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Informe sobre impacto ambiental del Canal de Nicaragua es un secreto

Por: Staff de PanAm Post - Jun 22, 2015, 10:26 am

EnglishLa información oficial sobre el real impacto ambiental que tendrán para Nicaragua las obras de canal intraoceánico, que construirá la compañía del magnate chino Wang Jing en el país centroamericano,  aún no han sido divulgadas, a pesar de que supuestamente la empresa Environmental Resources Managment (ERM) entregó a la Comisión del Canal, el pasado 31 de mayo, el informe a una comisión de expertos, encabezada por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales de ese país, según informaron los medios de comunicación.

De acuerdo con el reporte, el estudio está contenida en 14 tomos que fueron acompañados por un resumen de 120 páginas, declaró el ingeniero Telémaco Talavera Siles, vocero de la Comisión del Gran Canal.

Al parecer, el tiempo que se había estimado para el desarrollo de la mega obra es de aproximadamente 10 años, pero la empresa china HKND, encargada del negocio ha pedido que “como sea”, el proyecto debe estar terminado en cinco años, nada más.

A HKND le fue otorgada una concesión que le permitirá construir y explotar el mega proyecto y sus negocios del nuevo canal intraoceánico que comunicará al océano Atlántico con el Pácifico, a través de Nicaragua, por un período de 50 años.

Sin embargo, las ambiciones del magnate asiático de ver cristalizada la obra en cinco años se ve cada vez más remota, porque a dos años de haberse aprobado la Ley 840 del Gran Canal, apenas se concluyeron los estudios ambientales,  y recientemente comenzaron las protestas protagonizadas por los campesinos que serán indemnizados para que cedan sus terrenos, ubicados en la zona donde se levantará la estructura.

Según los cálculos que ha hecho HKND, para la construcción del Canal de Nicaragua, se necesitarán 50 mil obreros, solo para excavar la zanja de 278 kilómetros de longitud y 90 pies de profundidad, y otros dos mil hombres más para mover los más de cinco millones de metros cúbicos de piedra, barro y tierra que tendrán que ser sacados para la obra.

Pero son los afectados los que hasta ahora han representado la tranca para la compañía china y el Gobierno de Nicaragua.

“No tienen la certeza de que recibirán un precio justo por sus tierras; saben que pueden ser víctimas o ser obligados a irse; no saben a dónde ir porque no hay un plan que les asegure trabajo y dignidad social”, escribieron en una carta  los representantes de la Conferencia Episcopal nicaragüense, en marzo, a los católicos de ese país. También exhortaron al Gobierno a continuar con las obras solo si se comprobaba que no causaría ningún problema ambiental y que todos los ciudadanos saldrían beneficiados.

Fuente: La Jornada, La Prensa, El Nuevo Herald,