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Obligan a empleados públicos de Ecuador a marchar por Correa

Por: Rebeca Morla - @RebecaMorla - May 7, 2015, 5:56 pm
Officials from different public institutions of Ecuador were forced to attend the government's Labor Day demonstration. Employees of the Prefecture of Guayas even had to sign an attendance log. <em>(PanAm Post)</em>
Los funcionarios de diferentes instituciones públicas de Ecuador se vieron obligados a asistir a la marcha del gobierno por el Día del Trabajador. Los empleados del Gobierno Provincial del Guayas incluso tuvieron que firmar un registro de asistencia antes y después del evento. (PanAm Post)

EnglishMiles de personas colmaron las calles de varias ciudades de Ecuador el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajador, para marchar tanto a favor como en contra del Gobierno del presidente Rafael Correa. Los eventos se llevaron a cabo pacíficamente, sin mayores perturbaciones —excepto en el caso de Luis Calderón— y con una fuerte presencia policial.

Varios usuarios de la red social Twitter, sin embargo, informaron que autoridades estatales habrían obligado a los funcionarios públicos a asistir a la marcha en apoyo al presidente Correa.

Tres servidores públicos —quienes por razones de seguridad pidieron mantener su identidad reservada— confirmaron a PanAm Post las denuncias. Dos de ellos, quienes trabajan en el Gobierno de la provincia del Guayas, manifestaron que los directores de sus respectivos departamentos les informaron que debían asistir a la marcha convocada por Correa, tras una solicitud expresa del prefecto Jimmy Jairala.

“Nos dijeron que se iba a tomar asistencia a la hora de llegada y hora de salida, y que debíamos asistir con una camiseta anaranjada —color del Centro Democrático, movimiento político de Jairala—. Obviamente esta marcha fue apoyando al partido oficialista,” dijeron.

Public servants of the Prefecture of Guayas province, dressed in orange, during PAIS Alliance demonstration in Guayaquil. (PanAm Post)
Servidores públicos del Gobierno Provincial del Guayas, vestidos de color naranja, durante la demostración Alianza PAIS en Guayaquil. (PanAm Post)

“También había una campaña en redes sociales con la etiqueta #CDconlosTrabajadores, manejada por el troll center personal de la Prefectura”, añadieron los funcionarios.

Además, remarcaron que no es la primera vez que se han visto obligados a ir a este tipo de eventos, y que, junto con ellos, otros 4.000 de sus colegas tuvieron que asistir a la manifestación.

“Nunca nos dijeron cuáles serían las consecuencias por faltar a la marcha; sin embargo todos entendíamos que el simple hecho de que se nos había informado que se iba a tomar asistencia, implicaba que se tomarían acciones contra los funcionarios que no asistieran, tales como reprimendas o multas”.

En esa misma línea, un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior afirmó que recibió una notificación indicando que debía asistir a la marcha del Gobierno.

“Funcionarios de alto nivel enviaron una lista de personas que teníamos que ir a la manifestación. Indicaron además que tomarían fotos de nosotros ese día [para demostrar que estábamos allí] y que éstas serían publicadas por la Secretaría Nacional de Comunicación”.

Aunque el funcionario aclaró que nadie le dijo si de no asistir a la marcha sería castigado, indicó que la ausencia podría haber generado consecuencias negativas para su futuro laboral. “La presión político-social pesó más para los que asistimos. [Si no vamos] podemos ser mal vistos por nuestros jefes, e incluso podríamos perder nuestro trabajo en el largo plazo”, afirmó.

Correa: “Somos más, muchísimos más”

Las manifestaciones más grandes por el Día del Trabajador tuvieron lugar en la capital, Quito, donde el propio Correa encabezó la marcha del partido oficialista, Alianza PAIS. El jefe de Estado más tarde subió al escenario de la Plaza de Santo Domingo y ofreció un discurso en el que pregonó la fuerza de la Revolución Ciudadana, con su ya tradicional eslogan: “Somos más, muchísimos más”.

“Esta marcha se extiende por kilómetros y kilómetros. ¿Saben por qué? Porque somos más, muchísimos más. Ni un paso atrás compatriotas”, exclamó el presidente Correa; y procedió a nombrar a los distintos sectores de la sociedad que se habían reunido, sin preocuparse por la intimidación que había de por medio.

“Están [en la marcha] los servidores públicos, con la ley más moderna y justa en la región; están los trabajadores autónomos, cuyo trabajo protegemos, respetamos, y admiramos (…) Esta es la revolución de la alegría, dejemos la violencia a los frustrados, a los que no nos pueden vencer en las urnas”, manifestó.

Correa destacó además que “no permitiremos que [la derecha recalcitrante] nos venza ni en las urnas, ni en las calles, ni en redes sociales, ni en los medios de comunicación”.

Mientras tanto, en el otro lado de la ciudad, el ambiente era diferente. Grupos indígenas, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos de profesores y trabajadores, y ciudadanos de a pie coreaban: “Fuera Correa, fuera”.

En medio de silbidos y pancartas, los manifestantes de la oposición expresaron su rechazo a la últimas reformas del Gobierno en materia laboral y el esfuerzo de Alianza PAIS por incorporar la reelección presidencial indefinida en la Constitución ecuatoriana.

El que se atreve, gana

Gabriel Hidalgo, politólogo y asesor parlamentario, dijo a PanAm Post que las manifestaciones celebradas en Ecuador por el Día del Trabajador generaron tres resultados: la profundización de la personalización en la política moderna ecuatoriana, el desgaste natural del poder en el modelo correísta, y la consolidación de los procedimientos de medición de fuerzas de movilización en las calles.

“Después de las marchas del viernes, el presidente Correa endurecerá su liderazgo personalista y dará pasos firmes en su carrera hacia la reelección presidencial”, sostuvo Hidalgo, argumentando que “su autoridad frente a la fracción oficialista, como a su modelo de gestión y de partido político, quedan confirmados”.

“La propuesta personalista del correísmo, consolidada y saludable, desgastada pero sin contrincante, frente a una oposición dispersa y fragmentada, dan el triunfo al correísmo en la disputa de las marchas”.

“La asistencia es otro escenario, en el que ambas opciones quedaron empatadas. Pero esa circunstancia, por sí sola, no define la continuidad política del correísmo” concluyó Hidalgo.

Editado por Adam Dubove.

Rebeca Morla Rebeca Morla

Rebeca Morla es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Ecuador. También es miembro del Consejo Ejecutivo de Estudiantes por la Libertad. Síguela por Twitter @RebecaMorla.