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Ecuador: Correa no comprende la libertad de expresión

Por: Rebeca Morla - @RebecaMorla - Ene 29, 2015, 4:21 pm

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En la noche del miércoles 28 de enero, la cuenta de Twitter de Crudo Ecuador fue suspendida y, con esto, el presidente Rafael Correa nos demostró, una vez más, que la censura reina en el Gobierno de la Revolución Ciudadana.

Para muchos —y me incluyo— nada de lo que aconteció fue una sorpresa, pues era de esperarse que las cuentas opositoras al oficialismo “misteriosamente” salieran del aire.

Utilizando el hashtag #YoCerréACrudo, autoridades y simpatizantes del Gobierno expresaban su apoyo a lo sucedido. Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar, y esta etiqueta que se convirtió en tendencia local, también fue adoptada por usuarios que la utilizaron para quejarse sobre la situación.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa embate contra tuiteros opositores negándoles su derecho a la libertad de expresión.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa embate contra tuiteros opositores negándoles su derecho a la libertad de expresión. (Diario1)

¿Qué es Crudo Ecuador?

Los que todavía no están enterados sobre el tema se preguntarán, ¿qué o quién es Crudo Ecuador? Les explico.

Crudo Ecuador es una página que se dedica a la sátira política a través de “memes” que difunde por medio de las redes sociales. Su administrador sigue siendo anónimo —aunque no por mucho, y en breve les cuento por qué— pero en las últimas semanas se ha vuelto uno de los temas principales en la coyuntura nacional.

Durante las dos últimas transmisiones de Enlace Ciudadano —la transmisión en cadena nacional de cada sábado durante 3 horas—, el presidente Rafael “Mashi” Correa se ha dedicado a hablar sobre esta página, diciendo que es parte de una “campaña sistemática de desprestigio” en contra de su administración. Ha dicho que es financiada por la oposición (la extrema derecha, la “restauración conservadora”), que son unos hipócritas, unos delincuentes.

No contento con lo anterior, el Mashi ha iniciado la madre de todas las batallas: “la batalla por la verdad”. Por cada tuit “difamador” que publique algún “cobarde”, Correa aseguró que la persona recibirá 10,000 tuits apoyando a la Revolución. Para esto, ha creado la página “Somos +”, a la que todos los seguidores suyos y de su Gobierno podrán suscribirse para recibir notificaciones cada vez que se inicie otra de estas supuestas “campañas de desprestigio”.

Asimismo, el presidente Correa ha asegurado que todos los usuarios anónimos —también llamados “jocositos”, y canallas— que se “esconden detrás del anonimato” para criticar al Gobierno, están siendo investigados y sus identidades quedarán expuestas. Y los desafió “a ver si son tan valientes”.

El problema de Correa con la libertad de expresión

Ahora, si bien la cuenta de Crudo Ecuador fue restaurada horas después, de toda esta situación se desprenden varias aristas que debemos tomar en cuenta.

Por un lado, Correa parece que todavía no se ha dado cuenta que, gracias a él, Crudo Ecuador tiene más adherentes que nunca. De hecho, en Twitter ya superó los 32.000 seguidores, y en Facebook cuenta con más de 360.000 “me gusta”. La misma página le agradeció con un meme al primer mandatario, a quien consideró su mejor publicista.

Por otro lado, mientras el mundo se movilizaba en apoyo a las víctimas de la tragedia de Charlie Hebdo, el secretario de Comunicación, Fernando Alvarado, tuiteó la imagen de #JeSuisCharlie en solidaridad con lo ocurrido. Incluso vimos al mismo presidente Correa asistir a un homenaje realizado en la Alianza Francesa de Quito.

Sin embargo, días después, Correa reculó. Expresó en su cuenta de Twitter que considerar a la libertad de expresión como un derecho absoluto es “un disparate”. Además, durante su Enlace Ciudadano, aseguró que si en Francia hubiese regulaciones a la comunicación como en Ecuador, probablemente la tragedia ocurrida a inicio del año no hubiese sucedido, jactándose de que su Ley de Comunicación “regula los excesos” en Ecuador.

Definitivamente, no cualquiera puede hacer tal afirmación. Se necesita alguien con el carácter de Rafael —a quien ya hemos visto romper periódicos, amenazar a la prensa e insultar semanalmente en cadena nacional a quienes le hagan frente— para promover que se regulen las libertades que él estime convenientes, en nombre del Buen Vivir del pueblo ecuatoriano.

Lo que el señor presidente no entiende, es que la libertad de expresión –que está garantizada en nuestra Constitución— es una sola, completa, sin límites. No comprende que disentir abiertamente con las políticas del Gobierno sin temor a represalias es parte esencial de la democracia (aunque considerar a Ecuador como una es muy debatible).

Tampoco parece entender que es natural que la gente se exprese —sea a favor o en contra— sobre lo que sucede en el país, ni que la censura y persecución a los opositores por parte del Gobierno son un abuso.

La libertad de expresión, señor presidente, no es un disparate, ni un capricho, ni una idea impulsada por la “restauración conservadora”. Como escribió George Orwell en Rebelión en la Granja: “Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír”

La libertad de expresión, señor presidente, es un derecho que tenemos tanto usted, como yo; que tiene Crudo Ecuador, y todos los tuiteros anónimos a quienes usted les ha declarado la guerra.

Editado por Adam Dubove.

Rebeca Morla Rebeca Morla

Rebeca Morla es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Ecuador. También es miembro del Consejo Ejecutivo de Estudiantes por la Libertad. Síguela por Twitter @RebecaMorla.