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Duterte se equivoca, pero la guerra contra las drogas sí deja más muertos que Hitler

By: Priscila Guinovart - @PrisUY - Oct 3, 2016, 11:13 am
(Revedeser) drogas
El está acostumbrado a los escándalos y a proferir amenazas de muerte. (Revedeser)

Cuando el presidente de Filipinas Rodrigo Duterte manifestó la semana pasada en conferencia de prensa querer asesinar a tres millones de drogadictos (y, subestimando las horrendas cifras reales del Holocausto, se comparó con Adolf Hitler) el mundo entero entró en estupor y controversia.

El mandatario no es nuevo en el mar de los escándalos ni de las amenazas de muerte.  Duterte, que asumió como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Jefe del Poder Ejecutivo y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas el pasado 30 de junio, afirmó en el cierre de su campaña que no tiene paciencia ni término medio. “O me matan a mí o los mato a todos, idiotas”, añadió.

Incluso antes de llegar a la presidencia  Duterte ya se había inaugurado en la polémica como alcalde.
Cuando la misionera australiana Jacqueline Hamill fuera violada en situación de rehén en 1989, el actual presidente lamentó los hechos diciendo “cuando vi su rostro, pensé: ‘Mierda. Qué lástima’. La violaron, puestos en fila. Fue terrible que la violaran. Era tan hermosa… ¡El alcalde debió ser el primero!

Duterte ve en las drogas, al igual que muchísimos – demasiados – líderes de Occidente, un enemigo a combatir con urgencia y sin medir las consecuencias.  El tema lo ha obsesionado y fue el caballo de batalla de su campaña: ganar la guerra contra las drogas.

Es justamente en este punto que, controversia aparte, Duterte es exactamente igual que los mandatarios más respetados y admirados del mundo, y comete, también con exactitud, los mismos errores.

Ninguna guerra es buena o deseable, y si hay una que ha sido, en cualquier parte del mundo, particularmente destructiva, es la guerra contra el narcotráfico, declarada en 1971 por el expresidente de Estados Unidos Richard Nixon.

En los últimos 45 años, no ha habido mayor muestra de ineficacia y fracaso que en esta empresa inerte, que ha costado millones de dólares y millones de vidas.

Según CTC (Count The Costs) se han gastado entre 70 y 100.000 millones de dólares por año a nivel mundial para reforzar leyes antinarcotráfico. Según la misma organización, 1000 personas por año son ejecutadas por crímenes relacionados con drogas, de las cuales son, en su mayoría, consumidores – no dealers ni productores.

Vale aclarar en este punto que en países como Iraq y Arabia Saudita el mero consumo es castigado con la máxima pena.

La organización Vision of Humanity estima que más de 32,000 personas fueron asesinadas en manos del terrorismo en 2015. De este guarismo, Boko Haram e ISIS son responsables del 51 %.  Por otro lado, y en pos de la perspectiva, sólo en México las víctimas de la guerra contra las drogas en el período 2006 – 2012, ascienden a 120,000.

En Colombia, la cifra es de 450,000 muertes desde 1990 y ha obligado a más de 2 millones de personas (los números oscilan entre 2.5 millones y 4 millones según la fuente) a abandonar sus hogares en busca de seguridad.

En un ataque de optimismo, más de uno querría pensar que un costo, tanto económico como humano, tan elevado, ha tenido resultados positivos. Más de uno querría pensar también que es el medio para un fin justo. Pues no, al punto que la UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime) ha reconocido que el consumo de drogas no sólo no ha bajado, sino que ha aumentado a nivel mundial desde 2008, particularmente en el sureste asiático.

 

Mucho más cerca, en Estados Unidos, más de un millón y medio de personas han sido arrestadas por crímenes no  violentos, con un costo a la población de 10 mil millones de dólares por año, según un extenso informe de la Universidad de Stanford.

Es imperioso tener en cuenta que al tratarse de una guerra marginal, los números sean incluso más escalofriantes. En México, por ejemplo, la mayoría de los homicidios no se reportan, pero se estima que el 90 % están ligados al narcotráfico.

  • Lea más: México: 200 niños del pueblo del Chapo abandonan la escuela por la narcoviolencia

La guerra contra las drogas está perdida, quizás lo estuvo desde sus inicios. Ha estigmatizado, discriminado y criminalizado a millones de seres humanos, algo que ni a Duterte ni al resto de los líderes mundiales pareciera importarle. La guerra contra las drogas tiene ya más víctimas que el nacional-socialismo, en vano es querer competir.

El Estado – los estados, en este caso – no ha hecho más que financiar la muerte y la destrucción. Cuando de drogas se trata, los estados occidentales y asiáticos han sumado sobre sí mismos más víctimas que Escobar, que Hitler y que cualquier pretensión que Rodrigo Duterte pueda tener.

Priscila Guinovart Priscila Guinovart

Priscila Guinovart es docente y escritora uruguaya. Ha colaborado con distintos medios de América Latina, EE.UU. y Europa. Vivió en Londres, donde escribió su libro "La cabeza de Dios". Síguela: @PrisUY.

Brasil: partido de Lula y Rousseff sufre su mayor derrota electoral en 20 años

By: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Oct 3, 2016, 10:58 am
brasil-derrota-pt

El Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma Rousseff y de Luiz Inácio Lula da Silva, sufrió este domingo 2 de octubre su mayor derrota electoral tras perder las alcaldías de las principales capitales de ese país. El PT, liderado por los expresidentes, solo logró conquistar la alcaldía de una capital durante las elecciones municipales brasileñas. Lea más: El Partido de los Trabajadores pierde la mayor alcaldía de Brasil Lea más: PT presionó al Gobierno de Brasil para evitar arresto de Lula Da Silva Además de ganar menos de la mitad de las 635 alcaldías que obtuvo en 2012 y de casi desaparecer en las mayores ciudades del país, el PT perdió San Pablo, la mayor ciudad de Brasil y cuyo alcalde, Fernando Haddad, exministro e importante aliado de Lula, fue derrotado por un empresario sin experiencia política, Joao Doria, del oficial Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). El PT había conquistado nueve capitales regionales en 2004, cinco en 2008, cuatro en 2012 y se quedará con entre una y dos a partir de enero de 2017. Esta representa la peor derrota electoral del PT en los últimos 20 años. Según los resultados parciales y a falta de la segunda vuelta, el PT conquistó este año 251 alcaldías, menos de la mitad de las 635 obtenidos hace cuatro años, lo que le sitúa como el décimo partido del país después de haber estado entre los cuatro primeros las dos últimas décadas. De las 26 capitales regionales de Brasil el PT sólo gobernará en Río Branco, en el minúsculo estado amazónico de Acre y donde el alcalde, Marcus Alexandre, fue reelegido con 54,79 % de los votos. El partido podrá disputar en segunda vuelta la alcaldía de Recife, capital de Pernambuco y donde su candidato, Joao Paulo, fue el segundo más votado (23,76 %). El PT aún puede conseguir otras cuatro alcaldías en la segunda vuelta, con lo que obtendría menos de la tercera parte de los 17 gobiernos municipales entre las grandes ciudades que obtuvo en 2012. El PT tampoco consiguió ir a segunda vuelta en Porto Alegre, ciudad que gobernó 16 años seguidos entre 1989 y 2004 y que quería reconquistar con el exministro Raúl Pont, que quedó en tercer lugar. Además, las dos únicas candidatas que Rousseff apoyó personalmente, con participación en sus mítines, también fueron derrotadas. Las diputadas Alice Portugal y Jandira Feghali, ambas aspirantes por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), fracasaron en sus intentos de conquistar Salvador y Río de Janeiro respectivamente. La destitución de Rousseff el pasado 31 de agosto y los escándalos de corrupción, que salpican incluso a Lula, han pasado factura al PT, ahora en la oposición después de 13 años de gobierno. Fuentes: ABC; El Tiempo

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