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Venezolanos pasan la Navidad en la lucha por los “precios justos”

Por: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Dic 15, 2014, 4:52 pm
(Notitarde/ Kevin Barrios)
La firma Datanálisis calcula que 65% de los que hacen colas para comprar artefactos a precios regulados tienen la intención de revenderlos (Notitarde/ Kevin Barrios)

EnglishLas políticas económicas del Gobierno de Nicolás Maduro consolidaron nuevas tradiciones para la Navidad en Venezuela. Las largas colas para abastecer el hogar o comprar regalos son solo el síntoma más visible de ello.

Los ciudadanos palpan cada día más la escasez, y en consecuencia el aumento de las filas. Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, aseguró a finales de noviembre que nada más en Caracas siete de cada 10 locales comerciales carecen en absoluto de los alimentos básicos a precios regulados. Para agosto, la escasez de alimentos básicos a nivel nacional se ubicó en 70% y los precios registraron un incremento de 63%.

Por otra parte, el Colegio de Farmacéuticos  de Venezuela informó que la escasez de medicamentos para octubre de 2014 se encontraba en un 70% en todos los establecimientos del país.

Las tiendas de ropa también se han visto afectadas por el  desabastecimiento y el control de precios del Gobierno; el pasado miércoles el superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, fiscalizó la tienda de ropa infantil EPK Grupo Los Principitos, por presuntamente violar la nueva Ley de Precios Justos con costos que presentaban niveles de “especulación” entre 19% y 60%.

A raíz de mencionada fiscalización, aparecieron largas colas de personas en en dicha cadena de tiendas para comprar a “precios justos” y cumplir con la tradición de estrenar ropa para recibir al Niño Jesús.

Virginia de Araujo, quien se encontraba en la cola, manifestó que había visitado la tienda EPK en días pasados y no había podido adquirir la ropa necesaria para vestir a sus cuatro nietos, pues los precios a su juicio eran exorbitantes. “Vamos a aprovechar a ver si de verdad va a haber un precio justo en esta mercancía”, dijo a Noticias 24 Carabobo.

El pasado viernes, en la ciudad de Puerto Ordaz (Estado de Bolívar), clientes hicieron hasta 14 horas de cola —con riñas incluidas— para poder comprar alimentos en un Abasto Bicentenario (supermercado del Gobierno).

Morela Mora cuenta que llegó a la cola del supermercado estatal a las 06:00 con su madre de 70 años en silla de ruedas.“Esta es la cosa más degradante que hay, porque había gente agarrándose a puños, tuve hasta que pelear con el guardia porque quería que me fuera con mi mamá en silla de ruedas para la cola debajo del sol y no lo hice”, declaró a Correo del Caroní.

 

 

 

La odisea de comprar a precios regulados 

Este 2014 se revivió una versión de la revuelta navideña de 2013 conocida como “El Dakazo”. En noviembre 2013 el Gobierno de Maduro obligó al sector privado la rebaja de precios de electrodomésticos de hasta 77%, medida que disparó la demanda y causó la desaparición de múltiples productos en la víspera de la Navidad. Esta corrida de compras trajo consigo saqueos y daños graves a la propiedad privada en los principales centros urbanos del país.

El pasado viernes 21 de noviembre inició la venta de electrodomésticos del programa oficial “Mi Casa Bien Equipada”, el cual consiste en comercializar a través de puntos de venta públicos y privados, productos a muy bajos costos, como neveras, lavadoras y televisores.

A partir de esa fecha, muchos se instalaron en las afueras de los locales comerciales que tendrían a la venta dichos aparatos. Observar largas colas y refugios improvisados se volvió cotidiano en las cadenas de tiendas como Daka, Traki y Mercados Bicentenario. La razón principal: conseguir un número para ingresar a las tiendas por orden de llegada.

Clientes que deseaban entrar a los locales comerciales denunciaron la venta de puestos en las colas por precios cercanos a Bs. 3.000 (US$16, en un país donde el salario mínimo es de $26,8 al cambio del dólar libre). También informaron que las tiendas recibían a 200 personas por día.

Las largas filas también crearon descontento en otros sectores de la población. Vecinos de diferentes zonas del Estado de Carabobo (a 178 kms de Caracas) se vieron afectados por el aumento del tránsito vehicular y de la inseguridad que se generaba en torno a las colas; a una semana del inicio de las pernoctas, personas desconocidas y encapuchadas aprovecharon la oscuridad para lanzar pirotecnia a quienes aguardaban fuera de la tienda Daka en el municipio Naguanagua.

Aunque no se registraron heridos, los medios de comunicación locales reseñaron que hubo un enfrentamiento entre la policía y los agresores. A raíz de los acontecimientos, ahora los números para permitir el acceso a las tiendas se entregan en otras sucursales al extremo opuesto de la ciudad.

Menos empleo y más informalidad explican largas colas

Damiano Del Véscovo, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras) del Estado Carabobo advierte que con cinco o seis veces más escasez que la media internacional, y con una caída del PIB del 4%, Venezuela está en proceso de estanflación.

El gremio al que pertenece calcula que el parque industrial nacional trabaja al 40% de la capacidad instalada a causa de la pérdida de inversiones, la inseguridad jurídica y la dificultad de acceso a las divisas extranjeras. “Nuestra producción está en caída libre aproximadamente desde  el año 2011”, aseguró en declaraciones al PanAm Post.

En ese sentido, informó que en los últimos 10 años Venezuela ha perdido casi 4.000 industrias y hasta 213.000 empleadores de todos los sectores de la economía, lo cual ha generado que en la actualidad existan 5 millones de personas en la informalidad.

Para el representante gremial, la política confiscatoria del Ejecutivo en 2013 ahuyentó la inversión privada. A la par, el Gobierno no ha adjudicado el uso suficiente de dólares al sector privado, y se dedica a  importar productos altamente subsidiados con un “dólar ficticio”. Del Véscovo considera que la situación económica impulsa a los ciudadanos a invertir en estos rubros para luego comercializarlos a altos precios (respaldados por la escasez).

El empresario explicó que ante la inflación y las bajas tasas de interés que ofrecen las entidades financieras, los venezolanos tratan de proteger su dinero; al conseguir los productos más buscados, los revenden. Indicó que es inevitable que se estimule esta actividad en todos los renglones de la economía del país: electrodomésticos, autopartes, repuestos, medicinas, ropa, calzado, materia prima, entre otros.

Las mediciones de Datanálisis revelan que 65% de las personas que hacen cola en cadenas públicas o privadas compran productos para revender. “Están trabajando en la compra de productos regulados que luego venden en la calle. Eso genera distorsiones de precios y desaparecen los productos del anaquel. Hay una compra desbordada de productos regulados”, explicó Luis Vicente León.

¿Feliz navidad y un próspero año nuevo?

Víctor Maldonado, director de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas, sostuvo en declaraciones al PanAm Post en que a diferencia de los años anteriores, el panorama de 2015 es sombrío, debido a que los precios del petróleo han caído 38% desde junio, y ponen en aprietos al Gobierno nacional —con un presupuesto deficitario y menos ingresos en divisas.

A principios de noviembre, el Ejecutivo anunció el aumento del salario mínimo a Bs. 4.888 (US$26,8 al cambio libre), con el cual se acumula un aumento anual de 45% en 2014. Sin embargo, el Banco Central de Venezuela, en su último informe, publicado en el mes de septiembre, sostuvo que la inflación anualizada ascendería a 63,4%. Son optimistas. El proyecto Monedas en Problemas (Troubled Currencies) del Instituto El Cato estima que la implícita anual será de 178%.

Editado por Elisa Vásquez

Sabrina Martín Sabrina Martín

Periodista y locutora venezolana, especialista en comunicaciones corporativas. Síguela en Twitter: @SabrinaMartinR.