pasado. A pesar de que han manipulado la verdad al pretender adherir a principios democráticos, sobre este punto nunca ocultaron su verdadero objetivo. Cuando Chávez conquistó el poder por primera vez, una de sus primeras acciones fue cambiar la Constitución. Desde ese momento, una serie de decretos han atrofiado al sector privado (el único productivo) del país. En Venezuela nadie puede ser despedido, los precios y las ganancias están limitadas (así como las importaciones), es imposible conseguir dólares, y aún así, las empresas deben cumplir una producción mínima para evitar multas o encarcelamiento. Dado el atrincheramiento de las élites en el Gobierno, la economía todavía no vio su peor momento. La marcha hacia una nación revolucionaria socialista continuará, y solo un mayor revuelo social entre la población necesitada forzará al Gobierno a ocuparse de la economía y la democracia. Pero una cosa es segura: no hay solución a la crisis económica que incluya al régimen actual, u otro similar. Promover el diálogo con las autoridades actuales solo pospondrá la resolución de la crisis. Traducido por Daniel Duarte. Editado por Pedro García Otero. 

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