Cómo sobreviven las multinacionales en Venezuela: meses en paro y producción mínima

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Las multinacionales han reducido sus portafolios o se enfocan en presentaciones más baratas y fáciles de fabricar, operando en modo de supervivencia. (Twitter)

Las empresas multinacionales en Venezuela “parecen muertos vivientes”, se encuentran detenidas o trabajando al mínimo de su capacidad; esto, por falta de materia prima y la desatención del régimen de Nicolás Maduro.

Un reportaje de la agencia de noticias Reuters reveló que empleados de empresas como Ford, Fiat Chrysler (FCA) o Nestlé en Venezuela esperan hasta diez meses para volver a sus puestos de trabajo, ya que las trasnacionales se paralizan cada vez que se quedan sin material para producir.

Este es el caso de unas 150 multinacionales que permanecen en Venezuela y que se han visto obligadas a minimizar su presencia ante el deterioro económico del país.

Por la falta de materia prima y la desatención del régimen es que en el país suramericano no hay producción de automóviles, alimentos y otros rubros de primera necesidad.

Para seguir “vivas”, Reuters explica que las empresas han reducido sus portafolios o se enfocan en presentaciones más baratas y fáciles de fabricar, operando en modo de supervivencia. Para “sobrevivir”, las firmas también optan por reducir turnos, nóminas y los días que laboran, buscando estirar su poca materia prima.

Tal es el caso de los cereales Kellogg’s, por ejemplo, que debido a la falta de materia prima decidió sacar un empaque “ecológico” y sin color. Lo mismo sucedió con Colgate, que reinició su producción de pasta dental a precio regulado, empaquetada en cajas de cartón reciclado marrón para ahorrar costos.

Y es que para muchas empresas salir del país es lo menos conveniente. Implicaría tener que rematar los bienes o dejarlos abandonados, tal y como hicieron grandes empresas como Clorox o Kimberly-Clark.

“Poco menos de una decena de firmas globales, como General Mills o la autopartista Dana, vendieron en el último año sus filiales venezolanas, mayormente a empresarios locales que, si bien no quedaron exentos de las dificultades, compraron activos baratos”.

Pero el régimen socialista sostiene que las firmas globales limitan de manera intencional su producción en medio de una supuesta “guerra económica”.

 

Mientras esto sucede, las empresas paralizan sus actividades varias veces al año. La gigante de alimentos Nestlé detuvo, a finales de septiembre, su producción de colados de fruta para bebés porque no tenía envases de vidrios, dijo la empresa.

La planta de jabones de Colgate-Palmolive está detenida desde febrero porque, según los trabajadores, la firma no cubre sus costos al producir barras de jabón a menos de 0,05 centavos de dólar, como le exige el Estado.

Desde hace años, el Gobierno fija los precios de productos como la leche y el jabón, que pierden vigencia rápido por la galopante inflación. También fija el tipo de cambio al que vende el dólar en un control de cambio cada vez menos funcional.

Johnson & Johnson en Venezuela solo produce protectores diarios femeninos en el país. Años atrás, fabricaba o importaba desde enjuague bucal y jabón hasta champú para bebés y cremas hidratantes.

Por su parte, General Motors anunció su reciente salida del país. Reuters visitó sus instalaciones y reveló que la fábrica se mantiene “abandonada”:

“Un grupo de exobreros hacía una sopa en la entrada usando leña. Otros entrenaban a sus hijos en un campo de béisbol. La grama crecía indómita hasta las pantorrillas y el gimnasio albergaba nidos de palomas”.

Y es que de 800.000 empresas existentes en Venezuela antes de que llegara Hugo Chávez al poder (1999), solo quedan 230.000, lo que significa la “muerte” de al menos 570.000.

Durante el foro “¿Cómo presupuestar en 2018?”, expertos presentaron cifras poco alentadores sobre la actividad económica del país suramericano, y aseguraron que la reconstrucción del país será imposible sin el levantamiento de los controles, sin financiamiento externo, ni con las actuales reservas internacionales del país.

Expertos aseguran que la economía en Venezuela ha retrocedido 50 años en cuanto a ingreso per cápita y en oferta de bienes y servicios, mientras países de la región crecen y mejoran.

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