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El hip hop venezolano, expresión popular de una nación en desgracia

Por: Pedro García Otero - Oct 27, 2015, 7:30 am

Déjenme presentarles a Caracas, embajada del infierno, tierra de asesinos / Cientos de personas mueren todas las semanas, no vivimos en guerra, pero el país está lleno de locos/ Aquí hay más muertes que en Pakistán, Líbano, Kosovo, Vietnam y Afganistán/ Muchas mafias, muchos capos y muchos asesinos locos con rápidas ametralladoras. OnechotRotten town

EnglishCuando, en 2010, Juan David Chacón (Onechot, por su nombre artístico) lanzó el video de Rotten Town, su canción más popular como solista, el Gobierno venezolano lo calificó de “amarillista”, y anunció que “abriría una investigación” por su explícita mención a la violencia que vive el país suramericano, cuya capital, Caracas, es la más violenta del mundo, y cuyas cifras nacionales de homicidios son las segundas más altas del planeta.

Al Gobierno no le molestaba la letra, porque era en inglés, pero sí las imágenes; y aunque la “investigación” no llegó a nada, Chacón fue víctima de la violencia contra la que predicaba. En 2012, recibió un disparo en la cabeza, cuando llegaba a su residencia, por parte de dos sujetos que querían robarle su vehículo en Caracas. Afortunadamente, sobrevivió para contarlo. Continúa haciendo música y ahora es actor de cine, aunque su carrera, que internacionalmente iba en ascenso, sufrió un parón de casi dos años. 

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Apartado de la censurada y autocensurada radio local, el hip hop venezolano ha encontrado un nicho en internet y se ha convertido en una referencia del género en español. Artistas como el propio Onechot, o Canserbero (uno que sí vivió un final trágico y, como Chacón, era un defensor de la no violencia), El Prieto, McKlopedia, NK Profeta o Apache son conocidos en otros países latinoamericanos, donde realizan regularmente giras y presentan sus creaciones y aclamados hasta dentro de las cárceles venezolanas. A diferencia de otros músicos, su negocio no es vender discos (normalmente los regalan por iTunes) sino dar conciertos, y en eso son muy activos.

Nosotros nacimos donde hay miseria (yo soy testigo) / Sangre, pólvora, hambre y pobreza (yo soy de Petare mi bro). El Prieto – Petare barrio de Pakistán.

“Ustedes dicen: Nosotros incitamos a la violencia. Y los violentos no somos nosotros, violenta es la realidad”, afirma Arvei Angulo, El Prieto, quien también ha hecho giras por Latinoamérica.  

Otros, como Apache, oscilan entre lo lúdico y la denuncia, como en Aquí todo es un beta (beta es una palabra caraqueña sin un significado exacto), que interpreta con otra banda importante del hip hop venezolano, Cuarto Poder:

Aqui todo es un Beethoven / pendiente en la calle pa’ que no te roben / que ahorita en la pista cualquiera te puede dar game over / sin derecho a peros, pasa el piloto y el parrillero / te pegan quieto y te arrancan el blackberry con to’ y dinero.

Y aunque la violencia es el tema más recurrente en el hip hop venezolano, eventualmente, la política toma su lugar. Una de las mejores canciones producidas el año pasado es La Carta Magna, de NK Profeta, que se refiere a las protestas estudiantiles y al Gobierno, y recuerda a Simón Díaz, el más grande cantante folklórico del país, que falleció el año pasado, en medio de esas protestas por las cuales está preso Leopoldo López:

Si un hombre es necesitado / para que sostenga el Estado / ese Estado esta fracasado / y al olvido será echado. NK Profeta, La Carta Magna.

La muerte de Tyrone José González

Pero sin duda, el rapero más conocido de Venezuela, sin haber jamás sonado uno de sus temas en la radio, fue Tyrone José González (a) “Canserbero”, fallecido el pasado 11 de enero, en un incidente que aún permanece confuso; según la última versión de los hechos, era amante de una mujer que a su vez era esposa de otro músico, Carlos Molnar; este lanzó a Canserbero por la ventana de su vivienda, y posteriormente ella lo asesinó a puñaladas en defensa propia. El caso está en juicio.

Tyrone González encontró una muerte trágica, que iba contra todo lo que predicó como músico.
Tyrone González encontró una muerte trágica, que iba contra todo lo que predicó como músico (Trinchera).

All we need is love“, paráfrasis de la célebre canción de Los Beatles, era su eslogan, pero esto no le impedía criticar la corrupción y la violencia extrema que se vive en los barrios venezolanos, de los cuales era hijo: Nacido de inmigrantes colombianos, en la pobreza, en Maracay (ciudad a 100 kilómetros al oeste de Caracas) Tyrone lanzó Vida (2010) y Muerte (2012) dos álbumes considerados casi unánimemente como obras maestras del hip hop venezolano y del género en español.

En ellos hay canciones como Llovía, o Mundo de Piedra, que es una microcrónica de la violencia en Venezuela mostrada a partir de una familia con un padre policía, una madre celosa y un hijo drogadicto.

https://www.youtube.com/watch?v=ll4aSlZ4bkc

Sería injusto cerrar esta crónica sin nombrar a las mujeres raperas en Venezuela:  Gabylonia, una voz femenina que se ha abierto camino en el ambiente del rap local con temas como Abuso de Poder, que muestra cómo la policía, en todo el continente, está fuera de control; o Neblinna y Mestiza, con Venezuela está Candela:

Y aunque quienes escuchen estos temas pueden pensar que el hip hop venezolano aplica la exageración, lo cierto es que los músicos se quedan cortos sobre la terrible realidad que vive esta nación. Es por eso que sin divulgación convencional, se ha convertido en un género con miles de seguidores, tanto dentro como fuera del país. Entre tanto reggaetón y música para las fiestas, hacen falta voces como estas, que nos retumben en la conciencia.

Pedro García Otero Pedro García Otero

Pedro García fue editor del PanAm Post en español. Periodista venezolano con 25 años de experiencia en cobertura de temas económicos, políticos y locales para prensa, radio, TV y web. Síguelo @PedroGarciaO.