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Por un dólar, venezolanos alquilan a sus hijos para evadir filas

Por: Sabrina Martín - @SabrinaMartinR - Feb 6, 2015, 6:00 pm
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Efectivos militares que vigilan las filas suelen dar prioridad en el acceso a los comercios a los padres con niños que lloran durante la espera. (Maduradas)

EnglishRealizar colas en Venezuela no solamente se ha convertido en una acción rutinaria, sino además en una nueva fuente de ingresos; la cotidiana actividad ha impulsado la creatividad de muchos. En los medios de comunicación locales se han dado a conocer diferentes situaciones, como el alquiler de niños como “salvoconducto ” para evitar filas.

El jueves pasado se conoció que algunos padres venezolanos  llevan a sus hijos a los comercios y se aprovechan de la desesperación del infante para “alquilar sus llantos”.

Algunos policías o militares que resguardan la entrada de los locales comerciales se sienten obligados a dejar pasar a padres que lleva bebés llorando incesantemente; muchos se han aprovechado y han puesto a sus propios niños en alquiler. Quienes ya hicieron la cola prestan al recién nacido para que, con su llanto, agilice el movimiento de entrada al establecimiento. A cambio, el padre o la madre recibe el equivalente a US$ 1 o 2 (a la tasa libre).

Ruth Palma, presidenta del Consejo Municipal de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes del municipio Girardot en el Estado Aragua, informó el jueves que existen implicaciones legales que penalizarán a aquellos padres que utilicen a sus hijos como “herramientas”, y explicó que podrían perder la patria potestad sobre ellos.

Palma no especificó cuáles serían los parámetros para determinar en qué caso un menor es usado u obligado a hacer una cola, pero informó que de uno a tres años de cárcel podrían enfrentar quienes sean capturados en dicha actividad.

Por su parte, Nohami Guzmán dijo al diario El Siglo con su bebé de tres meses en brazos, que se lleva a su bebé a las colas porque no tiene quien se lo cuide; “esta es una manera de pasar más rápido ya que tenemos algunos privilegios en las colas, además que siempre que voy a comprar pañales me piden la partida de nacimiento”, afirmó.

Otras argumentan que para adquirir pañales es obligatorio llevar a sus hijos; Palma respondió que esto es falso, y expresó que con la copia de la partida de nacimiento los comerciantes “están obligados” a expender los productos.

Palma también informó que a consecuencia de las constantes colas que se vienen realizando en los supermercados, entre diciembre de 2014 y enero de 2015 se extraviaron aproximadamente 70 niños que fueron devueltos a su padres, solo en este municipio, uno de los dos que componen Maracay, capital del estado Aragua (a 100 km. al oeste de Caracas), con una población de aproximadamente 400 mil habitantes.

Vida y salud en riesgo durante las filas

Pero no solo se han dado a conocer casos en los que los padres abusan de sus hijos para recibir algún beneficio; también hay casos en los que mujeres arriesgan el buen desarrollo de sus embarazos con el único fin de adquirir los productos que escasean; el diario La Verdad de Venezuela informó este viernes que una mujer con 36 semanas de embarazo perdió a su bebé mientras hacía una cola para abastecerse de productos de las cesta básica en Maracaibo, Estado Zulia.

Compradores observaron cómo Maigualida Gutiérrez comenzó a quejarse de dolores de parto luego de pasar varias horas de espera para lograr el ingreso al supermercado; el personal del local conoció la emergencia y notificaron al Cuerpo de Bomberos del municipio San Francisco.

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Leopoldo Pineda murió de un infarto mientras hacía la cola afuera de un Abasto Bicentenario. (Notitarde)

En junio de 2014, también se conoció el caso de Leopoldo Pineda, de 57 años de edad, quien falleció de un infarto mientras hacía la cola fuera de un Abasto Bicentenario del Estado Carabobo; el hombre salió de su casa en la madrugada para tomar un número que le permitiera comprar leche, pero cuando se encontraba afuera del local, Pineda se sintió mareado y se desplomó.

Personas que se encontraban en el momento del hecho afirmaron que el estrés y la incomodidad de estar desde la madrugada en colas para recibir un ticket, habrían podido incidir en la muerte de Pineda.

Y es que en Venezuela las personas hablan de “sobrevivir” a las colas, debido a que también se viven disturbios y trifulcas para poder adquirir los productos que más cuestan conseguir.

Venezolanos se “rebuscan”

Este jueves 5 de febrero, el diario El Universal informó que en todas las regiones del país, pero sobre todo en Caracas, motorizados circulan en los alrededores de los locales comerciales en donde se generan las colas, con el fin de vigilar a los potenciales clientes y una vez que compren y salgan, despojarlos de los productos adquiridos, además de arrebatarles otras de sus pertenencias.

Según informó el medio de comunicación, un caso que causó conmoción fue el asalto masivo a clientes que esperaban en una cola para ingresar a la tienda Makro de Turmero, en Aragua; varias personas se hicieron pasar por empleados de la tienda y organizaron la cola, dividiendo a quienes pagarían en efectivo; minutos después llegaron varios delincuentes en motos y despojaron del dinero a todos los que ingresarían al local.

Otra manera de “rebuscarse” es convertirse en “profesional de las colas”. En pocas palabras, cobran por hacer colas y luego revenden los productos.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que existen “mafias de profesionales de las colas que manejan mucho dinero”; explicó que se han detectado personas que desde las colas, conjuntamente con trabajadores de los comercios se dedican a generar rumores cada vez que llegan los productos más requeridos.

El diario Últimas Noticias presentó un trabajo sobre la vida de estos “profesionales de las colas”, informó que cobran entre US$3 y 6 por el encargo del día. Una fuente explicaba que sus clientes son “personas que no tienen tiempo o necesidad de estar en una cola. Tienen su vida propia y cómo pagarle a alguien”. Varios propietarios de restaurantes también aseguraron que tienen a un empleado contratado exclusivamente para hacer colas en locales comerciales en busca de los productos necesarios para sus menúes.

En paralelo, comerciantes informales alquilan sillas y banquitos con un precio aproximado de US$ 0,05 la hora, venden bebidas refrescantes y algunos víveres para saciar las necesidades de los clientes que esperan.

Editado por Elisa Vásquez

Sabrina Martín Sabrina Martín

Periodista y locutora venezolana, especialista en comunicaciones corporativas. Síguela en Twitter: @SabrinaMartinR.