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Juan Manuel Santos y sus cuestionados aliados de la parapolítica

By: Staff de PanAm Post - Jul 3, 2017, 8:50 am
clientelismo del presidente Santos
Juan Manuel Santos ha acudido a cuestionados movimientos para ganar el poder en Colombia (Flickr)

Colombia es un país acostumbrado a los escándalos políticos. No obstante, uno de los mayores escándalos políticos que ha soportado el país sucedió en 2006. En este año,  una serie de investigadores independientes descubrieron que poderosos políticos tenían alianzas con grupos paramilitares. Surge así el llamado escándalo de la parapolítica.

Una de las organizaciones políticas más golpeadas por la parapolítica fue el partido Convergencia Ciudadana. Debido a los nexos de varios militantes de Convergencia Ciudadana con parapolíticos, la organización cambió de nombre. En la actualidad este partido se llama Opción Ciudadana, aunque hace unos años se llamó Partido de Integración Nacional (PIN).

Yahir Acuña, un político del Caribe colombiano reconocido por sus alianzas con varios políticos investigados por sus nexos con grupos ilegales, fundó el Movimiento 100 % Colombia. Entre los cuestionados aliados de Acuña se encuentran Enilce López alias “la gata” y Salvador Arana. Ambos políticos fueron investigados por la justicia colombiana debido a sus nexos con el paramilitarismo.

Debido al desprestigio de ambos movimientos, Santos ha negado sus vínculos con cuestionadas organizaciones. Sin embargo, en el PanAm Post verificamos si Santos recibió apoyo  de estas cuestionadas organizaciones para su elección en 2010 y 2014, encontrando que ambos movimientos políticos apoyaron a Santos.

El apoyo de Opción Ciudadana (PIN) a Juan Manuel Santos, y de Santos a Opción Ciudadana

Desde su campaña presidencial  de 2010, Juan Manuel Santos descartó una alianza con Opción Ciudadana (en ese entonces PIN). Sin embargo, Samuel Arrieta, presidente del partido, anunció que su partido apoyaría “al candidato uribista”. Es decir, en ese momento a Santos.

Desde el principio de su gestión, Juan Manuel Santos gobernó tímidamente con Opción Ciudadana (PIN en ese momento). Santos nombró al precandidato presidencial del PIN, Rodrigo Rivera, como su ministro de Defensa.

En 2014, cuando Santos buscó su reelección a la presidencia, los votos de Opción Ciudadana se dividieron. Mientras un sector apoyó a Santos, otro expresó su apoyo al candidato uribista Zuluaga.

El PanAm Post verificó el comportamiento electoral de bastiones de Opción Ciudadana en el departamento de Santander. En las elecciones al Congreso en 2014, los municipios de Suaita, Puerto Wilches, Gambita, Charalá o Landázuri apoyaron masivamente al Partido Opción Ciudadana. También Juan Manuel Santos obtuvo una victoria contundente en estos municipios. Aunque con ayuda de otros partidos como el Liberal o la U.

Pero la relación entre Opción Ciudadana y Juan Manuel Santos no para aquí. El gobierno de Santos gobernó con un sector de Opción Ciudadana luego de ser reelegido. El abogado José Joaquín Plata, cercano a Opción Ciudadana, fue nombrado en 2015, Superintendente de Economía Solidaria. No obstante, debido a problemas legales, este nombramiento no pudo efectuarse. En mayo de 2016, Mariana Gutiérrez fue nombrada superintendente de Economía Solidaria. Gutiérrez es cercana a Opción Ciudadana. Este nombramiento fue realizado meses antes del plebiscito por la ratificación de los acuerdos Santos-FARC. A pesar de sus posturas más cercanas a la derecha uribista, Opción Ciudadana terminó por apoyar a Santos en el plebiscito.

Queda entonces claro que pese a las declaraciones de Santos, Opción Ciudadana ha apoyado al presidente colombiano.

 

Yahir Acuña: el caudillo de Sucre

Yahir Acuña es un político colombiano de origen sucreño. Según medios como La Silla Vacía y Caracol, Acuña ha sido cercano a políticos condenados por parapolítica como Enilce López “la gata” y Salvador Arana. El PanAm Post confirmó esta afirmación con expertos en temas electorales de la región.

Acuña se convirtió en un actor político relevante en el país tras su elección a la Cámara en 2010. En ese año, el político sucreño fue elegido representante por la circunscripción de negritudes.

A pesar de su tímido paso por la Cámara de Representantes de 2010 a 2014, Acuña decidió crear su propio movimiento político: el  Movimiento 100 % Colombia. Este movimiento postuló en 2014 a diversos candidatos a la Cámara de Representantes en varios departamentos del país, logró. A pesar de no contar con caras visibles y reconocidas a nivel nacional, únicamente Acuña, el Movimiento 100 % Colombia obtuvo 157.621 votos en 2014.

El movimiento de Acuña superó a movimientos políticos tan conocidos como la Unión Patriótica o la Alianza Social Independiente (ASI).

Yahir Acuña y su apoyo a Santos

En Sucre (departamento al norte de Colombia) fue tan elevado el número de votos para Acuña, que el Movimiento 100 % Colombia fue el más votado del departamento, superando al santista Partido de la U o al uribista Centro Democrático.

El PanAm Post consultó los resultados electorales en los municipios donde ganó Santos en Sucre. Y en casi todos los municipios donde el movimiento de Acuña ganó, Santos también ganó (salvo en Guaranda). Incluso en municipios como Tolú y Sucre, el partido de Acuña obtuvo más votos en su elección al Congreso que Zuluaga a la presidencia. En San Onofre, Acuña obtuvo casi el doble de votos que Zuluaga. Vale la pena resaltar que la participación electoral en estos municipios fue similar en Cámara de Representantes como en presidencia.  Por lo tanto, parece evidente que difícilmente Santos podría haber ganado la elección en Sucre sin el respaldo de Acuña.

Para completar el rompecabezas, el portal político La Silla Vacía reportó la presencia de Acuña en un evento de campaña de Santos en Sucre.

Conclusión

Movimientos políticos como 100 % Colombia y Opción Ciudadana han sido cuestionados por sus vínculos con políticos poco éticos. Eso lo tienen claro los actores más importantes del establishment colombiano. Por eso, personajes como Santos han repudiado a estos movimientos en público. Sin embargo, a la hora de buscar el poder, Santos ha sido capaz de aliarse con esta clase de partidos. Y no es el único, pues Álvaro Uribe también gobernó con el apoyo de Opción Ciudadana (en ese entonces, Convergencia Ciudadana).

Dado que Opción Ciudadana está dividido entre quienes apoyan a Santos, y quienes apoyan a Uribe, es difícil proyectar qué hará en la próxima elección presidencial. Dada la debilidad política de Santos, es posible que la facción de Opción Ciudadana que apoya a Uribe resulte fortalecida. Sin embargo, también es posible que por el ansia de conservar el poder logrado con Santos, Opción Ciudadana apoye al candidato de Santos.

Definitivamente el establishment político colombiano es capaz de aliarse con cuestionados personajes siempre y cuando estos sean capaces de garantizarles el poder. A su vez, el establecimiento paga esta lealtad con burocracia y apoyos políticos.

Las FARC siguen armadas: deben entregar más fusiles y hacer menos show

By: Escritor Invitado - Jul 2, 2017, 7:56 pm
FARC siguen armadas

Por Manfred Grautoff* Las Farc, el 26 de junio de 2017, realizó una entrega simbólica de armas en el municipio de Mesetas, departamento del Meta (Colombia), epicentro de las acciones criminales de este grupo armado. Esta zona fue empleada como retaguardia estratégica para lanzar feroces acciones armadas contra la población civil, confrontando a las Fuerzas Armadas que frenaban su accionar delincuencial. Lo primero que habría que destacar es que una dejación de armas es, por definición, buena para un país que ha soportado todo tipo de fenómenos criminales. Sin embargo, existen por lo menos tres razones para que en Colombia el esperado día en que un grupo armado de más de 50 años deje las armas, genere, lacónicas reacciones, a pesar del despliegue mediático. Lea más: Paz en Colombia, ¿a cualquier precio? En primer lugar, Colombia ha tenido por lo menos diez procesos de paz, que han desembocado en organizaciones criminales más eficientes; eso lo comprende el público que no confía en una banda criminal que en el pasado engañó a la nación, como sucedió durante el gobierno de Andrés Pastrana. En segundo lugar, las armas no están a la vista de la población, el mecanismo de dejación no tiene en cuenta números seriales de las armas, ni los lotes de la munición. A propósito de este ítem, el fundador de la revista “El Malpensante” hacía un airado reclamo a quien escribe estas líneas (ver trino), manifestando que un grupo ilegal borra la identificación del arsenal bélico, dejando ver así un precario conocimiento en ciencias forenses (ver video). De acuerdo con estudios balísticos, existen cinco métodos para recuperar seriales (Informe perito forense); evidentemente es costoso aplicar la restauración de identificación a todo el armamento, pero la estadística soluciona este problema, por medio de una lotería, se debió escoger el 10 % del material de guerra y haberlo enviado a diferentes laboratorios forenses internacionales (ver sistema etrace). Esto le habría dado transparencia al proceso; por supuesto algo inaceptable para las FARC, porque implicaba trazabilidad, sobre dónde adquirieron las armas, cómo financiaron ese gasto y qué delitos se cometieron con este material. El tercer punto son los receptores de las armas, funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de los cuales poco se sabe. En las escasas imágenes tomadas por el propio grupo delincuencial se aprecian individuos con chalecos de la ONU manipulando fusiles de asalto M4 y R-15, rifles que no son de uso frecuente de las FARC, como sí lo eran los fusiles Kalashnikov (ver reportaje). Además, el Consejo de Seguridad de la ONU acumula un historial de fracasos, basta recordar la guerra civil en Siria, el desastre de Darfur o Venezuela, un país autárquico rumbo a transformase en una dictadura, en su calidad de miembro transitorio, promovió sancionar al Estado de Israel en diciembre de 2016, única democracia estable y profunda del Medio Oriente. Esa es la organización, en la cual deben confiar los ciudadanos colombianos para desarmar al peor grupo criminal del país. En pocas palabras, el gobierno y sus áulicos piden un acto de fe en las Farc. Difícil exigencia, a menos que estemos hablando de teología, y no de un Estado social de derecho dentro de una democracia liberal. Bajo esas circunstancias, es necesario recurrir a los datos que posee el propio Estado colombiano para extrapolar conclusiones. Durante el periodo del presidente Álvaro Uribe se creó una política pública de seguridad que fue el corazón del andamiaje político de ese gobierno, como se puede apreciar en la figura 1, el número de armas incautadas creció de forma exponencial entre el año 2003 al 2008. Figura 1. Armas incautadas anualmente Es claro que hay un cambio de tendencia en el año 2003, el número de incautaciones creció hasta tocar un máximo histórico de 74.581 armas decomisadas por las fuerzas armadas. Después esta cifra descendió y se mantuvo dentro de los 30.000 decomisos anuales, eso quiere decir que, en promedio anual, las autoridades sacan del mercado ilegal 48.000 armas; es así como desde el año 2002 hasta el 2015 han sido confiscadas 668.970 armas. Esto en términos de salvar vidas es una cifra extraordinaria, que posiblemente explica el descenso de los homicidios a nivel nacional, desde que se aplica una política de seguridad emanada desde el gobierno central. Ahora, con relación al conflicto armado, se puede inferir que los rifles de asalto son los elementos predilectos empleados por las FARC para delinquir y confrontar a la fuerza pública (figura 2). Figura 2. Histórico de fusiles incautados Al desagregar la cifra en la figura 2, se aprecia que en 2007 hay una inflexión en la recuperación de material bélico, llegando a su máximo en 2012 cuando se incautaron 1955 fusiles. Es decir, desde 2002 hasta 2015 los grupos armados perdieron 10.069 rifles. Sin embargo, esta figura es inquietante, ya que muestra el descenso abrupto en la incautación de este material bélico a partir de la instalación de la mesa de negociación en la Habana. Esto abre dos hipótesis: la primera, que el gobierno relajó esfuerzos contra las estructuras criminales; la segunda, que estas organizaciones dejaron de armarse, lo cual entra en contradicción con cálculos del CERAC. El otro asunto determinante es la incautación de munición. Esta puede llegar a ser más importante que las propias armas (figura 3). Figura 3. Histórico de munición incautada Los resultados de la figura 3 muestran que las fuerzas armadas confiscan anualmente 569.078 cartuchos, es decir, desde el año 2002 se han incautado 7.967.100 balas. Pero de nuevo surge un patrón que sigue la misma trayectoria que la figura de incautación de fusiles. Esto indicaría que el comportamiento del mercado ilegal de armas largas, marca la tendencia del resto de material bélico; de ser esto cierto, controlar el tráfico de fusiles es un objetivo primario de seguridad; lo que lleva a la pregunta final, ¿cuántas armas posee realmente las FARC? Lea más: PanAm Podcast: ¿la desmovilización de las FARC traerá la paz a Colombia? Según un informe al que tuvieron acceso algunos medios, por cada miliciano habría 5 armas, eso da un estimado de 34.500 armas; cifra que no cuadra con las 7.132 que reporta la ONU. Lo anterior, lleva a dos reflexiones; el trabajo de la fuerza pública ha permitido reducir la cifra de violencia dentro del territorio nacional, la evidencia empírica lo confirma; mientras las FARC solo dejan dudas sobre su verdadero arsenal, porque las pruebas indican, que esta organización criminal que canjea armas por base coca, tiene recursos para adquirir material bélico e incentivos para mantenerlo en su poder, así podrá hacer política mientras crea alianzas con otras organizaciones delictivas que sirvan a sus objetivos estratégicos. *Profesor universitario en economía de defensa y seguridad nacional. Director del tanque de pensamiento estratégico Geostrategy. Analista militar. Sígalo en @mgrautoff.

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