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Patrimonio cultural en Perú corre riesgo por proyecto hidroeléctrico

Por: Rebeca Morla - @RebecaMorla - May 13, 2015, 2:22 pm
El río Vilcanota, conocido como el "río sagrado", se encuentra en una zona protegida. Un proyecto hidroenergético pone en riesgo su caudal. (Scott Paton)
El río Vilcanota, conocido como el “río sagrado”, se encuentra en una zona protegida. Un proyecto hidroenergético pone en riesgo su caudal. (Scott Paton)

EnglishA 120 kilómetros de la ciudad de Cusco, Perú, y a una hora de distancia en tren de las ruinas de Machu Picchu, se encuentra el valle de Vilcanota, una zona altamente atractiva para los turistas, pero que las autoridades peruanas parecen haber dejado en el olvido.

Ubicado en el distrito de Santa Teresa, el valle se extiende junto al río Urubamba (Vilcanota), también conocido como el “río sagrado de los Incas”. Sin embargo, su caudal se encuentra amenazado por un proyecto hidroeléctrico denominado “Santa Teresa II”.

A pesar de que la mayor parte de sus pobladores no están de acuerdo con la obra, el gobierno del presidente Ollanta Humala ha dado luz verde al proyecto. En 2012, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) le otorgó a la empresa Luz del Sur (LDS), una de las principales distribuidoras eléctricas en Perú y filial de la estadounidense Sempra Energy, una concesión temporal para hacer los estudios de impacto ambiental (EIA) y de ingeniería requeridos para dicho proyecto.

El proyecto implicaría una inversión de casi US$500 millones, y propone desviar las aguas del río Vilcanota por un túnel de 14 kilómetros de extensión, con el objetivo de que el agua finalmente caiga en la cuenca del río Vilcabamba y mueva las turbinas hidroenergéticas. De esta manera, Santa Teresa II podría generar hasta 280 megavatios (MW).

Santa Teresa II, el posible final del río Vilcanota

En el valle de Vilcanota, declarado como zona de amortiguamiento de Machu Picchu, habitan alrededor de 2,000 familias divididas en 14 poblados. El área cuenta con un microclima único que les permite producir desde quinoa y café hasta flores y frutas.

PanAm Post conversó con Tatiana Santillán, activista por la preservación del medio ambiente y presidente de la población de Quellomayo, quien explicó las fatales consecuencias que tendría el proyecto en la zona, y cómo aquellos que deberían representarlos en la política de su país han decidido ignorarlos.

De acuerdo con Santillán, Luz del Sur llegó de manera imprevista, con una autorización del Gobierno, y nunca informó a los pobladores del sector sobre el proyecto. “Nosotros nos enteramos por pura casualidad. Nos dijeron que querían hablar con algunas personas [que eran] dueños de ciertos terrenos. No hubo ninguna información de ese proyecto, y solo tuvimos 24 horas para presentar una oposición, porque estaban a punto de obtener la concesión. Así empezó toda esta pesadilla”, sostiene.

Menciona que la comunidad de la cuenca de Vilcanota sabe que la inversión privada es necesaria, y están de acuerdo con iniciativas que ayuden al desarrollo de la zona, pero que deberían ser “inteligentes, sostenibles y responsables”. Argumenta que el Gobierno “está haciendo las cosas a punta de caballazos“, y que el proyecto de LDS no solo acabaría con el valle, sino también perjudicaría a 90% de sus pobladores, que sobreviven gracias a la agricultura.

“Para realizar el túnel, Luz del Sur tendría que secar entre 20 y 22 kilómetros del río. No hay que ser expertos en el tema para saber que si se seca este río, cambiará toda la geografía de este valle,” dijo Santillán.

La dirigente comentó que “Santa Teresa I”, central hidroeléctrica construida por Luz del Sur desde el 2010 en Cusco, ha causado grandes daños debido a varios errores por parte de la empresa. “A esos pobladores ya se les han secado cuatro manantiales. Por la excavación que hicieron para el túnel, [LDS] ha causado daños irreversibles a la roca. Lo que hicieron es filtrar el agua que la gente utilizaba por este túnel, y ahora los dejaron sin agua. Eso nos va a pasar a nosotros también”.

Santillán señaló que al ser una zona de influencia directa sobre Machu Picchu, la ley peruana prohíbe todo tipo de excavaciones, deforestación, o procedimientos que pudiesen afectar el medio ambiente que rodea a las ruinas, consideradas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Por tanto, los pobladores no entienden cómo es que el Gobierno ha otorgado a LDS las licencias para dichos proyectos.

“El Gobierno dice que Perú está pasando por una crisis de energía. Hablamos con una empresa que quiere hacer las cosas correctamente y no la aceptaron, y ahora nos quieren implantar a Luz del Sur sí o sí. Nosotros no lo vamos a permitir”.

Acercamientos fallidos

Entre 2010 y 2012, antes de la llegada de LDS al valle, los pobladores se encontraban en diálogos con Andean Hydro, una empresa que tenía un proyecto hidroeléctrico —según ellos— más viable, que no solamente ayudaría a preservar la zona, sino que además abriría puestos de trabajo en la comunidad.

Cuando LDS llegó con la autorización para el estudio de impacto ambiental en 2012, los líderes comunitarios de Vilcanota buscaron un acercamiento con la empresa, pero no se dio. Luego, en diciembre del 2014, LDS convocó a los pobladores a una reunión informativa.

Pobladores de Santa Teresa, Perú, tratando de ingresar a la reunión con Luz del Sur en diciembre del 2014. (Scott Paton)
Pobladores de Santa Teresa, Perú, tratando de ingresar a la reunión con Luz del Sur en diciembre del 2014. (Scott Paton)

“El día de la reunión, LDS puso una fila de militares en la puerta y solo permitieron entrar a quienes ellos quisieron. Al resto nos dejaron afuera”, sostuvo Santillán.

Esta información fue confirmada a PanAm Post por Scott Paton, turista canadiense quien estuvo en la zona en esa fecha y presenció el hecho. Según Paton, cuando los militares negaron a los pobladores entrar a la reunión, los representantes de la empresa y del Gobierno cambiaron el encuentro a otro pueblo.

Sostuvo que medios de comunicación locales acusaron a los pobladores de haber causado disturbios en contra de los representantes gubernamentales y de LDS que acudieron a Santa Teresa. “Parecía que estaban tratando de convencer al público de algo que no pasó, era como un mensaje predeterminado por las autoridades. Luego los pobladores de Santa Teresa trataron de hablar con los medios, pero fueron ignorados”, aseguró.

Posteriormente, Paton inició una campaña en redes sociales para informar a organizaciones internacionales sobre el tema, pero no tuvo mucho éxito.

¿Y el Gobierno?

Siguiendo con el procedimiento establecido en la Ley de Concesiones Eléctricas de Perú, los pobladores de Santa Teresa han enviado más de diez documentos de oposición a distintos organismos gubernamentales, tales como el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), y hasta la Presidencia de la República, pero no han recibido respuestas.

La única ocasión en que recibieron una respuesta fue en septiembre de 2012, cuando enviaron la primera oposición al Minem. “El Gobierno normalmente cobra para aceptar las oposiciones de las empresas, pero para las poblaciones debe ser sin costo. A nosotros el Ministerio nos dijo que teníamos que pagar alrededor de US$270,000 en diez días para que pudieran dar trámite a nuestra oposición”.

“Hemos enviado nuevas oposiciones, documentación, explicando que no tenemos que pagar esto, pero hasta ahora no hemos recibido respuestas del Gobierno central. El presidente Humala no menciona el proyecto de LDS en la cuenca de Vilcanota porque piensa que son conflictos pequeños, y deja el tema ahí, mientras a nosotros nos acusan de ser terroristas”.

Actualmente, Santillán y otros dirigentes del sector están siendo denunciados legalmente por LDS en la Fiscalía de Prevención del Delito de Cusco. “Nos acusan de ser terroristas, de ser violentos, y hasta de homicidio, pero no es verdad. Lo están haciendo para asustarnos, pero no lo lograrán”.

Desde diciembre pasado, no han habido acercamientos entre Luz del Sur y los pobladores del valle. Santillán sostuvo que además han intentado comunicarse con Sempra Energy, ubicada en San Diego, Estados Unidos, y dueña del 80% de las acciones de LDS, pero tampoco han recibido respuesta.

PanAm Post intentó comunicarse con representantes de Luz del Sur, pero no obtuvo respuesta.

Rebeca Morla Rebeca Morla

Rebeca Morla es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Ecuador. También es miembro del Consejo Ejecutivo de Estudiantes por la Libertad. Síguela por Twitter @RebecaMorla.