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Una paciente Reserva Federal considera perder la paciencia

Por: Peter Schiff - Abr 21, 2015, 8:00 am
La Reserva Federal necesita, simultáneamente, subir las tasas de interés y estimular la economía (deperu.com)
La Reserva Federal necesita, simultáneamente, subir las tasas de interés y estimular la economía (Deperu.com)

Siempre he sostenido que la flexibilización cuantitativa (QE) y las tasas de interés del cero por ciento son políticas equivocadas para combatir la debilidad económica. Pero a medida que han pasado los años, la equivocación se convirtió en irresponsabilidad, lo que llevó al ridículo, y después se volvió un peligro. Pero últimamente la única palabra que me viene a la mente es “surrealista”. ¿Cómo debemos reaccionar cuando los banqueros centrales comienzan a hablar como Willie Wonka?

En la última versión del Acta del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal –Minutes of the Federal Reserve’s Open Market Committee– (27-28 de enero, 2015), hubo un animado debate sobre cómo decir algo sin que nadie entendiera lo que se está diciendo. Aunque he sido crítico de la Reserva Federal por muchos años, nunca imaginé que eso me proveería material que rayara en lo metafísico.

Dado que las políticas de la Reserva Federal se han vuelto cada vez más críticas para nuestra salud económica y el desempeño del mercado de valores (vea nuestro artículo de pronósticos sobre 2015 en nuestro último boletín), el grado en el que los inversionistas y periodistas diseccionan cada declaración pública y cada palabra dicha por los burócratas de la Reserva Federal ha aumentado considerablemente. En la actualidad, uno de los mayores puntos de controversia es encontrar el verdadero sentido y significado de la palabra “paciente”.

El año pasado, mientras los observadores del mercado se ponían más nerviosos con la retirada de las compras de flexibilidad cuantitativa por parte de la Reserva Federal, muchos empezaron a preguntarse cuánto tiempo tomaría, después de que el programa llegara a un final, para que la Reserva Federal realmente subiera las tasas de interés, que habían permanecido en cero desde el 2008. Después de todo, esto cambiaría al banco a una segunda fase de endurecimiento monetario potencialmente más consecuente. Los inversionistas querían saber qué esperar.

Inicialmente la Reserva Federal dejó saber a los participantes que mantendría las tasas en cero por un “tiempo considerable” después del final de la QE (comunicado de prensa del 9/13/12), creando así una zona de amortiguación entre el final de la QE y el inicio del incremento de las tasas. Pero, después de un tiempo, esto también se volvió demasiado amorfo y estático para los inversionistas que anhelaban información procesable.

Entonces, en diciembre de 2014, en un intento por incrementar la “transparencia” (que es la palabra de moda de la banca central, equivalente a “no sorpresas”), y para señalar que el día del ajuste se había acercado, la Reserva Federal reemplazó el “tiempo considerable” por la palabra “paciente”. Pero esto sólo profundizó el misterio. Los inversores comenzaron a preguntarse qué significaba “paciente” en realidad para la Fed. Con potenciales fortunas dependiendo de cada palabra, la discusión fue cualquier cosa menos académica.

Al ser presionada para dar una respuesta en una conferencia de prensa de la Reserva Federal, Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, explicó que la palabra “paciente”, en la declaración del Comité Federal de Mercado Abierto (Federal Open Market Comitee, FOMC) indicaba que era poco probable que la Fed subiera las tasas de interés en por al menos “un par” de reuniones más.

Después concedió que “un par” podría ser interpretado como “dos”. Dado que el FOMC se reúne cada seis semanas, eso pareció significar que el alza de las tasas no sucedería en, por lo menos, tres meses después de que la palabra “paciente” fuera removida de estas declaraciones. Sin embargo, también fue cuidadosa al decir que la eliminación de la palabra “paciente” no necesariamente significaba que la Reserva Federal elevaría las tasas después de dos reuniones, sólo que era posible. Pero toda esta transparencia puede haberse vuelto demasiada como para que la Reserva Federal pudiera manejarla.

Con la economía ahora claramente perdiendo vapor, con evidencia en la caída del PIB del tercer al cuarto trimestre, y los datos macroeconómicos generales viniendo muy débiles (Zero Hedge, 2/18/15), creo que la Reserva Federal quiere mover desesperadamente esos marcadores. Pero después de una serie de informes de trabajo aparentemente fuertes, que culminaron con una fuerte cifra de 295,000 empleos en febrero, el mercado espera que “paciente” desaparezca pronto de la declaración. La Fed quiere cumplir indicando con ello que todo está bien, pero al mismo tiempo no quiere que los mercados concluyan que el alza de las tasas será inminente cuando se presente la ocasión.

En otras palabras, están buscando una manera de eliminar la palabra “paciente” sin comunicar una pérdida de paciencia. ¿Cómo? Esto es como un conductor diciendo a otros conductores que planea encender sus intermitentes antes de girar a la izquierda, pero entonces se pregunta cómo hacerlo sin realmente crear una expectativa de que la vuelta es inminente.

Esta parece ser una cuestión para psicólogos más que para banqueros. ¿Estarán buscando tal vez, una nueva palabra para reemplazar “paciente”? Algo que implique una perspectiva ligeramente menos paciente, pero que ciertamente no implique inminencia. “Casual” o “indiferente” podría ser la palabra adecuada. ¿Cómo reaccionarían los mercados ante una Reserva Federal “indiferente”? Es tiempo de un grupo de enfoque.

Desde luego, la Fed no definirá exactamente qué tipo de movimientos de datos se traducirán en qué acciones políticas específicas. En ese sentido, una orientación política “que depende de los datos” pone a la Fed de vuelta en un ambiente “libre de meta” donde nadie sabe qué es lo que hará o cuándo lo hará.

Los funcionarios de la Fed han advertido que están preocupados por elevar las tasas con demasiada rapidez. Tal vez ese temor pudo ser plausible algunos años atrás, antes de que el desempleo cayera en picada y el mercado de valores se disparara. ¿Pero cómo es que un incremento de 25 puntos base en las tasas frenaría seriamente una economía que la mayor parte de la gente cree recuperada por completo? Y si la Fed está preocupada ahora, ¿Por qué no estaría preocupada el próximo año? En todo caso, cuanto más tiempo espere, más vulnerable será la recuperación a tasas más altas.

El ciclo económico nos dice que las recuperaciones en efecto, pierden impulso con el tiempo. La recuperación actual ya tiene cinco años, y, estadísticamente hablando, ya ha pasado su apogeo. Y dado que las tasas bajas estimulan a la economía para asumir más deuda, entre más tiempo espere la Fed para elevar las tasas, más deuda tendremos cuando lo haga. Esto significa que la deuda será más costosa para el servicio cuando suban las tasas, lo cual arroja aún más agua fría sobre la “recuperación”.

El verdadero predicamento de la Reserva Federal no es cómo subir las tasas, sino cómo hablar sobre el incremento de las tasas de interés sin realmente tener que incrementarlas jamás. Si tuviéramos una recuperación real, la Reserva Federal no necesitaría moderar su lenguaje tan delicadamente. Simplemente ya habría tirado del gatillo. Pero cuando sus comunicaciones e intenciones son diferentes, la credibilidad se convierte en una cualidad muy delicada.

Editado por Pedro García Otero.

Peter Schiff Peter Schiff

Peter Schiff es un economista reconocido a nivel internacional, experto en los mercados de renta variable, divisas y metales preciosos. Es autor de libros best sellers y aparece regularmente en medios internacionales. Síguelo: @SchiffOro.